No sé qué le ocurre a Dani conmigo, está raro, estos días está raro. No le he hecho ni dicho nada que pudiera ofenderle, ¿no? Tal vez ha sido eso... tal vez se siente molesto conmigo porque no le he preguntado cómo está sobre su bronca con Johanne, tal vez necesite hablar conmigo, pero no se atreva a decírmelo y tal vez haya estado esperando a que yo le preguntase.... ¿no? Tal vez...
No puedo dormir, me cuesta, me cuesta mucho conciliar el sueño. Cojo el móvil de la mesilla y miro la última conversación que he mantenido con él:
Anna: Hola... Estás bien?
Dani: Sí, y tú?
Anna: Bien, un poco triste.
Dani: Por qué?
Anna: Por lo del programa, me da mucha pena que se haya terminado...
Dani: Bueno... ya...
Anna: Quieres hablar?
Dani: De qué?
Anna: No sé... Sobre la vida.
Dani: Ya si eso mañana...
Anna: Yo es que quería proponerte una cosa... Quería organizar unas vacaciones para los niños.
Dani: Te importa si hablamos de eso mañana? Estoy muy cansado para ponerme a pensar.
Anna: Vale.
Dani: Ok. Hasta mañana.
Leo una y otra vez esto, lo analizo hasta exprimirlo y llego a la conclusión de que Dani no quería hablar conmigo. Estaba distante. Puede ser que también lo pillara ocupado o dormido en el sofá. Es posible que yo esté aquí comiéndome la cabeza tontamente mientras él está durmiendo. Seguramente mañana se levante más temprano que yo y me deje un mensaje diciéndome que no haga planes, que él y Jorge vienen a comer y planearemos las vacaciones para toda la familia. Sonrío al imaginarlo. Tal vez sea eso, si es que menuda tontería... Dejo el móvil en su sitio y me pongo cómoda para dormir. Mañana le preguntaré cómo está y dejaré que se desahogue conmigo aunque lo que me cuente no me vaya a gustar. Sí, soy una buena persona. La gente valora a las buenas personas... Dani, Dani es buena persona... Es... Estoy dormida.
-¡¿Vamos a ir a la playa?!
-Sí mi amor, ¿te apetece?
-¡Sí! Pero ya no tengo el cubo, ni la pala ni el rastrillo...
-No pasa nada, conseguiremos otros muchos más bonitos. Tú por eso no te preocupes bomboncito.
Daniela termina de recogerle el pelo en un moño a Leila.
-Daniela...
-Dime amor.
-¿Sabes nadar?
-Sí, ¿por qué?
La niña la mira a través del espejo y sonríe.
-Yo sé un poco, pero me da miedo, así que papá me dio un flotador y unos manguitos.
Daniela sonríe, la coge en brazos y se mira a través del espejo.
-¿Te gusta como te ha quedado el recogido?
La niña asiente con la cabeza.
-¿Sí? ¿Te ves guapa?
-Sí.
-Pues ale, para abajo y ve a enseñarle a tu padre lo guapa que estás.
La deja en el suelo. La niña sale corriendo en busca de su padre.
Daniela se apoya en el mármol del lavabo y se mira fijamente en el espejo. Sonríe. Ha cambiado, ahora está más feliz. Uri la ha ayudado a ser feliz. Dejó el trabajo de bailarina exótica y se ha apuntado a un curso de locución para ser locutora de radio. Uri le ha prometido que si saca buenas notas, es probable que estudie la posibilidad de ficharla para un nuevo proyecto que tiene entre manos.
-¿Esto va enserio Uri? -Pregunta ella al leer la solicitud de matrícula para el curso de locución que éste le ha puesto sobre la mesa.
-Totalmente.
-Pero...
-No sé si te acordarás de esto, pero cuando nos conocimos me dijiste en varias ocasiones que te encantaba el mundo de la comunicación, que te gustaría ser presentadora o colaboradora de algún programa de radio o televisión. Me comentaste que te habías presentado a varios casting, pero que no habías tenido suerte. Así que, pensé en esta posibilidad...
Ella lo mira atónita. Se levanta y lo abraza.
-¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!
Él sonríe.
-Pero eh, a cambio tienes que dejar ese trabajo...
Los dos se miran, ella con lágrimas en los ojos por la emoción y asiente.
