lunes, 6 de octubre de 2014

Capítulo 2.8: El regreso.

¡AVISO! Este relato es completamente ficticio, aunque salgan nombres de personajes reales. 

Dos presentadoras de un programa de corazón,  miran a cámara y comienzan a hablar: 
-Claudia, ¿Tú crees en las casualidades o eres más de qué las cosas suceden por una razón? 
-Yo soy más de creer en que todo sucede por una razón. ¿A qué viene esa pregunta Davi? 
-Pues porque acabamos de enterarnos de algo que la verdad, da que hacerse esta pregunta. 
-Madre mía qué misteriosa estás, a ver dinos... 
La presentadora de la derecha se acomoda bien en la silla como preparada para contar algo que no dejará indiferente a nadie. 
-El actor Dani Martínez, va a reunirse en un nuevo proyecto televisivo con alguien que ha sido súper importante en su vida. 
Su compañera la mira. 
-¿Con Johanne Baker? 
-No no, he dicho con alguien que ha sido importante en su vida, no que ahora lo sea... 
-¿Entonces...? 
-Os lo contamos después de dos minutos de publicidad. -Sonríe satisfecha con si misma. 
-Bueno, pues ya habéis oído a Davinia, si queréis saber con quién va a volver a coincidir Dani Martínez, no os mováis de aquí que en dos minutos, os lo contamos.
Ya de vuelta, Claudia pregunta: 
-Dani Martínez se va a reencontrar con alguien que ha sido muy importante en su vida en un nuevo proyecto televisivo. Hemos formulado una pregunta en nuestra cuenta oficial de Twitter y muchos ya han puesto posibles nombres. ¿Habréis acertado? 
-Pues la verdad es que hay unos cuantos que sí.
-Bien, pues cuéntanos que estamos en ascuas. 
Davinia dibuja una sonrisa falsa en la cara. 
-Dani Martínez se vuelve a reunir con su ex-novia y madre de su hija, Anna Simon. 
-¿Y cómo ha sido eso? Si en estos últimos años, todo apuntaba en que entre ellos dos no había trato ninguno...
-Pues al parecer, todos estábamos equivocados o es que ha habido una reciente reconciliación. No se sabe. 
-La pregunta aquí es, ¿cómo se lo habrá tomado Johanne Baker? Que para el que no lo sepa, es la actual novia de Dani Martinez, ya llevan más de un año saliendo y parece que la cosa va bastante enserio. 
-Pues no lo sabemos, pero...
Elvira contempla el televisor con los ojos como platos. No se lo puede creer. No. Es completamente imposible. Esa chica no es presentadora, ¿no? Y Dani no la quiere, sino, no estaría con esa Baker... Elvira se lleva las manos a la cabeza. ¿Por qué le tienen que pasar estas cosas a ella? Coge el ordenador portátil y busca en Google a Anna Simon. La chica es guapa, muy guapa. Se guarda una foto de Anna de cuerpo entero y otra de su rostro, sale de Google, entra en la carpeta de imágenes y contempla bien las fotos, luego coge una de las suyas de cuerpo entero, con un programa de editar fotos, las junta, y hace lo mismo con las de sus rostros, luego junta las cuatro fotos y la convierte en una sola. Cuando ya lo ha conseguido terminar, se queda mirándolas y empieza a compararse con ella. Cierra el portátil y se levanta para irse a su cuarto. 
La pequeña Nuria se asoma por la puerta y la mira. 
-¿Puedo ver ahora la tele? 
Elvira cierra los ojos, le arden, está apunto de deshacerse en lágrimas. 
-Claro... no rompas nada, ¿de acuerdo? Como lo hagas, te vas a enterar. 
Sale del salón y se va a su cuarto. Se cierra con llave, se sienta en la cama con el portátil. Amplía la foto. Anna es mucho más guapa que ella, es más alta, tiene el pelo más claro, los ojos más claros, la cara más limpia, los pechos más grandes, el cuerpo mejor esculpido... en definitiva, Anna es una adonis femenina al lado de ella, o al menos ella se siente así. Se levanta de la cama, sale de su cuarto y va al baño. Se planta delante del espejo y mira con desprecio el reflejo. 


