domingo, 21 de febrero de 2016

Capítulo 2.26: Hacia un nuevo comienzo.

Ann. Página 42: 
Ahora mismo mi estado actual es, ¡muerta de los nervios! Por fin mañana volvemos al trabajo. Han sido unas semanas de descanso increíbles. A veces me pregunto distraídamente si alguna vez disfrutaré de algo parecido a esto. ¿y por qué no? Siempre hay algo mejor. 
Nos esperan dos semanas de reuniones, preparativos y ensayos. Será divertido, con este equipo siempre lo es. Parece mentira, pero a pesar de haberle visto hoy, lo que más nerviosa me pone de todo es que voy a estar con Dani. Parezco una adolescente experimentando el primer amor. Sé que él me quiere y me pregunto si él ahora mismo estará sintiendo lo mismo que yo. Madre mía qué cacao mental llevo, ¿no? Vale, me voy a dormir pensando en el precioso futuro inmediato que nos espera y en que todo va a salir bien, pero que muy bien, ¿eh? Genial. Carpe diem. 
Hasta mañana.  


Dos semanas después...  


El plató ha quedado precioso. De verdad, es una pasada. Me encanta. Las secciones que hemos pensado nuevas personalmente creo que van a gustar al público. ¡Ah! ¡Y no lo he contado! ¡Brenda y Nico trabajan con nosotros! Nico trabaja con Ruth en maquillaje y en su peluquería y Brenda ayuda en el decorado de los distintos escenarios. Resulta que decorar no se le da nada mal. La verdad, me alegra que estén aquí conmigo, pero también digo que yo no he tenido nada que ver en ello. De hecho cuando me enteré de que iban a trabajar con nosotros pensé que era una broma de algunos cuantos. Son los mejores en todo lo que hacen y se merecen ser felices. Sonrío. 
    -¿Te gusta como ha quedado? -Me pregunta Dani. 
Le miro y asiento. Aunque echo de menos el otro plató, el original, el de Tonterías las justas. 
    -Yo también lo echo de menos... 
Lo miro. Si yo no he dicho nada. Él me mira y sonríe. 
    -Tengo poderes, leo la mente de la gente. 
Nos reímos. 
    -Venga rubia, vamos a maquillaje que si no, se nos echa el tiempo encima. 
Los dos nos vamos arriba. 


El programa ha sido espectacular. Hemos disfrutado muchísimo desde el minuto uno. Cuando Flo nos ha presentado y hemos salido he sentido un subidón de adrenalina impresionante. He abrazado a Dani y a Flo como si no los hubiera visto durante mucho tiempo, y el caso es que dos minutos antes estábamos los tres abrazándonos y dándonos suerte. Una sensación increíble volver de nuevo con el mejor equipo del mundo, ¿qué digo equipo? Familia.
Tocan la puerta. 
    -¡Mami! ¡Mami abre! 
Abro la puerta de mi camerino. Me estoy preparando para la fiesta de inauguración que hay abajo. 
Lía sonríe y grita. Me abraza fuerte. 
    -¡Mami! 
La cojo en brazos. 
    -¡Mi amor! ¿Cómo estás? 
    -He jugado con Daniela y con Leila al escondite, y luego hemos hecho dibujos y hemos fabricado coronas de princesa de papel. La mía es rosa y la de Leila es morada. 
Le beso la cabeza. La he echado tanto de menos... 
    -Qué bien te lo has tenido que pasar, ¿eh? 
Ella asiente con la cabeza. 
    -Jorge nos ha cogido a cada una a caballito y nos ha llevado por toda la casa. 
    -Vamos, que te ha cundido el día, ¿eh? 
Asiente.  
    -Bueno mi amor, ¿te quedas aquí sentada mientras yo termino de prepararme? 
    -Vale. 
La dejo en el sofá y sigo cambiándome. Lía mientras tanto no deja de contarme todos los detalles de los juegos con su amiga y su hermano. 


