sábado, 26 de septiembre de 2015

Capítulo 2.19: Buenas noches princesa.

Dani: Cómo está tu abuela?  
Johanne: Muy mal...  
Dani: Siento no poder estar contigo allí...  
Johanne: No pasa nada cariño, tú estás ocupado. Estás con tu hijo que te necesita y a mí me necesita mi abuela... Te echo de menos mi amor. 
Dani: Y yo a ti bonita.
Johanne: Tengo ganas de hablar contigo. Hace muchos días que no hablamos y echo de menos tu voz. 
Dani: Yo también lo echo de menos.  
Johanne: Ahora mismo estoy llorando.  
Dani: No llores...  


    -Dani.  
Dani bloquea el Iphone y se lo guarda, se levanta y va a la sala de reuniones con todo el mundo. 
Todos se preguntan lo mismo: ¿a qué viene esta reunión de emergencia? 
Cuando están todos sentados, es Flo quien toma la palabra.  
    -Esta tarde es posible que empiecen los rumores, así que os pongo en sobre aviso de que es posible que la cadena cancele el programa. 
Inmediatamente la sala se llena de murmullos y preguntas sin resolver. 
    -Calma, calma, eso no significa que el programa en si desaparezca. 
    -¿Cómo que no? Si la cadena cancela, el programa desaparece.  
Dice Dani con la mano alzada.  
    -Tal vez este programa sí, pero eso no significa que podamos continuar todos juntos en otra cadena con el mismo equipo. 
    -Un programa con el mismo espíritu, pero maquillado de otra forma en otra cadena, ¿no?
Pregunta Anna.  
    -Correcto.  
    -Pero, ¿en qué cadena? 
Pregunta Meri. 
    -En la de la competencia. 
Responde a Dani. 
    -Chicos chicos, calma, a ver, de momento, todo esto son especulaciones, de momento no hay nada confirmado.  
    -¿Y por qué quieren cancelar el programa si las audiencias son buenas?  
Pregunta de nuevo Anna. 
    -Es cosa de los que mandan. 
    -Pues qué hijos de puta. 
Suelta Dani.  
    -Dani...  
Advierte Flo.  
    -No, es que es verdad, este programa es una pasada, lo estamos haciendo bien, no entiendo por qué coño tienen que cancelarlo...  
    -Para empezar; aún no es nada oficial y lo segundo, es posible que otra cadena lo compre y sigamos haciéndolo. 
    -Resumiendo, que el futuro del programa y de nosotros depende de un grupo de peces gordos con traje y corbata. Pues de puta madre.  
Dani se levanta y abandona la sala.  
Todos se miran unos a otros. 
    -Tiene razón. 
Dice Meri cerrando una carpeta. 
    -Dani tiene razón...  
    -Venga, preparaos para salir, aún nos queda mucho ruido por hacer. 
Todos se levantan y van saliendo de la sala de reuniones. Anna se queda la última con Flo. Antes de salir lo mira y le pregunta: 
    -¿Estás seguro de que sólo son especulaciones...? 
Flo la mira. 
    -De momento lo son. 
Ella agacha la cabeza. Flo le acaricia el pelo. 
    -Verás como todo va a salir bien. Anda, ve con Dani, necesita hablar contigo.  
    -¿Cómo conmigo...? 
    -Ve, lo necesita... 
    -Vale.  


