¡AVISO! Este relato es completamente ficticio, aunque aparezcan nombres de personajes reales.
La melodía del Iphone le saca a la fuerza de los brazos de Morfeo.
-Mmm... mierda...
Dice mientras busca a tientas con el brazo el aparato escandaloso entre las sábanas. Cuando lo alcanza, se lo acerca sin ninguna prisa. Quien le esté llamando, si es importante, volverá a llamar. Mira el nombre que sale iluminado en la pantalla. Lo descuelga.
-Sí...
-Oye Dani, es la una y media del mediodía; ¿y estabas aún durmiendo?
-¿Desde cuándo eres mi madre?
El interlocutor se ría.
-Pues en ella estoy pensando ahora cuando se entere de que su hijo se ha echado una novia modelo.
Al oír esas palabras, Dani pega un salto sobre la cama y se incorpora. ¿Cómo se han enterado de eso? Sólo son especulaciones, ¿verdad?
-¿Cómo? -Por mucho que lo intenta, no puede ocultar su sorpresa.
-¿Qué tal te lo has pasado en tu escapada con tu hermano? No sabía que hubieran trasladado la torre Eiffel a Burgos.
-¿Cómo te has enterado? -Pregunta molesto.
No le hace ni pizca de gracia que se metan en su vida privada. Por desgracia es el precio que tiene que pagar por trabajar en lo que le gusta.
-Ábreme, estoy fuera esperando. He estado tocando el timbre, pero no te has enterado.
-De acuerdo. -Dice levantándose y cogiendo un pantalón corto para ponérselo.
-Hasta ahora.
-Venga...
Ambos cuelgan. Dani se lava la cara y se pone una camiseta mientras va hacia la puerta para abrir a su amigo Jesús. Abre la puerta. Ambos se sonríen al verse y se dan un fugaz abrazo.
-Lo siento, ¿cuánto tiempo llevas esperando?
-Nada, poco más de cinco minutos. ¿A qué hora te acostaste ayer?
-Pues a las... realmente no lo recuerdo.
-¿Qué haces hasta las tantas?
-Ver la tele americana.
-Pues déjate de tanta televisión americana y centrémonos en lo nuestro.
Jesús se sienta en el sofá y saca de una bolsa una revista que a simple vista se ve que es del corazón. Dani se sienta en el sofá a su lado.
-Eso es...
Jesús deja la revista encima de la mesa para que Dani lo vea.
-Sí. Tus vacaciones en París con Johanne, tu novia.
Dani coge la revista y empieza a leer el artículo que hay escrito sobre ellos.
-Joder. -Dice tirándolo sobre la mesa con brusquedad.
Estas cosas no las soporta.
-¿Por qué cojones tienen qué decir lo de mis hijos?
-¿Johanne sabe qué eres padre?
-Sí... -Dice pensativo-.
-Cuéntame lo que te preocupa... -Dice dándole unas palmadas amistosas en el hombro.
Dani se queda unos segundos en silencio, respira hondo y empieza a explicar.
-No estaba preparado para que esto saliera a la luz ahora...
Jesús lo escucha pacientemente.
-No sé... Johanne es preciosa, inteligente, alegre, soñadora, llena de vitalidad, con ganas de vivir un millón de experiencias...
-Vamos qué roza la perfección, por lo que me cuentas...
-Sí...
-¿Pero...?
-Prácticamente acabamos de empezar a salir. Ahora van a llegar las llamadas y los mensajes de la familia reprochándome que se han tenido que enterar de mi relación con Johanne por una puñetera revista, o peor, por una marujona de frutería. Joder.
Se lleva las manos a la cabeza y empieza a tocarse el pelo por los nervios de la situación. Sólo le queda aguantar la lluvia de reproches y críticas que se le vienen encima.
Unos pocos meses después...
Me miro al espejo. Me ha crecido el pelo, lo tengo muy largo, no me queda nada mal, me gusta. Y pensar que hace unos meses quise cortármelo excesivamente corto... en fin, me alegro de que Brenda y Nico se opusieran rotundamente a que no lo hiciera. Sonrío sólo de recordar cómo se pusieron cuando se los comenté.
-¡Ah! ¡No, ni soñarlo asesina de la belleza femenina! ¡Esa melenaza rubia no se corta, no desparece! -Dijo Nico poniéndose las manos en la cabeza.
-¡¿Estás loca?! ¡Yo aquí intentando hacer que mi pelo sea un poco bonito y tú qué lo tienes envidiablemente precioso, ¿te lo quieres cortar?! ¡Loca! -Dijo Brenda.
Me río. Creo que no tengo ni idea de la suerte que tengo teniéndoles como amigos. Son fantásticos.
-¡Mami! ¡Ya ta!