Hay mucha gente, muchas risas, muchas conversaciones, mucha comida, mucha música... la fiesta está siendo muy divertida. Están todos, las parejas de los que trabajan aquí, sus hijos... Lía y Jorge están haciendo nuevos amigos. Busco a Dani con la mirada y no tengo ni idea de dónde está. Después de hablar con Nico, Brenda, Meri, Ruth, Mónica y David, decido subir a mi camerino. Estoy cansada y los tacones me están matando.  
Si no me equivoco me he quedado dormida sobre un peluche enorme que me regalaron hace tiempo. Miro el móvil y exactamente llevo siete minutos en el camerino, dos de ellos despierta. Me levanto, me calzo las botas cómodas y cojo el bolso. Creo que ya es hora de irnos a casa. Salgo del camerino y cierro la puerta. 
    -Estás aquí. 
Me sobresalto al oír la voz de Dani. Lo miro. 
    -Me has pegado un susto de muerte, ¿qué haces aquí? 
    -¿Te vas ya? 
    -Sí, es que estoy agotada y mañana hay que madrugar, así que... -Sonrío. 
Él también sonríe. 
    -Claro, aunque Lía se lo está pasando demasiado bien con Flo y los demás niños. No sé cómo te las vas a poder apañar para llevarla a casa. 
    -Bueno, soy su madre, me hará caso.  
    -Ya que se lo está pasando tan bien, ¿por qué no la dejas cinco minutos más y mientras tanto hablas conmigo? 
    -¿Hablar? 
¿Y no puede esperar a mañana? 
    -Sí, hablar. Ven.  
Me tiende el brazo y yo le cojo. Empezamos a andar en dirección contraria a las escaleras. 
    -¿A donde vamos? 
    -A un sitio privado, no querrás hablar ahí abajo en mitad de todo el barullo. No me entenderías. 
    -Ah, vale. 
Entramos a la sala de reuniones. 
    -¿y de qué quieres hablar? 
Miro a Dani y veo que cierra la puerta y la atranca con una silla. 
    -¿Qué haces...? 
    -No quiero que nos interrumpan. 
Nadie nos va a interrumpir, están todos abajo. 
    -Pero si están todos aba... 
Dani se acerca a mí y me pone un dedo en los labios para que me calle. 
¡OH DIOS MÍO! 
    -No soy muy bueno en esas cosas, pero, quiero que sepas que te amo. Sé que he jodido mucho lo nuestro, te he ocultado cosas, fui un cobarde, luego hice cosas que no estuvieron bien... sé que con mi comportamiento he hecho mucho daño, pero ahora estoy dispuesto a cambiar. Quiero estar contigo en todo, en las buenas y en las malas... Joder es que no sé cómo decirlo para que quede bonito... 
    -Tranquilo... -Susurro acariciándole la mejilla. 
    -Esto es bonito...  
Él sonríe tímido.
Nos miramos durante un rato en el que no es necesario decir nada. 
    -Perdóname. Perdóname todo lo que te he hecho, todas las mentiras, todos mis juegos sucios, perdóname Anna. Por favor... 
Se le resbala una lágrima por la mejilla. Le acaricio y se la quito. 
    -Te perdono... 
    -¿Y me darás otra oportunidad? ¿Podremos estar juntos? Te prometo que esta vez lo haré bien... 
Sonrío y asiento con la cabeza, creo que también estoy llorando yo. 
    -Claro que sí amor, claro que te doy otra oportunidad... 
Los dos nos reímos en mitad del llanto. 
Él me coge de las mejillas y hace que lo mire fijamente. 
    -Te quiero rubia. 
Me pongo de puntillas y le doy un beso en los labios. 
    -Y yo a ti... -Digo junto a su boca. 
Él me besa también, pero esta vez el beso es más profundo. Es de esos besos que hacen que un cosquilleo recorra todo mi ser. De esos que te dicen lo que las palabras no pueden. De esos que firman la paz y un nuevo comienzo. 

jueves, 18 de febrero de 2016

Capítulo 2.25: El cuaderno azul.