A Dani se le han venido muchas cosas encima estas últimas semanas desde que murió Helena: cuida de Jorge, trabaja, cuida de Lía, sigue trabajando y encima Johanne sigue en Canadá porque su abuela está muy enferma y no vendrá a España hasta que la mujer fallezca, y eso  por lo que sé, será en cuestión de pocas semanas e incluso pocos días. Está pasando por muchas cosas él solo. Le ayudaría, pero claro, si no somos capaces de mirarnos a la cara...  pues ayudar, poco. 
Toco la puerta de su camerino.
    -No estoy. 
Sonrío y sigo golpeando la puerta con los nudillos.  
    -¡Que no estoy cojones!  
    -Dani soy yo, abre.  
Al momento oigo como quita el pestillo y deja que sea yo quien abra la puerta. 
Entro al camerino y lo veo sentado en el sofá, así que me siento en la silla. Le miro. 
    -¿Estás bien?
    -¿A ti qué te parece? 
Suspiro. 
    -Tampoco es para que te pongas así, ¿no?  
    -¿Tú qué crees?  
    -Joder Dani deja de ser tan... 
    -¿A qué coño has venido Anna?  
Su mirada fría se clava sobre mí. 
    -Pues... 
Agacho la cabeza. Realmente no sé qué decirle, ahora mismo me intimida muchísimo.  
    -Ni siquiera tú lo sabes, anda que...  
    -¡Cállate!  
Los dos nos miramos sin saber muy bien qué decirnos.
Él respira hondo.  
    -Estoy cansado...  
No digo nada, escucho.  
    -Digamos que ahora mismo la vida no me lo está poniendo nada fácil. Cada día que pasa siento que no puedo yo solo con todo esto...  
    -¿Te refieres a Jorge...?
    -Me refiero a todo...  
    -Bueno, ya sabes que puedes contar conmigo para lo que necesites. 
    -Ya... 
No me cree. Natural.  
    -Vale, sé que estas últimas semanas hemos estado muy distanciados y eso, pero ante lo que haya pasado entre nosotros primero están los niños y ellos no tienen la culpa de nuestros actos. Así que, puedo ayudarte. 
    -Lo veo bien...  
    -¿Entonces...?  
    -Acepto tu ayuda.  
Me tiende la mano y yo se la estrecho. Paso por alto el cosquilleo que me recorre el cuerpo. Le suelto la mano. 
    -Bueno... aún nos queda mucho por hacer antes de volver a casa.  
Los dos nos levantamos y salimos fuera. Me alegra haber pactado una especie de tregua con él, pero lo cierto es que estoy aterrada pensando en las cosas que podrían pasar...  


    No puedo dejar de pensar en el mal que he hecho. No puedo llegar a entender aún la razón de el porqué tuve que dejarlo todo atrás y marcharme lejos, huyendo de quienes me necesitaban. 
    Siento tanto asco propio... No hay día en el que no me arrepienta de haber actuado con cobardía ante las adversidades de la vida. Ahora mismo soy esa clase de personas que la sociedad rechaza porque ven inhumanas las acciones que hacen... no sé, todo es tan complicado, tan difícil, tan mierda...  
    Temo el transcurso de los días porque siento que un día más es un día menos de oportunidades de recuperar el tiempo perdido. 
    Intento recuperar la confianza de Uri para que me perdone y me deje formar parte de la vida de mi hija. Es una tarea difícil, ya que a él le he hecho daño y por mi culpa ha estado cargando sólo con el peso de la responsabilidad de ser padre, con el dolor de haber sido abandonado. 
    Ojalá existiera una ruedecilla que manejara el tiempo, girarla hacia atrás y que todo volviera a empezar. No dejaría que nada de esto volviera a ocurrir. 
    Siento que las fuerzas de seguir intentándolo se me están agotando, pero esta vez no me rendiré, esta vez no dejaré que la fragilidad, el miedo y el dolor me venzan. Esta vez seguiré luchando hasta el final.  



Daniela lee la carta diario que acaba de escribir. Necesitaba plasmar lo que sentía y pensaba sobre un papel, necesitaba soltarlo. Dobla el folio y lo mete en un sobre y lo esconde debajo de la almohada. Se acerca a la cómoda y se mira al espejo. 
    -Tengo que recuperar a mi hija. 
Pero lo cierto es que no tiene ni idea de cómo hacerlo. Podría ponerse en manos de la justicia para reclamar la custodia de Leila, pero su corazón le decía que eso era cruel e injusto para Uri. Él no merecía eso. Así que, lo único que le quedaba era ganarse la confianza de aquel hombre tan atractivo y el amor incondicional de una niña tan especial.


