Hoy es un día tenso: dentro de cinco minutos Miguel Ángel nos dirá qué será del programa, si lo cierran o no, si otra cadena lo compra o no... Pufff, estoy nerviosa, no hay manera de concentrarse con nada, y no soy la única, ¿eh? Que aquí absolutamente todos están con el corazón en la garganta.
-¿Qué tal?
Dani me sobresalta. Miro a mi derecha y ahí está. Dios mío es que es guapísimo. Me encojo de hombros a modo de respuesta.
-Ya, yo también estoy igual.
Se sienta a mi lado.
-Me pregunto por qué siempre te sientas en mi sitio para repasar.
Deja su guion sobre la mesa y empieza a jugar con el boli apretando continuamente el botón que hace que la punta aparezca y desaparezca. Click click, click click, click click... En clase odiaba que la gente hiciera eso, era un ruido que me ponía de los nervios; me daban ganas de levantarme, ir hacia ese retrasado y meterle el boli por el... Que me voy del tema, vamos a ver, Dani es guapísimo.
-Aquí hay un poco más de luz, si te molesta me cambio de sitio...
Él sonríe y niega con la cabeza.
-Tranquila, si no me importa. Sonrío.
-Gracias.
Nuestras miradas se cruzan un par de segundos. Rompo el contacto visual agachando la cabeza y haciendo como que leo el guión por encima. Joder, cuando estoy cerca de él siento como si tuviera 15 años; me pongo nerviosa, me tiemblan hasta las uñas de los pies, cuando me mira siento que el corazón deja de latir... me siento estúpida porque soy estúpida. ¿Cómo pude acostarme con él aquella vez? ¿Por qué no le paré los pies? Podría haberme ido, haberle dicho que eso no estaba bien, que nos arrepentiríamos, yo que sé, cualquier cosa menos hacerlo... Cierro los ojos e intento tranquilizarme por todos los medios. Y él está ahí, como si no le importara lo que hicimos. Aunque siendo menos egoísta por acaparar sus pensamientos es normal; ya tiene suficiente con nuestra hija, su hijo y su novia. No tiene tiempo para pensar en un estúpido error. Él estaba de bajón, necesitaba liberar tensiones, yo estaba a mano y pasó. Ahora a actuar como si nada y a seguir para adelante.
Todos los del equipo van entrando al plató.
- ¿Qué ocurre?
Pregunta Dani.
-Que Miguel Ángel nos ha reunido a todos aquí.
Contesta Valdi.
-Eso es que Tonterías se acaba.
Dice un pesimista David.
En contra de lo que quiero creer, creo lo mismo que él. Miro a Dani, está serio, mirando a todos los que entran y se colocan para la reunión.
Dios mío, esto me huele a despedida, esto me huele a despedida...
Voy a llorar...
Todos van hablando sobre lo que creen que va a pasar hasta que al fin entra Miguel Ángel acompañado con Flo.
Todos callan de repente, el silencio sepulcral se adueña en el plató.
-Chicos...
Sobran las palabras, todos sabemos lo que viene después. Nos miramos unos a otros, los días de trabajo en equipo están contados, ¿cuánto nos quedará? ¿Una semana? ¿Tal vez dos? ¿Un mes? Ojalá fuera un mes...
-No llores rubia...
Me susurra Dani al oído y me seca las lágrimas con el pulgar. No me había dado cuenta de que estaba llorando.
-Tenemos dos semanas para dar lo mejor de todos nosotros... Vamos a demostrar que somos el mejor programa de la historia de la televisión, ¿de acuerdo? Dice Flo.
-Si esto se acaba, vamos a dejar el listón bien alto, vamos a irnos de aquí con el orgullo de que hemos hecho un buen trabajo. ¿De acuerdo?
-De acuerdo.
Decimos todos casi al unísono.
-Y alegrad esas caras, que el mundo no se acaba. Venga, a trabajar.
Casi todos abandonan el plató, Dani se levanta y va hacia Miguel Ángel y Flo, y yo para saber de qué hablan voy con él.
-Flo, ¿se puede saber qué ha significado esto?
Flo lo mira.
-Tonterías las justas acaba Dani, en dos semanas, ya lo he dicho.
- ¿Y luego? ¿Luego qué será de todos nosotros? ¿Al paro?
-Tú no creo que vayas al paro, ambos sabemos que tienes varias propuestas sobre la mesa.
- ¿Y los demás?
-Dani, este es el mundo de la televisión, estas cosas funcionan así... Escribiremos cartas de recomendación para cada uno de los integrantes del equipo. Esto también nos duele a nosotros...
-Pero si es eso lo que te preocupa Dani, estamos hablando con otras cadenas interesadas en un formato parecido al este. Es algo que todos ya saben, pero no hay nada seguro, así que no os hagáis ilusiones.
Dice Miguel Ángel.
-De acuerdo.
No sé por qué, pero Dani me agarra del brazo y me lleva con él hasta su camerino. Cierra la puerta.
- ¿Qué ocurre?
Pregunto desconcertada.
Él se pasa las manos por el pelo exasperado.
-Estoy cansado...
Se sienta en el sofá y yo en la silla para mantener un poco las distancias.
-Flo tiene razón Dani, a ti no te costará encontrar donde trabajar. Ahora muchas cadenas se pelearán por ti.
-No es eso Anna.
-Ah, pues entonces no entiendo...
-Es Joanne...
-¿Qué pasa con ella? ¿Está bien...?
No entiendo nada.
-Su abuela está en las últimas, no creen que aguante mucho ya...