Ann. Página 1: 
Querida Ann, voy a escribirte para contarte que ayer se acabó una etapa de mi vida o al menos eso es lo que sentí. Como no me gusta llamarte diario, te llamaré Ann, ¿vale? Me da igual si es bonito o no. Eres un cuaderno azul que acabo de comprar en una tienda de camino a casa, así que tengo derecho a ponerte el nombre que me salga de las narices. A Lía le he comprado un cuaderno de pegatinas. Escribiré cada día un breve resumen de las cosas que sucedan a partir de ahora. Cuando termine la última página, lo leeré y veré en que ha cambiado mi vida. Espero que todo vaya para bien. ¿Vale? Pues eso... que todo va a salir bien. 
Hasta mañana. 


Ann. Página 5: 
Acabo de llegar. Estoy agotada. Hemos estado todo el día fuera. Hemos ido todos a Valencia en el primer AVE y hemos vuelto en el último. Con todos me refiero a Uri, Daniela, Leila, Jorge, Dani, Lía y yo. Estamos empezando a formar parte de las vidas de todos. Eso me gusta. 
Esta tarde, en la playa, aprovechando que Uri y Daniela se han llevado a los niños a elegir helados para merendar, Dani y yo nos hemos besado. Me asusta un poco...  De verdad espero que se me pase este miedo que tengo y que podamos ser felices. Seguro que todo va a salir bien. 
Hasta mañana. 


Ann. Página 7: 
En la comida, Dani ha sugerido de ir todos a León. Los niños han dicho sí de inmediato. Les hace ilusión ver a sus abuelos. Y yo no sabía qué decir ni qué hacer, pero al final he dicho que sí. 
Dani es súper simpático conmigo, bueno, simpático no es la palabra, no sé... el caso es que creo que intenta conquistarme de nuevo. El caso es que yo creía que estaría súper feliz por tenerle donde yo quería, pero no es así. Siento inseguridad. Es decir, si ha sido capaz de engañar a Johanne conmigo, ¿quién dice que no será capaz de engañarme a mí con otra? ¿Qué me pasa? ¿Es normal esto que siento? Joder, si yo le quiero, enserio, le amo, siempre lo he hecho, ¿por qué ahora esta mierda? 
Esto tiene que salir bien, va a salir bien. 
Hasta mañana. 


Ann. Página 8: 
Maletas preparadas. Lía está muy ilusionada con el viaje a León. Es la primera vez que viajamos en familia y que pasamos unas vacaciones en familia. 
Lía estaba muy excitada con esto del viaje. No sé cómo, pero al final he conseguido que se durmiera. Ahora, la que no puede dormir soy yo. ¡Estoy nerviosa! Voy a pasar dos semanas largas con la familia de Dani. Siento que me va a dar algo... 
Todo saldrá perfecto. Todo será bonito y perfecto. Todo va a salir bien. 
Hasta mañana.  


Ann. Página 12: 
Madre mía qué días más divertidos estamos pasando todos juntos. Apuesto lo que quieras porque estas son las mejores vacaciones de mi vida. Los niños encantados con los primos, tíos y abuelos. Fernando y Tina como siempre muy amables conmigo, Nacho y Meri son los mejores y Dani, ha dejado de por así decirlo... no sé como decirlo, pero creo que me está dejando como un espacio para que nos estabilicemos. Yo que sé, es que no sé como explicarlo joder. Además, eres un trozo de papel que sólo leeré yo, ¿qué más da como me exprese? Como si esto lo fuera a leer alguien más... 
Conclusión: Carpe diem. 
Hasta mañana.  


Ann. Página 16: 
Hoy Lía me ha preguntado en la piscina que si su padre y yo éramos novios y que si nos íbamos a casar algún día. ¿Sabes que le he respondido yo? Pues que aún no éramos novios, pero que algún día lo seremos y que sí, que espero que nos casemos en un futuro, pero que era un secreto, algo que no debía contarle a nadie. 
El caso es que la conversación entre madre e hija ha sido justo al lado de un Dani supuestamente dormido. Quiero que sepa que conmigo no todo está perdido, que hay esperanza. Ahora mismo lo estoy pensando y no sé si está bien o está mal. Joder vaya lío. Pero venga, que todo va a salir bien. Carpe diem. 
Hasta mañana.  


Ann. Página 20:
Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Todo va a salir bien, lo sé. 
Hasta mañana. 