-Entonces, ¿cuándo viene papá? 
-Ahora en un rato, siéntate y termínate la leche.
Lía se aleja de mí y se sube a la silla. Se sienta. Hoy está súper feliz porque ahora va a venir Dani y nos vamos a ir los tres al parque. La verdad es que Flo tenía toda la razón, a Lía le está sentando bien que pasemos los dos tiempo con ella. 
-¿Falta mucho para qué venga papá? 
Niego con la cabeza mientras una sonrisa me parte la cara en dos. 
-Te acabo de decir hace como treinta segundos que no va a tardar nada. 
-Jo, pero es que yo quiero que venga... ya no quiero leche. -Se cruza de brazos. 
Resoplo exasperada. 
-Lía, no me vengas con esas, venga, tómate la leche. 
-No, quiero que venga papá. 
-Pero, si papá va a venir en cinco minutos mi amor. Lo que pasa, es que como no te bebas la leche, cuando papá llegue y vea que no te la has terminado, se va a enfadar. ¿Tú quieres qué papá se enfade? 
Lía me mira pensativa, a los cinco segundos niega con la cabeza. 
-No, no quiero que papá se enfade conmigo... 
-Pues bébete la leche. 
En cuanto ella se ha terminado la leche y he terminado de fregar la taza, suena el timbre de abajo. 
Lía corre hacia la puerta, yo voy detrás de ella. Tiene gracia, corre hacia la puerta sin poder llegar al interfono para poder abrir de abajo, si apenas llega a los pomos. 
-Venga mami, abre que es papi. -Dice entusiasmada. 
Sonrío mientras abro abajo. 
Ella empieza a saltar como loca. 
-¡Papi! ¡Papi! ¡Papi! 
Me río. Abro la puerta cuando Dani toca el timbre.
-¡Papi!  
Dani se agacha y abre los brazos para cogerla y abrazarla. 
-¡Mi niña! 
Se ríe, sospecho que porque le hace feliz que su hija está muy contenta de verle. 
-¿Cómo qué no estás con la chaqueta puesta Lía? Venga, corre a por la chaqueta y te la abrocho. 
-¡Vale!  -Lía corre hacia su cuarto a por la chaqueta. 
Dani se incorpora y y sonríe. 
-Es preciosa, ¿eh? -Digo. 
-Sí... la verdad es que se parece mucho a ti. 
Esas palabras me hacen sonrojarme. Sonrío. 
-Muchas gracias... 
Él sonríe. 
-Nos ha salido un diamante de criatura... me siento tan orgulloso... -Dice fingiendo una exagerada emoción.
Me río. 
-Totno que eres de verdad... 
-¡Ya está! ¡Ya tengo la chaqueta puesta! -Corre hacia nosotros como un torbellino. 
Dani se agacha para abrochársela. 
-Ya está, mira qué guapa está mi niña preciosa. 
Ella sonríe y me mira como diciéndome, ¿ves? Me lo está diciendo a mí, soy preciosa. Lo único que me sale es reírme.
-Bueno, ¿estamos todos listos? -Pregunta Dani mirándome directamente a mí. 
-Sólo me falta el bolso y la chaqueta. -Le saco la lengua. 
-Pues, ¿a qué estás esperando? -Me saca la lengua. 
Sonrío. Voy al salón a por las cosas. 
Vamos caminando por la calle con Lía en medio agarrada de la mano de ambos. De vez en cuando, la vamos alzando, eso le gusta y le hace reír. Es un momento bastante familiar, y la verdad es que me encanta. Hay momentos, muy pequeños, en los que llego a pensar, que todo está igual que antes, que nada ha cambiado, que somos una familia feliz con nuestra casa, nuestras pequeñas peleas, pero luego en el fondo, siempre estamos el uno para el otro y para nuestro pequeño tesorito en forma de Lía. Pero, como ya he dicho antes, son instantes súper pequeños y en pocas ocasiones. La realidad es otra, y es que yo estoy soltera, con Lía, soy compañera de su padre, que a la vez es mi ex, que él a su vez tiene otro hijo con Elena, y luego tiene una novia que es una Mis Universo.... En verdad yo no estoy tan mal, de hecho estoy divinamente. Sonrío para mí misma. Estoy perfectamente. 
Hemos pasado todos una tarde estupenda: Lía nos ha hecho correr como dos desesperados, se lo ha pasado como se lo tiene que pasar una niña de tres años, divinamente. Y Dani y yo hemos estado hablando de muchas cosas y realmente, lo agradezco porque me siento más liberada y creo que él también siente lo mismo, pero eso sólo lo sabe él. 
Llegamos a casa. Dani lleva a Lía en brazos, la pobre se ha dormido de tanto jugar. 
-¿Dónde te la dejo? -Me pregunta Dani en voz baja. 
-Déjala en el sofá, en un rato la despertaré para bañarla. 
-De acuerdo. -La tumba en el sofá y le da un beso en la cabeza. 
Sonrío. Él se incorpora y me mira. 
-Oye Anna, te quería comentar algo... 
-Claro dime... -No sé porqué, pero hasta mi último pelo se pone de punta. 
-Este fin de semana, viene Johanne a España, luego va a estar como mes y medio yendo de un lado a otro... 
¿Cómo? ¿Por qué me está diciendo esto? ¿A dónde quiere llegar? 
-Me gustaría presentártela. 
Me mira expectante, me da a mí que le ha costado mucho hacerme esa pregunta. Por eso, voy a aceptar. 
-Claro. -Sonrío-. Cuando quieras tú me dices lugar y cuando y yo estaré allí. 
Sonríe aliviado. Pero, ¿qué se pensaba? ¿Qué le iba a decir que no? ¿Por qué? ¿Creía qué me iba a poner celosa? Me dan ganas de reír por esa absurda idea, pero por un motivo que ahora desconozco no lo hago. 
-Bueno, pues yo me tengo que ir. Mañana madrugo mucho para ir a la radio.
Asiento. 
-Claro, como quieras. 
-Oye, ¿te importa si mañana voy a recoger a Lía al colegio? 
-Si quieres, podemos ir los dos juntos. 
-Sí, buena idea, eso le hará mucha ilusión. 
-Mucha. -Susurro y sonrío. 
-Bien, pues hasta mañana. 
-Hasta mañana. 
Hace un gesto con la cabeza y se va. 
Me siento en el sofá al lado de Lía y miro al frente pensativa. 