-Pero eso ya se sabía, ¿no? Es decir, no quiero parecer insensible, lo que quiero llegar a decir es que esto no pilla de sorpresa....
Anna, mejor cállate.
-No si ya, pero es Johanne, que me ha pedido que nos vayamos a Canadá un tiempo con ella, que quiere presentarnos a toda su familia...
-Ya...
Ni idea de qué puedo decir.
-¿Cuándo quiere que vayáis?
-Lo antes posible.
-Ahora lo antes posible son dos semanas, en lo que se acaba Tonterías las justas...
-Ese no es el problema Anna...
-¿Y cuál es? Secretamente aguardo una esperanza en mi corazón.
-Pues...
Meri toca la puerta y abre.
-¿Os venís a comer?
-Claro.
Responde Dani, se levanta y coge la chaqueta. Y ahí estoy yo, esperando una respuesta de amor como una idiota.
-Os esperamos en la entrada.
Dice Meri yéndose.
Yo miro a Dani.
- ¿Quieres contarme antes de irnos?
Espero no haber sonado como una desesperada.
-En otro momento. Ahora vamos con ellos, que ahora tenemos los días contados y quiero disfrutarlo.
Salimos del camerino, mientras bajamos por las escaleras Dani dice algo que es muy oído, pero poco entendido:
-Que poco sabemos apreciar lo que tenemos hasta que lo perdemos, ¿eh?
Cuánta razón...
Uri abre la puerta, se encuentra a Daniela en el rellano con las manos en los bolsillos y la cabeza agachada. Algo ha pasado, es raro que ella aparezca así de repente.
-Daniela... no te esperaba...
-Ya, ¿puedo pasar?
Pregunta con voz temblorosa.
-Claro.
Se aparta y deja que ella entre.
-Pasa al salón, ¿te apetece tomar algo?
-No.
-Bien, pues siéntate y cuéntame qué ocurre.
Los dos se sientan en el sofá, ella se aleja a un extremo. Después de lo que tiene que contarle, no cree que él quiera estar tan cerca de ella.
Uri la mira atento, no entiende nada.
-Bueno... para empezar, quiero que decir que lo siento, que lo siento mucho...
-Daniela no entiendo...
-Por favor no me interrumpas.
-Vale, perdón...
-Uri... ¿tú nunca te has preguntado de dónde saco tanto dinero para el alquiler de la casa y los regalos que os hago a ti y a Leila...?
-Sí, lo he pensado, pero nunca le he dado importancia. No sé, confío en ti. Sinceramente no creo que lo consigas robando bancos o traficando con droga... ¿por qué...?
Como trafique con drogas le da algo.
-No, no lo gano así, no... Pero... pero...
Todo lo que había ensayado antes se había ido al garete, estaba con la mente en blanco.
-Daniela, me estás asustando, ¿qué pasa?
-Uri soy bailarina, bailarina exótica.
Suelta de sopetón.
Uri no está seguro de si ha oído bien. ¿Bailarina exótica? Ahora no sabe qué decir, ¿qué dice? ¿Les habrá enseñado sus atributos a otros hombres? ¿Habrá hecho bailes privados a cobrando más dinero? ¿Habrá hecho trabajos extras?
-¿No... no vas a decir nada...?
-Eh... ¿sólo bailarina...? Es decir...
-Sí, sólo bailarina, no soy stripper... bueno, a ver, a veces sí me quito la ropa, pero me quedo en ropa interior... no enseño nada...
-Ah.
-Te vi la semana pasada.
Uri se sobresalta.
-¿Qué?
-Que te vi, estabas entre el público babeando como todos.
Sonríe.
Uri la mira y niega con la cabeza.
-Te confundirías.
Su voz lo delata.
Daniela se ríe.
-¿Desde cuándo matas el tiempo yendo a locales de barra americana?
-Desde que veo bailar a una belleza rubia que se parece a ti.
Ella sonríe.
-Mentiroso..
-¿Mentiroso yo? Ahora verás...
La atrapa haciéndole cosquillas sin piedad.
Ella intenta quitárselo de encima, pero no puede. No deja de reír.
-¡Para! ¡Para! ¡Para! ¡Para!
Risas y más risas. Al final no ha sido tan terrible como esperaba.
Dani habla vía Skype con Johanne:
-Dani, enserio, te necesito...
-Lo sé cariño, pero tengo trabajo, son dos semanas más y se acaba el programa.
-Mi abuela no va a durar dos semanas Dani, ella te quiere conocer...
-Mira yo lo siento mucho, pero aquí tengo obligaciones, no puedo dejarlo todo ahora.
-No puedes... Nunca puedes.
-Trabajo.
-Yo dejé el mío.
-Tú no tienes dos hijos.
-Joder Dani, te echo de menos...
-Y yo a ti.
-¿Entonces? ¿Por qué no vienes?
-Creo que eres suficientemente madura para saber y comprender la respuesta, ¿no Johanne?
Dice bruscamente por la exasperación.
-Me estás fallando...
-Y tú a mí.
Se desconecta.
Buff qué pena que sólo queden 2 semanas y se acabe el programa. Aunque como dice Flo:a Dani no le van a faltar ofertar.
ResponderEliminarDaniela bailarina exótica :O Madre mia! Uri se lo ha tomado bastante bien.
Y por último Johanne...¿No entiende que tiene trabajo? Que sólo quedan 2 semanas y se acaba. Aunque si está tan mal su abuela... No sé,no sé
Siempre cada capitulo me deja el corazon en un puño,e incluso se me escapa una lagrimilla.Más capitulos PORFAVOR!!!
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