Ann. Página 26: 
Estoy triste. Hemos vuelto de León y nos hemos separado. Dani en su casa con Jorge y yo en la mía con Lía. Les echo de menos, a Dani, a Jorge, a Tina, a Fernando, a Nacho, a Meri... echo de menos hasta a las señoras entrometidas del pueblo que daban su opinión de todo sin saber de nada. Supongo que me gustaba el rumor que propagaban de que Dani y yo habíamos vuelto. 
Desde que se "confirmó" la relación con Johanne había terminado, ahora nosotros éramos la comidilla de los cotilleos en la hora del café. He leído muchas especulaciones que hablan sobre nosotros, hay teorías de todo tipo. Algunas se acercan un poco a la realidad y otras ni por asomo, pero bueno... ¿qué se le va a hacer? Es lo que hay, ¿no? Es decir, si yo trabajo en lo que trabajo, es normal que la gente hable de mí, y con esa tendencia innata que el ser humano tiene a saber sobre lo que ocurre en la vida de los demás, pues está claro. Pero ¿sabes qué? Todo va a salir muy muy bien, genial diría yo... 
Hasta mañana.  

Ann. Página 30: 
¡Volvemos a ir de vacaciones todos juntos, toda la familia! ¡Estoy súper contenta porque vamos a ir muchos! ¡Todos nos vamos a Ibiza! Pero con todos me refiero a todos, es decir, a nosotros dos con los niños, a Nacho y a Meri, a Uri, Daniela y Leila, a Nico con un "amigo" a Brenda con otro "amigo" y faltan compañeros de mi antiguo trabajo en la radio por confirmar. Estoy muy contenta, de verdad, porque están siendo unas vacaciones maravillosas. Vamos a pasar una semana todos en la isla y luego cuando volvamos tendremos cinco días más de vacaciones y ya luego de vuelta al trabajo. Lo cierto es que cada día que pasa, estoy más ilusionada con el futuro. Siempre lo digo y siempre lo diré, todo va a salir bien.  Carpe diem. 
Hasta mañana.  


    -Jorge, ¿has visto mi cuaderno azul? 
    -No. 
    -Vale. 
Miro a Lía que está sentada al lado de su hermano observando como éste juega con el Ipad. 
    -Lía cielo, ¿has visto mi cuaderno azul? 
Ella niega con la cabeza. 
Mierda, mi Ann, ¿dónde habré dejado a mi Ann? Busco por la habitación, no encuentro nada. ¿Lo habrá visto Dani? ¡Oh no! ¿Y si lo ha leído? Espero que no lo haya leído, es confidencial. 
Dani sale del baño ya arreglado.  
    -¿Estáis listos? 
    -Sí, pero una cosa, ¿has visto mi cuaderno azul? 
   -No. La última vez que te vi con él fue anoche antes de dormir. 
¿Y si no es verdad? ¿Y si lo tiene él? Bah, Dani no es así, no haría esas cosas. 
    -Jorge, deja el Ipad que nos tenemos que ir. 
    -Espera papá que termine la partida. 
    -Jorge, he dicho que lo dejes ya. No me lo hagas repetírtelo más veces, que será peor. 
    -¿Mañana vamos a subir en barco? -Pregunta Lía. 
Dani se acerca a ella y la coge de la mano para que se levante. 
    -Sí princesa. 
    -¿Y veremos a los pececitos? 
    -Si se dejan ver, sí.  
    -¿Y veremos a las sirenas? 
    -No lo creo cariño... 
    -¿Por qué? -Pregunta visiblemente decepcionada. 
Dani se pone a su altura para retocarle el pelo. 
    -Porque las sirenas se han ido de vacaciones. 
     -¿A dónde? 
    -A las costas de California y el Caribe.
Lía le mira pensativa. 
    -¿Y dónde está ese sitio?
    -Muy lejos. 
    -¿Y si mañana vamos hacia allí en el barco? 
    -Con ese barco no llegamos hija. 
    -¿Por qué papá? 
La pobre está a esto de echarse a llorar. 
    -Pues porque el barco van tan despacio tan despacio y el Caribe está tan lejos que cuando lleguemos hacia allí con ese barco, las sirenas ya habrán vuelto de vacaciones... no compensa el viaje. 
    -Jo... pues cuando nosotros volvamos a ir de vacaciones yo quiero que vayamos al mismo sitio que las sirenas. ¿Vale papi? 
    -De acuerdo princesa. 
Dani se levanta y mira a Jorge con severidad. 
    -Jorge, el Ipad, apagado, ya.
Alguien toca la puerta. 
    -¡Lía! ¡Lía! ¡Lía! 
Es Leila. Ya vienen a por nosotros. 
    -Venga chicos, vamos para allá. 
Los niños van hacia la puerta para salir al pasillo y saludar a Lía y a Daniela, que seguramente es la que haya ido con ella para recoger a su súper mejor amiga del mundo mundial, Lía.  
    -Anna, nos están esperando. Ya buscarás el cuaderno luego, venga, vámonos.
Menos mal que estoy de espaldas a él, porque así no puede ver la sonrisa de idiota que se me ha dibujado en la cara. Me hace gracia porque ahora parecemos una familia normal que pasa una semana de vacaciones en un hotel de cuatro estrellas en Ibiza con varios amigos más. Cojo mi bolso y salgo tras él de la habitación. Ya abajo, en el vestíbulo, nos reunimos con el resto de la tropa y todos vamos hacia la playa a observar la puesta de sol. 
Me está gustando mucho este viaje rodeada de gente que me importa muchísimo. Qué lástima que pasado mañana tengamos que volver a casa. 