-Por supuesto, claro que lo dejo, sí.
-Entonces, ¿segura?
-Súper segura. -Sonríe.
Uri saca un bolígrafo de el maletín y lo deja sobre la mesa.
-Pues a rellenarlo.
Vuelve al presente. Sonríe llena de gratitud. Uri está dando tanto por ella... A pesar de el daño que ella le ha causado él está dispuesto a ayudarla en todo lo que está en su mano y más. Qué buen corazón tiene...
-¡Daniela, el desayuno ya está! -Dice Uri desde la cocina.
-¡A desayunar! -Repite Leila con evidente entusiasmo.
-¡voy!
Echa un último vistazo al espejo antes de irse y sonríe. A partir de ahora, todo va a salir bien.
Termino de prepararle el desayuno a Lía y se lo llevo a la mesa.
-Venga princesa, a desayunar.
-Vale.
Lía coge la cuchara y empieza a juguetear con los cereales.
-¿Hoy vamos a estar con Jorge y con papá?
Buena pregunta.
-No lo sé amor.
Ella mira los cereales algo decaída.
Se me ocurre una idea, ¿y si lo llamo?
-¿Quieres hablar con ellos mi vida?
-¡Sí! -Sonríe.
-Pues termínate el desayuno. Cuando te lo hayas tomado todo, les llamamos al móvil. ¿Vale?
-Vale.
-Pues venga, termínatelo todo.
Dani y Jorge están en la cocina desayunando. Dani apenas ha pegado ojo, no ha podido. Tiene demasiadas cosas en la cabeza. Suena el móvil. Lo mira, es Anna. Mierda, es Anna... ¿qué diablos querrá ahora? No tiene más remedio que cogerlo:
-Sí.
-¡Hola papi!
Es la voz de Lía la que le dibuja una sonrisa en la cara.
-¡Princesa! ¿Cómo estás?
-¡Bien! ¡Me he comido todo el desayuno!
-¡Vaya! ¡Qué mayor! ¿Quieres hablar con Jorge? Él quiere hablar contigo.
-¡Vale!
-Ven Jorge, ponte, habla con tu hermana.
Jorge coge el móvil y empieza a hablar por teléfono con su hermana.
Dani se pone a recoger los platos sucios y empieza a fregarlos.
-Papá, Anna quiere hablar contigo. -Dice Jorge tendiéndole el móvil. Él lo coge.
-Sí.
-¿Estás bien...?
-Sí.
-Ah... oye... ¿te pasa algo conmigo?
-Nada. ¿Por qué?
-Bueno, no sé, es que estás tan distante que... Si necesitas hablar de lo que sea, sabes que puedes contar conmigo, ¿verdad?
Dani sonríe perverso. Para lo que necesite, ¿no? Eso es lo que quiere evitar, pero claro, eso mejor guardárselo uno.
-Lo sé. Es que he estado bastante liado. Lo siento.
-Hoy hace un día para no quedarse en casa, ¿te apetece que nos veamos todos y comamos fuera? Podríamos ir a la Warner. ¿Te apetece?
Él se pasa una mano por el pelo. Mira a Jorge.
-¿Te apetece ir a la Warner con Lía y Anna?
-¡Vale!
-Bien, pues ve a arreglarte.
Jorge va a vestirse.
-Bien, pues quedamos en Sol en una hora. A los niños les encantará ir en tren.
-Vale.
Dani pondría la mano en el fuego de que ella ha sonreído y eso le hace sonreír también.
Voy con Lía de la mano por Gran Vía. Nos dirigimos a Sol. Hoy hace un día precioso, es esa clase de sábados con cielo azul y buena temperatura que te obligan a salir de casa. Lía contempla la ciudad con curiosidad.
-¡Mira mamá! ¡Ahí hay letritas!
Miro a donde ella señala, es un puesto de recuerdos de Madrid.
-Esas letras son llaveros amor.
-Yo quiero un llavero mami, quiero uno rosa... -Tira de mí para acercarnos al puesto.
Qué remedio...
Después de comprarle un llavero en forma de L rosa, la cojo en brazos para ir andando más rápido a Sol y que la niña no se distraiga con más caprichos.
Dani y Jorge ya han llegado. Mientras esperan, el chico le pregunta:
-¿Cuándo me vas a comprar una bici nueva?