-¿Quiere un poco? 
Ella mueve la cabeza y mira a la señora que le está ofreciendo un trozo de empanadilla. 
-La he mordido por el otro lado, así que no tienes porqué preocuparte. Venga come un poco que estás muy delgada. 
Ella sonríe. Se acerca y le da un buen mordisco. La señora sonríe. 
-Hija de mi vida, sí que tenías hambre sí. Ten cómetela toda, yo me he puesto otra por si acaso. -Se la ofrece. 
Ella duda. 
-¿Me... me puede dar la otra? 
La otra es más grande y realmente necesita meterse algo en el estómago y contra más pueda comer, mejor. 
-Claro muchacha. -La señora sonríe y saca otra empanadilla envuelta en papel de plata. Se la da. Ella la abre ansiosa y la empieza a devorar bajo la atenta mirada de la señora. 
-Pero nena come con cuidado que te vas a ahogar. ¿Quieres un poco de agua? 
Ella la mira con la boca llena y asiente. Le vendrá bien un poco de agua.
El autobús llega a su destino. La señora y ella bajan. 
-Oye muchacha, ¿te importa qué te invite a un chocolate mientras viene mi hijo a recogerme? -Sonríe. 
Esa chica le da algo de lástima, parece perdida. 
-Vale. 
La chica se acerca a ella y juntas van a la cafetería de la estación de autobuses a tomarse un chocolate. Es bastante tarde y hace bastante frío. Las dos se sientan, piden un chocolate cada una y se miran. 
-Llevamos horas juntas en el autobús, hemos compartido empanadillas y agua, pero no nos hemos dicho los nombres. -Sonríe-. Yo me llamo Dolores, pero todos me llaman Lola, ¿y tú? ¿Cómo te llamas? 
Ella bebe un poco de chocolate y la mira. 
-Yo, yo me llamo Daniela... 



LO SIENTO. LO SIENTO. LO SIENTO. SIENTO HABER TARDADO TANTO, PERO LA VIDA ES ASÍ, LO BUENO SE HACE ESPERAR JEJEJEJ #MODESTIACERO !!!  MUCHAS GRACIAS POR LA ESPERA Y POR VUESTRO TIEMPO Y ESPERO QUE OS GUSTE!!!! 


@Tinnadelunna 😘😘😘

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