domingo, 14 de febrero de 2016

Capítulo 2.24: Punto y aparte.

Dani y yo, uno al lado del otro, petrificados. Johanne enfrente de nosotros, fulminándonos con la mirada. ¿Desde cuándo lleva aquí? ¿Qué ha oído? ¿Lo habrá oído todo? ¿Todo? Hasta cuando estábamos... Dios, espero que eso no... joder en vaya lío estamos metidos. ¿Qué digo? ¿Digo algo o no digo nada? Mejor que no diga nada, ¿no?  
    -Johanne... -Dice Dani con cautela. 
    -Cállate. -Interrumpe contundente ella. 
Yo es que me cago en la leche, ¿quién me manda a mí meterme en estos líos? Si es que en verdad nos lo merecemos, nos merecemos la que se nos viene encima, nos lo merecemos... 
    -Tú. -Me señala con el dedo acusador-. Vas de mosquita muerta, pero bien que te tiras a mi novio... 
    -Johanne no la pagues con ella... 
    -Cierto, aquí gran parte de la culpa es tuya... -está apunto de echarse a llorar-, has jugado con mis sentimientos... y por mucho que me pesen también has jugado con los de esta infeliz...  -está llorando-. ¿Cómo... cómo has podido...? Enserio... ¿tan mal te he tratado...? ¿Tan mal lo has pasado conmigo...? ¿Tan mala novia he sido para ti...? 
    -Lo siento Johanne, lo siento mucho de verdad... yo no quería hacerte... 
    -¡No lo digas! ¡No digas eso porque es incluso peor! ¡¿No querías hacerme daño verdad?! ¡Eso es lo que ibas a decir! Que no querías hacerme daño... ¿entonces qué pretendías? ¿Divertirte con ella mientras yo estaba llorando la muerte de mi abuela? ¿Y luego qué? ¿Qué ibas a hacer luego? -Hace una pausa-. Ah ya... que pensabas dejarme... ¿verdad...? Tú pensabas dejarme, porque no es lo mismo estar conmigo que con ella, ¿verdad...? Yo no soy ella, y nunca sentirás lo mismo por nadie como lo sientes por ella... ¿cierto no? 
Con el rabillo del ojo miro a Dani y veo que asiente imperceptiblemente. 
Me siento culpable por tener esa sensación de mariposas en el estómago. 
    -Bueno, pues entonces no alargaré mi presencia aquí... -se agacha para coger sus cosas. Luego nos mira-. Sólo digo que las cosas podrían haberse hecho de una manera menos ruin como esta... me habrías roto el corazón, pero se habría podido reparar... ahora está de tal manera que creo que nunca será el mismo... faltarán trozos... 
Joder, ¿me puedo sentir peor ahora mismo? Si es que tiene razón... 
Ella se dirige hacia la puerta, abre y antes de salir nos mira.  
    -¿Sabéis qué? En verdad hacéis buena pareja. Hasta siempre. 
No es un portazo fuerte, pero sí un portazo que marca que se ha terminado. Dani y yo nos miramos, nada, unos segundos, luego miramos hacia la puerta y entonces me doy cuenta de que para bien o para mal, ese portazo había puesto un punto y aparte a una etapa de mi vida. 