-¿Pero qué dices? Si la tuya está bien.
-Papá, esa es para niños pequeños. Yo ya no soy un niño pequeño. Pronto cumpliré diez años.
Dani se ríe.
-Vamos, todo un hombre.
-Es que esa bici ya no me gusta... Me porto bien, merezco una bici nueva.
-Mira, si no das mucho por saco con la pu... con la bicicleta puede que te la compre.
-¡¿Enserio?!
-He dicho puede.
-¡Me portaré bien de verdad! ¡Haré todas las tareas que me mandes!
-Venga que sí, calma que la estás montando...
Sonríe.
-¿Dani? ¡Dani! ¡Ey Dani! ¡Tío!
Dani busca con la mirada al que le está llamando. Es Uri que se acerca a ellos con Daniela y la niña.
-Uri...
Está sorprendido. Hace mucho que no sabe nada de ellos. Uri siempre había tenido más relación con Anna que con él.
Uri le da un abrazo y varias palmadas en la espalda. Dani le corresponde del mismo modo.
-¿Qué tal?
-Pues aquí esperando a Anna y a la niña que hemos pensado en irnos a la Warner a pasar el día. ¿Y vosotros? -Mira a Daniela y Leila que va de su mano.
-Pues hemos salido a dar una vuelta por ahí. Vamos al Retiro a montar en barca y luego a comer por ahí.
-Ah, pues a pasarlo bien.
Dani no podría explicar porqué, pero se siente incómodo.
-¡Papi!
Todos miran hacia Anna y Lía que se acercan al grupo.
-¡Princesa!
Coge a la niña en brazos.
-¡Mira papi lo que me ha comprado mamá! -Le enseña el llavero-. ¡Es un llavero! ¡Es una L! ¡De Lía!
-¡Qué bonita! ¡Y de color rosa como a ti te gusta!
-Papi, yo también quiero una L rosa. -Dice Leila a su padre.
Uri la mira y le acaricia el pelo.
-Si te portas bien te compro una.
Anna mira sorprendida a Uri y a Daniela.
-Hola Uri. -Le da dos besos.
Mira a Daniela. No sabe muy bien cómo saludarla. No sabe si se acuerda de ella o no.
Mientras tanto Daniela es la que peor lo está pasando. Se siente rodeada de desconocidos. El caso es que sabe que los conoce, pero no los sitúa.
Dani deja a Lía en el suelo. La niña se pone junto a Leila para jugar con ella.
-¡Nos vamos a la Warner!
-¡Ala! ¡Yo también quiero! ¡Papi! ¿Podemos ir a la Warner con Lía?
-¡Sí! ¡Sí! ¡Mami, papi! ¡¿Puede venir Leila a la Warner con nosotros?!
-Pues si Uri y Daniela quieren venirse... -Dice Anna.
Dani mira a Uri.
-Veníos si queréis.
Uri mira a Daniela. Ella asiente.
-¡Venga! ¡Pues todos a la Warner!
-¡BIEN! -Celebran las pequeñas al unísono mientras saltan agarradas de la mano.
Si ayer dije que tuve el peor día de mi vida hoy creo que es el mejor día de mi vida. Ha sido como si nada hubiera cambiado. Los cuatro juntos, con los niños, como dos familias normales que quedan de vez en cuando para divertirse. Lo más gracioso de todo es que nosotros no somos familias normales. Cuando ha tenido tiempo Uri me ha contado las novedades sobre Daniela. Está enamorado, ojalá ella en un futuro no muy lejano le corresponda. Ya le abandonó una vez, no creo que él pueda soportar una segunda y Leila... esa niña adora a su madre, aunque aún no sabe que su madre es su madre. Deberían decírselo cuanto antes, ahora lo asumirá mejor que más adelante. Los niños se adaptan a todo. Y estoy segurísima de que a la niña le hará mucha ilusión saber que Daniela es su madre.
¡Dios! ¡Con Dani ha sido todo perfecto! ¡Está hecho todo un padrazo! Ha sido muy paciente con los niños y conmigo. No le gustan las alturas, pero aún así se ha montado en varias atracciones con Jorge... Ha sido gracioso verle sufrir de esa manera, pero jo... también ha sido enternecedor... Creo que me he enamorado aún más de él. ¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡No tengo que pensar en eso! ¡No tengo que pensar eso! Si pienso en ello me deprimo...