Sonrío y voy al baño donde está Lía sentada sobre su nuevo orinal fucsia. Está loca de contenta de saber usarlo, se siente mayor y me hace mucha gracia.
-Ven aquí mi niña.
Ella se pone en pie y yo la voy limpiando.
-Tengo dos años.
Sonrío.
-Sí, tienes dos añitos ya.
La termino de arreglar y le doy un beso en la cabeza.
-Venga, que nos vamos ya.
-¿A la calle?
Salimos del baño, ella me sigue allá donde voy.
-Vas a ir con papá. -Digo recogiéndolo todo-. Venga, vamos. -Le tiendo la mano para que me la coja.
No quiero que haga como hace un par de semanas; resulta que al bajar al garaje, como ella iba sola, se echó a correr y se subió al coche de un vecino mío que estaba descargando la compra. Me costó muchísimo sacarla del coche de ese chico. Madre mía, sólo de recordarlo me da una vergüenza tremenda.
-Venga, dame la mano.
Ella se me queda mirando embobada.
-Quiero teta. -Sentencia.
-Lía...
Empieza a hacer pucheros.
-Quiero teta...
La madre que la parió. En toda la mañana ha estado haciendo lo que le ha dado la gana y ahora que nos vamos a ir, me pide el pecho. Sí, aún le doy algo de pecho.
-Venga. -La cojo de la mano y vamos al salón.
Me siento, la siento encima y me voy desabrochando los botones de la blusa. Ella mientras espera, juega con varios mechones de mi pelo.
-¡Teta! -Grita al ver que lo tengo todo listo.
-Venga.
Ella se pone cómoda y la empiezo a amamantar. Mientras tanto, le mando un mensaje a Nacho para que vaya un poco más tarde al sitio acordado para encontrarnos.
A los tres cuartos de hora más tarde, llegamos al parque donde siempre quedamos para llevar y recoger a Lía. Bajo del coche y voy hacia donde está ella. Desde que le he dado el pecho, ha caído rendida. Normal, toda la mañana de aquí para allá, para no quedarse roque. La miro. Me sabe fatal despertarla. Le acaricio la cara.
-Lili...
Digo con mucha suavidad. Ella va abriendo los ojos poco a poco. Me aparta la mano con uno de sus manotazos. Ala, ya está de mal humor.
-¿Ahora qué te pasa?
-Mmm. -Gira la cabeza y deja de mirarme.
-De verdad, qué mala leche tienes hija mía.
Hace una pedorreta. Un coche aparca muy cerca de nosotras. Me doy la vuelta y veo a Nacho y a Meri salir del vehículo.
-¡Hola! -Dice Meri acercándose a mí y dándome un abrazo.
Le correspondo con el abrazo.
-Hola guapísima, ¿cómo estás?
-Muy bien, ¿y tú? ¡Me encanta cómo tienes el pelo!
Sonrío, qué maja.
-Gracias, pero no tiene gran misterio.
Miro a Nacho que se acerca y nos saludamos con dos besos.
-Guapísima, ¿cómo estás?
-Bien, ¿y tú?
-Pues bastante bien la verdad.
Meri y Nacho se miran con complicidad y se sonríen mutuamente. ¿Hola? Ey que sigo aquí delante.
-¡Tío! -Grita Lía desde el coche.
Nacho se acerca a ella y la coge en brazos.
-Bueno, Anna nos habría encantado quedarnos un rato contigo y la niña y comer algo juntos, pero nos están esperando en el hotel.
-Ya, tranquilo, ha sido un poco también culpa mía por llegar tarde. -Me acaricio el pelo-. Bueno, Lía mi amor, -le toco la punta de la nariz-, mamá se tiene que ir, ahora te vas con los tíos y luego verás a los abuelos y a papá, ¿vale? Pórtate bien. Anda, dame un besito. -Acerco mis labios a su moflete y le doy un beso, ella me imita y hace lo mismo.
-Hasta el lunes Anna.
-Hasta el lunes chicos, que os lo paséis bien. -Me despido de Meri y Nacho con la mano mientras ellos se van hacia el coche.
-¡Adiós mamá! -Grita Lía mientras Nacho la va sentando en la sillita.
-¡Te quiero preciosa!
-¡Te quiero!
Sonrío. Cuando estos se montan y se van, yo subo al coche para irme. Voy a arrancar cuando me suena el móvil. Lo saco del bolso y lo cojo.
-¡Uri! ¡Qué sorpresa! -Sonrío.
Sorpresa es la que se va a llevar en un futuro no muy lejano, y no será la única...
@Tinnadelunna
Me ha encantado el capítulo, sobre todo los momentos de Lía y Anna *-*
ResponderEliminarSiguiente guapa :)