¡YA QUEDA MENOS! ¡FELIZ DÍA DE MI SANTO AMORES! 

martes, 2 de febrero de 2016

Capítulo 2.23: La jugada.

Daniela está sentada en el sofá viendo una película. No puede dormir. Uri está en la habitación y Leila también. 
No puede parar de pensar en el día de hoy. Se lo ha pasado estupendamente con Uri, Anna, Dani y los niños. Se ha sentido tan a gusto con ellos, tan bien... Sonríe sólo de pensarlo. Le encantaría repetirlo. Tiene el número de Anna. Podría enviarle un mensaje, proponerle quedar para tomar un café o algo. ¿Querrá? Recuerda vagamente que eran muy amigas. Muchas veces le han contado que ambas vivían en el mismo apartamento, trabajaban en el mismo local, salían de fiesta, eran inseparables. ¿Y ahora qué? Le gustaría recuperar su vida, la de antes, la de antes de el accidente y perder la memoria. Coge el móvil, busca en contactos a Anna y se dispone a escribir un mensaje para decirle de quedar. Pero si son las doce de la noche... Bloquea el móvil y lo tira al otro lado del sofá. Ya mañana. 


¡No puedo creer que lo hayamos vuelto a hacer! ¡Madre mía, pero qué fuerte! Es decir... ¡es que no me lo creo! No hay manera de que se me borre esa sonrisa de plena satisfacción del rostro, hasta que pasados unos instantes en las nubes, empiezan a surgir las dudas. ¿Y... y ahora qué? Cojo la sábana y me cubro con ella. Dani me mira arqueando una ceja. 
    -¿Por qué te tapas? 
Me pongo roja. 
    -Pues... 
    -Pero mujer, si te la acabo de meter... 
    -¡Dani! -Le doy un golpe en el brazo. 
Él se ríe. 
    -¡Qué! Si es verdad. -Se sigue riendo-. Además, ahora estás mucho más buena. ¿Haces más ejercicio? 
Poco a poco me va quitando la sábana de encima. 
    -Dani... -Le aparto con un manotazo y me vuevo a cubrir más. Me tapo hasta el cuello.
    -¿Qué pasa Anna? -Pregunta en tono exasperado. 
Me pongo boca arriba y miro al techo. 
    -Anna... 
Respiro hondo y le miro. 
    -¿Qué Dani? 
    -¿Qué te pasa...? 
    -¿Cómo que qué me pasa? ¿Qué me va a pasar? Pues que no entiendo qué es a lo que estamos jugando... Esto no está bien... 
    -¿Cómo que no está bien? Está de puta madre, la otra vez gritabas como una...
    -¡Dani! 
Joder, ¿pero de qué coño va? 
    -Y ahora te he tenido que besar para acallar tus gemidos... 
    -Vale que sí, que hemos echado dos polvos de puta madre, pero esto, no está bien. O sea, es que quiero saber de qué pie cojeas. Se supone que estás con Johanne. -Me incorporo y me levanto de la cama enredada con la sábana-. Así que Dani, dime a qué estás jugando... 
Él se levanta de la cama, coge el pantalón de pijama y se lo pone, se acerca a mí. 
¿Qué pretende? 
    -Esto no está bien, dices... 
Sus ojos se clavan en los míos. Me arde la cara, lo juro. 
Niego con la cabeza. 
    -¿No, qué? 
    -¿Por qué tengo la sensación de que me estás echando la bronca? 
    -¿Yo? -Levanta las manos como si de un delincuente acorralado se tratara-. Para nada. Eres tú la que ahora empiezas con tus preguntas. 
    -Pues respóndelas. 
    -Y exactamente Anna, ¿qué es lo que realmente quieres saber? 
¿Por qué tengo la sensación de que él ya lo sabe y que lo que quiere es oírlo de mi boca? 
Agacho la cabeza. Creo que voy a llorar. 
    -Rubia, -me coge suavemente de la barbilla y me la levanta haciendo que le mire a los ojos-, ¿no querías que te dejase las cosas claras? Pues venga, ahora es el momento... Pregunta...
