domingo, 30 de noviembre de 2014

Capítulo 2.9: La triste noticia.

Cuando las puertas del ascensor se cierran, me apoyo en la pared y me miro en el espejo. Lía se abraza a mí, está contenta porque va a ver a su padre. 
    -Pues yo quiero ir al parque. 
Anda que qué ocurrencias tienes hija, son las 8 de la noche y hace un frío que pela... Cosas de niños. 
    -Cariño, ¿tienes ganas de ver a papá? 
    -Sí. -Sonríe. 
    -¿Ahora cuando le veas, le darás un fuerte abrazo? 
    -Sí. 
    -Pues eso está muy bien... 
Pero, ¿qué puñetas estoy haciendo? Vaya preguntitas más tontas. Reconoce que no sabes qué decir ahora mismo, que estás nerviosa por conocer a Johanne, reconócelo. Aprieto los puños para contener la rabia. Si es que yo no estaba nerviosa, pero he tenido detrás de lo oreja tres horas de conversación con Nico y Brenda, y estos no paraban de aconsejarme qué me podía poner y lo que no, cómo me debía peinar, maquillar... según ellos, si me vestía de una forma podrían estar emviando un mensaje y si me vestía de otra, otro tipo de mensaje; cosa que me parece una grandiosa gilipollez, pero la idiota de mí al final les ha hecho caso y se ha vestido como ellos la han "recomendado", ¿por qué? A ser sincera creo que me quiero convencer de que es para que ellos dejaran de darme la lata el resto de lo que me queda de vida. 
    -¡Venga mami, qué ya hemos llegado! 
Lía sale corriendo del ascensor y va hacia la puerta del apartamento de su padre e intenta alcanzar el timbre, pero no puede. Qué mona...
    -Ay no llego... ¡Papi, abre la puerta! 
Reprimo las ganas de reír, tengo una hija más graciosa... 
    -Mi amor, no grites que vas a molestar a la gente. 
    -¡PAPÁ, ABRE LA PUERTA! 
Ya ves el caso que me hace, y para colmo, se oye desde dentro la inconfundible risa de Dani, si le ríe las gracias así no se puede educar a nadie.  Abre la puerta y se agacha para acoger a Lía entre sus brazos. 
    -¡Hola papi! -Lo abraza. 
Le encanta estar con él. 
    -¡Mi monstruito preferido! -La coge en brazos-. ¿Cómo te estás portando mi amor? -La llena de besos en la mejilla. 
    -Bien. ¿Hoy vamos a jugar al escondite? 
Él mantiene sus labios sobre la mejilla de la niña, la imagen es cuanto menos preciosa.
    -Claro que sí mi vida. 
Los ojos de Dani van a parar en mí, me arde la cara.
    -Hola Anna, cómo estás, y te aseguro que no es una pregunta. -Sonríe y se acerca para darme un beso en la frente-. Ven, te voy a presentar a Johanne.  
Sonrío y voy detrás de él. Entramos al salón donde de pie apoyada en el piano, una chica de revista, espera con una copa de champán nuestra llegada. Parece que estuviera posando para hacer campaña de publicida. 
    -Anna, te presento a Johanne, Johanne, te presento a Anna. 
Las dos nos miramos y sonreímos, me acerco a ella y nos damos dos besos. 
    -Encantada Anna, he oído hablar mucho de ti. 
    -Espero que lo que hayas oído sea bueno. 
    -No me lo habría creído si me hubieran dicho algo malo de ti. 
    -¿Jugamos al escondite? 
Recordadme que cuando Lía tenga paga, se la suba. 
    -Luego princesa, ahora vamos todos a cenar. ¿Tienes hambre? 
    -No. 
    -¿Y si la cena te la da papá, tendrás un poco de hambre? 
Ella asiente sonriendo, le gusta sentirse querida... como a todos, supongo yo... 