    -Ya no quiero más hamburguesa... 
Dice Lía dejando el tenedor sobre el plato y poniendo cara de cachorrillo.  
    -Mira que te lo hemos dicho; no te comas todas las galletas que luego no cenarías. Ahora, ¿qué hacemos con el trozo de hamburguesa que no te quieres comer?  
    -¡Me lo como yo!  
Jorge levanta la mano.
    -Está bien, pero no os acostumbréis a esto, ¿eh?  
Dice Dani cogiendo el plato de Lía y pasando el trozo de carne al de Jorge. 
Hoy estamos pasando una tarde noche en familia. La verdad es que nos ha venido a todos de maravilla; Dani está más animado y menos irritado, Jorge parece haber recuperado algo de alegría con la compañía de su hermana y un hambiente familiar (o al menos esa es mi impresión), y Lía está encantada con tener a tres mayores dispuestos a cuidarla y jugar con ella. A mí me ha encantado la tarde en familia, creo que a los cuatro no nos importará repetir momentos así muchas más veces. 
    -Mami, ¿me pones más zumo?  
Dice Lía cogiendo su vaso rosa de princesas. 
    -Yo también quiero.  
Añade Jorge.  
    -¡Y yo!  
Grita Dani parodiando la voz de un niño. 
Los pequeños se ríen. 
    -Tú agua papi.  
Le responde Lía riéndose.  
    -¿Por qué? 
Pregunta él haciendo pucheros. Pero a Lía le da igual, se sigue riendo.  
    -Porque tú ya te has bebido dos vasos más grandes que los de nosotros y has bebido mucho. Tienes que dejar zumo para los demás.  
    -Ahora vas y lo comentas. 
Le digo riéndome. 
Dani mira a Lía como si a ésta le hubieran salido tres cabezas. La verdad es que para ser una niña de tres años, razonaba mejor que una de quince en dadas ocasiones. 
Dani sonríe. 
    -Bueno, vale.  
Les echo el zumo a los dos. Dani y yo intercambiamos miradas que dicen poco; como mucho que deberíamos empezar a recoger e ir fregando los cacharros.  
    -Bueno, terminaos el zumo, mientras tanto mamá y yo iremos recogiéndolo todo.  Jorge, cuando termines trae todo a la cocina, ¿vale? 
    -Vale. 
Dani y yo nos levantamos, empezamos a recoger la mesa y vamos a la cocina a fregar y a limpiar un poco. Un trabajo en equipo para terminar antes. 
    -Bueno... -Digo mientras empiezo a fregar los platos-. ¿Qué tal te lo has pasado...?  
    -Muy bien, y no he sido el único por lo que veo.  
Dice él mientras se pone a limpiar la vitro.  
Sonrío. 
    -Hemos disfrutado los cuatro. Me da a mí que más días así nos vendrían muy bien, ¿no crees?
    -Cierto.  
    -Pues cuando queráis, ya sabéis donde encontrarnos.  
Sonrío.  
    -Gracias Anna. 
Nos quedamos en silencio mientras arreglamos la cocina, cuando Lía y Jorge entran. 
    -Mami, papi, dice Jorge que si nos podemos quedar a dormir esta noche aquí.  
Lía me coge del pantalón para que le haga caso. Dani y yo miramos a Jorge que agacha la cabeza avergonzado. 
    -Mi amor, otro día, ¿vale? No tengo pijama aquí. 
Lía agacha la cabeza visiblemente decepcionada.  
Me agacho y le acaricio la cara. 
    -Si lo hubiéramos planeado antes, vale, pero ahora es tarde mi vida. Otro día nos quedamos a dormir aquí, ¿vale? Si a papá le parece bien, claro. 
Miro a Dani buscando su aprobación. 
Dani nos mira, luego mira a Jorge y luego vuelve a mirarnos a nosotras, se ruboriza ligeramente.   
    -Esto... os podéis quedar a dormir esta noche sin ningún problema... Ropa de Lía hay en su armario y aún hay algo de ropa tuya en el trastero... así que... os podéis quedar...  
Ahora es cuando yo también me uno al club de los ruborizados.
Lía da grititos y saltos de alegría. 
    -Venga Lía, vamos a lavarnos los dientes, ¡Vamos!  
Jorge coge de la mano a su hermana y se la lleva corriendo al baño. 
Dani y yo somos incapaces de mirarnos a la cara. 
    -¿Queda ropa mía...?  
    -S-sí... a lo mejor te queda un poco grande, era de cuando estabas embarazada...  
    -Ah...  
Más tenso esto no puede estar. 
    -El problema es la ropa interior... 
Me siento morir cuando digo esto último. 
Él carraspea, es obvio que se siente incómodo. 
    -Aún queda algo...
Me río. 
    -Pues qué suerte.  
Dios mío mátame.  
    -Voy a buscar la ropa.  
Dice rápido y sale de la cocina echando leches. 
Suelto todo el aire contenido por la boca y me río sola. 