    -¿Por qué te has acostado conmigo? 
    -¿Cuándo? 
¿Por qué me hace esto? 
    -La otra vez... en casa de Helena... 
    -Estaba jodido, muy jodido. No creía lo que estaba pasando. Helena muerta, se había suicidado, había redactado una carta de despedida... mientras escribía esa carta, ella estaba pensando en matarse, en dejar a su único hijo sin madre, sin verle crecer... No sé... no asimilaba que aquello estuviera sucediendo... y... y tú... tú estabas ahí, a mi lado, apoyándome... Lo necesitaba... necesitaba hacerlo... necesitaba sentir que... 
    -¿Necesitabas sexo? -Pregunto con brusquedad-. Vamos que necesitabas follar y me tenías ahí a mano, ¿no?
Me mira aparentemente dolido. Se queda unos instantes callado. 
Nos miramos. 
    -¿Ya? 
Me pregunta y yo le miro sin entender a qué viene esa pregunta.
    -¿Me dejas terminar? Me has preguntado y yo te estoy respondiendo, ¿me dejas acabar? 
Seguimos mirándonos. Asiento con la cabeza. 
    -Sé que acostarme contigo en aquel momento estuvo éticamente mal. Sé que no me porté bien. Sé que le puse los cuernos a Johanne, que le fui infiel... pero es que yo en ese momento te necesitaba tanto... y pasó... -Hace una pausa-. ¿Crees que luego no me sentí mal? ¿Crees que después de aquello no me sentí como una mierda? Pues claro, claro que me sentí como una mierda, me sentí sucio, una mala persona, pero en su momento, -niega con la cabeza-, no lo pude evitar. ¿Me comprendes Anna? ¡No lo pude evitar!
Se pasa las manos por el pelo. Empieza a caminar por la habitación. Yo me siento en la cama. Él se sienta a mi lado. 
    -Y hoy... hoy ha sido... -Me coge de las manos y hace que le mire. Sonríe-. Ha sido un día increíble. Lo hemos pasado tan bien todos juntos, con los niños, con Uri, con Daniela... Ha sido como volver al pasado. ¿Te acuerdas? 
Me mira esperanzado. 
    -Dime rubia, ¿te acuerdas? 
Asiento. Noto que me arden los ojos. Voy a llorar. Él me acaricia la cara como si fuera una joya frágil y valiosa. 
    -Pues eso es lo que he sentido hoy. Por eso hemos hecho el amor. Porque sé que tú también lo has sentido. Por eso lloras, porque sabes que es cierto... 
Me levanto de la cama y busco el pijama. 
    -¿Qué haces Anna? ¿Qué pasa? 
Me doy la vuelta para gritarle, pero pienso en los niños que están durmiendo al otro lado y me callo. Él me mira desconcertado. 
    -Anna... 
Si alguien me pregunta porqué, no sabría responderle, pero con todas mis fuerzas le suelto tal bofetada que le giro la cara. 
Él se toca la mejilla, me mira. 
    -¿Sabes cómo me siento desgraciado? 
Me sorprende lo clara que suena mi voz a pesar de hablar tan bajo. 
Él me mira con el rostro desencajado. 
    -Anna yo...
Levanto la mano para que se calle. 
    -Cállate. 
Me sigue mirando confuso. 
    -Me has utilizado Dani... 
    -No Anna, yo... 
    -Que te calles.
    -Perdón... -Agacha la cabeza. 
    -Me has utilizado, has jugado conmigo, con mis sentimientos, con mis ilusiones... Ahora mismo me siento como una mierda. Y no es justo Dani, eso no es justo. 
    -Pero Anna... 
    -¡Que te calles! 
Cierra la boca. 
    -¿Y Johanne...? -Niego con la cabeza-. Con ella también has jugado Dani. Es una buena chica, guapa, divertida... y también has jugado con ella sin que se dé cuenta, y eso es muy ruin... 