Daniela va pasando las fotos de Leila y las contempla triste. La señora Lola se acerca. 
    -La echas de menos... -Le deja una taza de caldo recién hecho en la mesa-. Tómatelo, te sentará bien. 
Daniela la mira y sonríe. 
    -Gracias... -vuelve la vista hacia el móvil-, sé dónde vive, en qué guardería está, pero... 
    -No reúnes el valor para ir. 
Ella asiente.
    -Pues cielo, no te queda otra que ir hacia ella y decirle que eres su madre, -la coge de la mano y se la aprieta-, ahora es pequeña y te aceptará mejor, porque si lo vas dejando de un día para otro, llegará un día en el que ella será ya mayor y a lo mejor ya no querrá saber nada de ti. ¿A que tú no quieres que ocurra eso cielo? 
Daniela niega con la cabeza. 
    -Pues ya sabes lo que tienes que hacer, ahora tómate el caldo que está muy bueno. 
Daniela coge la taza y empieza a bebérselo a sorbos. 
    -¿Y si ya es demasiado tarde? ¿Y si Oriol no me perdona lo que hice? 
    -Cariño, ese es un riesgo que tienes que correr, pero si os ha ido mandando fotos de la niña, eso es que aún tiene esepranzas de que vuelvas. 
Daniela sonríe. 
    -¿Tú crees? 
    -Pues claro cielo. Tú ve mañana y preséntate en su casa y ábrele tu corazón, dile lo que sintes, siempre sincera. 
A Daniela se le saltan las lágrimas. 
    -Tranquila cielo, tranquila, -la abraza-, verás como todo va a salir bien. 



Durante la cena los nervios y la incomodidan han ido cesando y ahora, me siento muy bien. Johanne es una chica muy simpática. 
    -Anna, ¿fuiste peluquera, no? 
    -Sí. 
    -Entonces alguna vez me podrás hacer algún peinado, ¿no? Si no es una molestia claro. 
    -A ver, que yo sé cortar, teñir y hacer algunos peinados, pero nada más. El que sí es un artista con el pelo es el que me ha enseñado todo lo que sé, mi amigo Nico, es muy bueno. 
Johanne sonríe. 
    -Ah, pues te pediré su teléfono. 
    -Claro.
Se va a volver loco cuando sepa que Johanne Baker quiere su teléfono. 
    -Por cierto Dani, la cena muy buena, ¿la has hecho tú? -Pregunto. 
    -Sí, soy todo un chef, ¿eh? Ni Chicote me supera. 
Lo miro y arqueo las cejas. 
    -La has encargado, ¿a que sí? 
    -Exacto. 
Me río. 
    -¿Tú sabes cocinar Anna? -Pregunta Johanne. 
    -Sí. 
Según mi parecer, qué pregunta más tonta, claro que sé cocinar, a ver, tengo una hija de tres años que tiene que comer.
    -¿Y tú? ¿Sabes cocinar? 
Johanne niega con la cabeza. 
    -Que va, si hago un bocadillo en condiciones es un milagro. 
    -Voy a ir recogiendo todo esto. -Dice Dani levantándose y empezando a recogerlo todo. 
    -Yo si me disculpáis voy a ir al baño. -Dice Johanne también levantándose y terminándose lo que le queda de champán-. Dani, -se acerca a él y le da un beso en los labios-, te quiero. 
    -Y yo a ti preciosa. 
Ambos se sonríen. Bien yo aquí sobro, así que voy a recoger las cosas. Me levanto y cojo todo lo que puedo y voy a la cocina para fregarlo. Estoy fregando los cacharros. 
    -¿Sabes que el ser humano a veces ha utilizado la inteligencia que la naturaleza le ha proporcionado para inventar cosas tan prácticas como el lavavajillas? 
Dani se acerca a mí con el resto de cosas que han quedado en la mesa. Sonrío. 
    -Tampoco es tanto para fregar, así que... 
    -Tienes razón. -Dice aclarando lo que yo ya he limpiado. 
    -¿Qué tal te lo has pasado? -Pregunta. 
Lo miro. 
    -Bien. -Sonrío. 
    -Ya veo que Johanne y tú os habéis puesto pronto en contra de mí. 
Nos reímos. 
    -Bueno... 
    -¿Y tú qué? ¿Cuándo me vas a presentar al novio? 
Niego con la cabeza. 
    -No, yo aún no tengo novio. 
    -Pues ya podrías empezar a tenerlo, si tú tienes todo lo que cualquier hombre querría encontrar en una mujer. -Me sonríe. 
    -Pues es que tampoco me he esforzado en buscar. 
    -Esas cosas no se buscan, es más, si se buscan, en pocas ocasiones se encuentra. 
    -Ya, pero es que tampoco estoy interesada en encontrar nada de momento. 
    -Vale, pero haz el favor de no cerrarte y perder oportunidades, ¿vale? 
No entiendo por qué me dice esas cosas, ahora me siento bastante incómoda la verdad. Menos mal que Lía entra en la cocina abrazada a su peluche. La miramos. 
    -Mami... -corre hacia mí y me abraza. 
Me agacho. 
    -¿Qué pasa mi amor? ¿Has tenido una pesadilla? 
    -Sí... 
    -Cariño, -la abrazo fuerte- tranquila, sólo son eso, sueños malos, ahora ya estás despierta y no pasa nada malo, estamos papá y yo aquí, ¿ves? 
Ella nos mira a los dos y sonríe. 