Abro los ojos. Dani está sentado enfrente de mí con Lía dormida en brazos. Él mira distraído por la ventanilla. Jorge está a mi lado jugando con el móvil de su padre. En el otro lado, están Daniela con Leila en brazos también dormida y Uri. Estamos apunto de llegar a Sol. Jo, quiero que este día dure para siempre.
Después de despedirnos de Uri y familia, hemos optado porque Lía y yo nos quedemos a dormir en casa de Dani. Al final mañana decidiremos todos juntos a dónde iremos de vacaciones. Al principio Dani parecía más cerrado, pero con el transcurso del día ha vuelto a comportarse como el Dani de siempre; Dani el divertido, el bromista, el tonto... mi Dani... ¡NI LO PIENSES!
Dani abre la puerta de la casa.
-Ya estamos. ¿Alguien tiene hambre?
-Yo no, gracias.
-¿A ti te apetece comer algo mi amor? -Le pregunto a Lía que ahora medio duerme en mis brazos.
Niega con la cabeza.
-¿Y tú Jorge? -Pregunta Dani.
-¿Puedo tomar un vaso de lehe con galletas mientras veo una peli?
-Vale, pero a las doce a la cama.
-Vale.
Una vez acostada la niña y Jorge en el salón, Dani y yo nos preparamos (cada uno en un lugar de la casa distinto) para ir a la cama. Ya on el pijama voy a la cocina para hacerme un vaso de leche. No tardaré en irme a la cama.
-¿Te lo has pasado bien?
Dani me sobresalta. Como va descalzo no le he oído llegar.
-Creo que no es bueno ir a la cocina descalzo...
-Puede ser...
Se acerca a mí y me quita el vaso de leche de las manos. Se lo empieza a beber.
Hijo de puta irresistible.
-Eso era mío...
Él me mira.
-Estás en mi casa, en mi cocina, este vaso lo compré yo y esa caja de leche la compré yo.
Sonríe y me acaricia la barbilla.
Vale... creo que esto no va bien...
-No importa... Ya me hago yo otro.
Me doy la vuelta para no tener que enfrentarme a su mirada. Vuelvo a echar leche en otro vaso y lo meto en el microondas.
Él se termina el vaso de leche, lo deja sobre el mármol y me empieza a dar un masaje en los hombros.
-No me has respondido.
-¿Cómo...?
-Que si te lo has pasado bien...
Sus manos me acarician por encima de los pechos.
Ostras...
-Sí, ha sido un día inolvidable. ¿Y tú? -Intento sonar natural e indiferente, pero apuesto todo a que no lo he conseguido.
-Me lo he pasado de puta madre. Adoro a los niños. Y tú... madre mía tú.
Abro los ojos como platos.
-¿Qué pasa conmigo?
No le mires Anna, no le mires.
-Estás mucho más buena.
Con un brazo rodea mi cintura y con la otra mano, me tira del pelo dejando acceso a su boca para besarme el cuello.
Y yo, que soy gilipollas, con mis manos busco sus brazos para aferrarme más a su cuerpo.
El taxi para delante del portal.
-¿Cuánto es? Bueno da igual. -Saca un billete de cien y se lo da al taxista-. Quédese con el cambio.
El hombre sonríe y se lo guarda.
-¿La acompaño?
-No, gracias.
Coge la bolsa de viaje y baja del vehículo.
-Las que tu tienes guapa.
Ella no le hace caso. Se acerca al portal. Lee los apellidos de su chico en el botón del telefonillo. Sonríe. Le ha echado tanto de menos estas dos semanas... Le necesitaba, pero las cosas se complicaron para los dos y no fue justa su reacción. Por eso de repente decidió coger el primer vuelo hasta España e ir a verle y pedirle disculpas en persona. Mete la mano en el bolso y saca las llaves. Sonríe. Está segura de que todo se va a arreglar.
Ole,ole,y ole joder CAPITULAZO. Cada capitulo se ha convertido en una droga,asique necesito más.
ResponderEliminarOstras...se va a liar 😱 espero que aún no haya pasado nada y puedan disimular...
ResponderEliminarGenial capítulo mi reina. Espero el siguiente