Él agacha la cabeza. 
    -¿Te confieso algo? 
La levanta y me mira. 
    -Aún te sigo queriendo, ¿sabes? No te he olvidado. Sigo estando enamorada de ti. 
Palidece. 
    -Lo pasé mal cuando lo dejamos... 
Él arquea las cejas.
    -Sí, vale, te dejé yo, pero sabes muy bien porqué lo hice. Sabes perfectamente lo que pasó y lo mucho que me dolió. 
Desvía la mirada hacia una mancha invisible en la habitación. 
    -Sé que tú también sufriste mucho, lo recuerdo... Pero a diferencia de mí, tú pudiste seguir adelante, conociste a Johanne, rehiciste tu vida... 
Vuelve a agachar la cabeza. 
En silencio, empiezo a ponerme el pijama. Necesito estar vestida para esta conversación. Cuando ya he terminado, le miro y veo que no se ha movido ni un milímetro. Sigue tal cual... No puedo evitar sentir lástima por él. Tal vez él haya sufrido mucho también con esto, aunque cuesta imaginarlo... Me acerco a él. Le acaricio el hombro. 
    -Lo siento... 
Mi cerebro dice que soy estúpida y mi corazón sonríe. 
Despacio él levanta la cabeza y clava sus ojos verdes sobre mí. Me coge la mano con la que le estoy tocando, la aprieta delicadamente, niega con la cabeza y sonríe. 
Lo miro enfadada, ¿qué le hace tanta gracia? 
Él nota mi reacción deja de hacerlo. 
    -En verdad soy yo quien debe disculparse contigo... -Acaricia mi mano distraídamente-. Me he comportado como un hijo de puta contigo y con Johanne. No merecéis esto ninguna de las dos... y la que menos lo mereces eres tú... 
No sé qué decir... 
Me suelta la mano. 
    -Te mentiría si te dijera que no te sigo queriendo como antes... 
Otra vez, vuelven a aflorar las lágrimas.
    -Volví a rehacer mi vida, cierto. ¿Pero qué podía hacer? La cosa entre nosotros acabó mal, por mi culpa sí. No sabía cómo afrontarlo, cómo volver a recuperarte... -Agacha la cabeza y se lleva una mano a los ojos. 
¡Dios mío está llorando! 
    -No... no fui valiente... no tuve cojones para ir tras de ti y suplicarte una segunda oportunidad... -Se frota la cara para enjugarse las lágrimas-. Me rendí enseguida... como un cobarde... 
Y la noche había empezado con un buen polvo... 
    -Soy plenamente consciente de que ahora te resultará impensable confiar en mí, pero... pero si me das una oportunidad, te prometo que... 
Niego con la cabeza y él deja de hablar. 
    -Entiendo... -Dice resignado.
Volvemos a quedarnos en silencio, hasta que tomo una decisión.  
    -Haz lo que tengas que hacer, pero esta vez hazlo bien. Ahora será mejor que no, pero en un tiempo... -me encojo de hombros-, ¿quién dice que no pueda funcionar? 
Él me mira con el rostro iluminado, como si acabara de renacer. Va a decir algo, pero levanto el dedo y calla obediente. 
    -Pero haz las cosas bien, como se deben hacer... Hagas lo que hagas, tomes el camino que tomes, me tendrás a tu lado, como compañera, madre de tu hija y amiga... ¿vale? 
Él asiente. 
    -Bien... Me voy a dormir, o por lo menos a intentarlo...  
    -Buenas noches... 
    -Buenas noches Dani. 
Me acerco a él y le abrazo fuerte. 
Ahora la pelota está en su tejado, ahora debe ser él quien debe decidir la jugada. Le toca a él. Y me satisface entender que haga lo que haga, no se lo voy a reprochar. Estaré ahí para lo que necesite y seguiré con mi vida. Que sí, que puede que me cueste superarlo, pero si me lo propongo, sé que lo conseguiré.