    -¿Con quién has dejado a la niña?  
    -Con una amiga suya de clase, como era su cumpleaños y la han invitado, pues aprovecha, y se queda a dormir en su casa. 
    -Bien, así esta noche podrás disfrutar.  
    -Sí.  
Uri y Diego entran en el local de siempre, se sientan en el sitio de siempre y se piden lo de siempre.  
    -¿Crees que estará esa chica que tanto te gusta?  
    -Cállate.  
Diego se ríe. 
    -Te has puesto rojo, esa bailarina te gusta.  
Se ríe.  
    -Venga, te animo a que esta noche la invites a una copa.  
    -No no.  
    -¿No? Es sólo una copa.  
    -Pero a lo mejor a ella no le apetece... 
    -O sea, que a ti sí que te apetece.  
    -Pero tío... vete a la mierda. 
Los dos se ríen.  
    -Invítala.  
    -Ya veremos. 
    -Debes invitarla. 
    -Dejemos el tema. 
    -Invítala. 
    -Cállate.


Dani, Jorge, Lía y yo estamos en el sofá viendo todos juntos Tu cara me suena.  Dani me da un toque en el brazo, le miro y él me señala a LÍa que se está durmiendo. Los dos sonreímos. No está acostumbrada a quedarse despierta hasta tan tarde. 
    -Voy a acostarla. -Susurro.  
    -¿Quieres que lo haga yo? -Susurra él. 
    -Tranquilo. 
Me levanto despacio, me acerco a ella y con cuidado la cojo en brazos. Me la llevo a la habitación, la tumbo en la cama y la empiezo a arropar, ella abre los ojos. 
    -Mami...  
    -Dime mi amor.  
    -¿Y papi? 
    -En el salón viendo la tele. 
    -¿Y Jorge?  
    -Con papá.  
    -¿Y dónde están mis besitos de buenas noches?  
Me río y ella también se ríe.  
    -¿Quieres que te den el besito de buenas noches?
    -Sí. -Sonríe.  
    -Vale, ahora les llamo.
Estoy dispuesta a salir de la habitación, pero ella se destapa y se baja de la cama. 
    -No mami, vamos las dos. 
Me coge de la mano y salimos de nuevo al salón.  
    -A ver chicos, que Lía dice que no se va a dormir hasta que no le deis los besos de buenas noches. 
Dani y Jorge nos miran. Lía se suelta de mi mano y corre hacia su padre. Él derretido coge a su pequeña en brazos y la llena de besos. 
    -Buenas noches papi. 
    -Buenas noches princesa. -La deja en el suelo. 
Ella se acerca a su hermano mayor. Lo abraza. Él está algo confuso, pero le devuelve el abrazo. 
    -Buenas noches Jorge. 
    -Buenas noches Lía.
Se nota que Jorge quiere a su hermana y que este ambiente familiar le viene muy bien para superar el dolor de la muerte de su madre, pero hay aspectos que aún le vienen... ¿cómo decirlo? ¿Grandes? Pero confío en que poco a poco se le vaya abriendo.  
Lía corre hacia mí y me vuelve a coger de la mano. La llevo a la habitación y otra vez repito el proceso de arroparla. Ella me mira.  
    -Mami... 
    -Dime princesa.  
    -¿Nos vamos a venir a vivir aquí?  
    -¿Cómo?  
    -¿Vamos a vivir aquí con papi y con Jorge?  
    -Tú de vez en cuando sí. -Le acaricio el pelo.  
    -¿Y tú?  
    -No mi amor, yo no... 
    -¿Por qué?  
    -¿Tú no tenías sueño?  
    -Un poco. 
    -Pues entonces a dormir, que ya es muy tarde. 
    -Vale mami.  Buenas noches. 
Le doy un beso en la frente. 
    -Hasta mañana cariño. 
Apago la luz, cuando estoy cruzando la puerta de la habitación ella vuelve a llamarme: 
    -Mami...  
Me doy la vuelta. 
    -Dime princesa. 
    -Estoy muy contenta.  
Creo que sonríe.   Supongo que sé el porqué, pero la curiosidad me puede. 
    -¿Por qué mi vida?
    -Porque estamos todos juntos... 

1 comentario:

  1. Buff qué pena lo del programa,espero que no acabe o al menos vayan a otra cadena.
    Espero que Daniela consiga la confianza de Uri y vuelvan a ser una familia. Se la ve arrepentida de lo que hizo y seguro que tiene algun motivo lo que hizo de irse y dejarles.
    Ay más monos no pueden ser Anna,Dani,Lía y Javier. Qué estampa familiar tan bonita *-* :)

    ResponderEliminar