Elvira llega a casa tarde, se ha entretenido en el locutorio imprimiendo varias fotos que ella misma ha editado de Dani, tiene pensado ponerlas en el cabezal de la cama. Sonríe al echarles un vistazo, lo cierto es que le han quedado muy bien. Llega al portal y ve que hay dos coches de la policía nacional y dos ambulancias, más luego un montón de vecinos hablando, al parecer algo grave ha debido de pasar, pero a ella no le importa, va a la suya. Varias personas la miran y cuchichean a sus espaldas, pero a eso está acostumbrada ya. Sube las escaleras y se sorprende al ver su puerta abierta y dos policías en el rellano. Una mujer policía la mira. 
    -¿Qué ha pasado? ¿Qué están haciendo aquí? 
    -¿Eres Elvira...? 
    -Sí, ¿por qué? -Dice con el corazón en un puño. 
La mujer le toca el hombro y se lo acaricia mientras le cuenta que su madre y su hermana han muerto porque alguien las ha asaltado cuando llegaban a casa, justo después de abrir la puerta. Elvira no puede creer lo que está oyendo, se le cae la carpeta donde tiene las fotos de Dani, cae de rodillas sobre el suelo, los dos policías que están con ella se agachan junto a ella, le acarician el pelo y la cara intentando calmarla. 
    -No. No. No. No. Me están mintiendo, eso no es verdad, mi madre y mi hermana no están muertas, ellas están comprando, están comprando. 
Se saca el teléfono del bolsillo y le da a llamar a su madre, espera a que dé llamada y cuando la da, se oye el teléfono de su madre dentro de la casa. 
    -Está dentro, mi madre está dentro. 
Se levanta corriendo, los policías intentan impedir que la chiquilla entre, no debe ver lo que hay, pero no les da tiempo. Elvira al entrar, ve dos grandes papeles de aluminio, uno más grande que el otro, que cubren los cuerpos de su madre y hermana. El móvil de la madre está tirado en el suelo con la pantalla iluminándose y apagándose, sigue sonando. 
    -Niña, por favor, no se acerque. ¡Qué alguien haga algo! ¡No puede entrar niña! 
Ella hace caso omiso y se acerca a uno de los cuerpos, levanta el papel y ve la cara de su madre, luego hace lo mismo con el de su hermana. 
    ¡NO! ¡POR FAVOR NO! ¡MAMÁ! ¡NO! ¡NO! ¡NO! 
Entre los dos policías y dos sanitarios la sacan de allí arrastras. Mientras tanto, abajo, todos los vecinos se callan al oír los gritos y llantos de esa chica que desde hace tiempo les parecía una niña rara en todos los sentidos, pero esta vez no importaban las etiquetas, ahora era una niña que acababa de perder a las personas más importantes de su vida de una manera cruel e injusta, ¿qué iba a ser ahora de ella? Todos tenían entendido que no tenían más familia, pobre muchacha, ¿qué será de ella? Una lástima desde luego. 



BUENO, BUENO, BUENO, PARA EMPEZAR QUIERO PEDIR DISCULPAS POR HABER TARDANDO TANTO, EN SUBIR CAPÍTULO, LO IMPORTANTE ES QUE LO HE SUBIDO Y ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO, COMO TENGO PRISA EN SUBIRLO, PUES ME VOY A DEJAR DE AGRADECIMIENTOS Y VOY A ELLO. OS QUIERO A TODOS AMORES. 

¡GRACIAS! 

ME HE CAMBIADO DE TWITTER, OTRA VEZ... 

@lady_tina_25  😽😽😽

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