¡Aviso! Este relato es completamente ficticio, aunque aparezcan nombres de personajes reales.
La reunión ha terminado. Todos se levantan de sus puestos y salen a tomarse un aperitivo. Lo necesitan, ha durado más de dos horas y necesitan reponer fuerzas. Dani hace un rollo el contrato que se tiene que leer detenidamente antes de firmarlo. No se ha enterado de nada. Ha estado todo el tiempo preguntándose qué es lo qué hacía ella allí. Está cien por cien seguro de que Flo lo sabía, ¿por qué no se lo ha comentado antes? Y mira que han quedado repetidas veces estas últimas semanas. ¿Por qué no le ha hablado de esto? Busca con la mirada a Anna. Al ver que no está, va hacia Flo que está apunto de salir y le coge del hombro.
-Flo, ¿podemos hablar un momento? -Le cuesta bastante disimular su inquietud, su enfado.
Flo se da la vuelta. Lo mira. Por la cara que tiene Dani, no va a ser una conversación calmada.
-¿Ocurre algo?
Mejor hacerse el tonto. Dani mira a un lado y a otro, para ver que no hay nadie cerca que pueda oírlos. Cierra la puerta de la sala y fulmina a Flo con la mirada.
-¿Por qué cojones no me has contado qué Anna iba a estar aquí?
-¿Qué pasa? ¿Hay algún problema?
Dani aprieta los puños y los dientes. Calma, tiene que contenerse, no puede perder el control ahora. No le conviene.
-¿Qué si hay algún problema dices? ¿Qué si hay algún problema? ¿Qué hace Anna aquí Flo? Tú lo sabías y no me lo has contado. ¿Por qué?
-Pensaba que ya lo sabíais. -Miente.
-Pero si tú sabes perfectamente que yo y ella...
La puerta se abre, es Miguel.
-Flo, ¿puedes venir? Tenemos un pequeño problema.
Flo lo mira y asiente. Mira a Dani.
-¿Podemos hablar luego?
No le deja responder. Sale de allí dejándolo solo, con la palabra en la boca.
Dani se frota la cara con las manos. Esto no puede estar pasando. ¿Ahora qué? ¿Qué hace? ¿Va a hablar con ella? ¿Qué le dice? Hace muchísimo que no hablan. Se sienta en una de las sillas abrumado por la situación.
Dios. Dios. Dios. Dios. Dios. Dios. Dios. Dios. ¿Por qué? Joder, ¿por qué? Tengo la sensación de que nos han hecho una encerrona, sí, a los dos. Recuerdo la cara que se le ha puesto a Dani cuando me ha visto. Joder, esto no es un marrón, esto es todo el círculo cromático entero.
Abro el grifo, me voy mojando la cara con las manos. Me miro al espejo. Estoy pálida. Debería comer algo. Mierda, ¿y si me encuentro con él qué hago? ¿Le saludo? Ay joder, si esto no debería estar pasando. ¿Qué no debería estar pasando? ¡No lo sé! Voy a acabar volviéndome loca. Vale, voy a ser valiente y voy a ir a la cafetería a tomarme algo antes de que me dé un patasús.
-¡Anna!
Al entrar en la cafetería oigo que alguien me llama. Miro hacia donde está quien me esté llamando. Me sorprendo al reconocerla. Es Meri. Le sonrío. Ella me sonríe y me señala una silla libre. Me acerco. Meri está con otras dos chicas que no conozco.
-Chicas, os presento a Anna. Anna, estas son Ruth y Mónica. Van a trabajar con nosotras. Seremos compañeras de trabajo. -Dice con entusiasmo.
No puedo evitar creer que ella conocía que yo y Dani íbamos a coincidir. Me siento algo traicionada, no sé...
Ruth y Mónica se levantan y nos damos dos besos. Pues parecen majas. Me siento con ellas y me pido una coca-cola y aceitunas. Me encantas las aceitunas.
Mientras vamos hablando un poco de todo para conocernos, no dejo de mirar hacia la puerta, por si Dani entra.
¿Conocéis esa sensación de estar apunto de desmayarte? Pues es lo que llevo sintiendo yo la última media hora. Dani no ha aparecido por aquí.
-Anna, ¿estás bien?
La pregunta de Meri me abstrae de mis pensamientos. La miro, y me doy cuenta de que Ruth y Mónica no están. Creo que han ido al baño, porque sus bolsos siguen aquí.
-S-si...
.¿No sabías lo de Dani verdad? -Pregunta con cautela.
-¿Tú lo sabías? -No puedo callarme esa duda. Necesito saberlo.
Meri agacha la cabeza. No necesito nada más.
-Lo siento mucho Anna, pero no nos dejaban decir nada... Todo el mundo se opuso a que Dani y tú coincidierais en este proyecto, pero, Flo no paraba de defender que era buena idea. Decía que ambos haríais un trabajo excelente. Pero claro, entre vosotros hay... tensión... Todos creemos que no es buena idea. Lo siento mucho Anna, siento no habértelo contado...
-No pasa nada.
Digo por decir, no me apetece mucho seguir hablando del tema.
Meri me mira con aire pensativo. Algo me dice que en el fondo se alegra de haber sido partícipe de este encuentro.
El timbre del WhatsApp anuncia que me ha llegado un nuevo mensaje.
-Perdona.
Meri me sonríe.
Flo: Anna, ¿puedes venir a la sala de reuniones de antes? Tenemos que hablar. Te espero.
Miro a Meri.
-Tengo que irme, Flo quiere hablar conmigo.
Siento que se me va a salir el corazón y el resto de órganos por la boca.
-Vale. Suerte Anna. -Me acaricia la mano para tranquilizarme.
-Gracias. -Sonrío, pero es obvio que es lo que menos me apetece hacer ahora.
-Hasta luego.
Salgo de la cafetería y me dirijo a donde Flo me ha dicho. A saber qué es lo qué me espera allí.
Flo y Dani se miran en silencio. Flo está sentado en una de las sillas y Dani apoyado en la pared con los brazos cruzados. Está tenso, porque en cualquier momento, Anna va a entrar por esa puerta. Y efectivamente, Anna llega.
Flo decide hablar.
-Os debo una explicación.
Dice rompiendo el incómodo silencio. Se queda unos instantes buscando las palabras adecuadas, pero al final opta por decir lo que piensa de verdad.
-Mirad, no sé porqué os resulta tan incómodo veros. ¿Cuánto tiempo lleváis sin hacerlo?
Anna y Dani se extrañan por la pregunta de Flo. Se supone que es él quien tiene que dar las explicaciones, no recibirlas.
-Dentro de poco hará tres años... -Dice Anna.
Dani asiente.
-¿Y os parece normal?
-Perdona Flo, pero, ¿a qué viene esto? -Pregunta Dani.
-Lo que no es normal, es que tengáis en común una hija de tres años que en su vida ha visto a sus padres juntos pasando un día al mes con ella. Ahora porque es pequeña y no lo entiende, pero, ¿cuándo crezca cómo lo vais a hacer? ¿Cómo le vais a explicar a vuestra hija qué no os podéis ni ver por una razón qué ni siquiera vosotros sabéis? Ahora es fácil distraerla con juguetes y regalos, pero cuando sea mayor, y vaya entendiendo las cosas, sufrirá porque no tiene ninguna foto con sus padres.
Se acerca a la mesa y despliega dos carpetas.
-Estos son vuestros contratos. -Saca dos bolis y deja uno en cada carpeta-. Estaría muy bien que lo firmarais. Se os pagaría muy bien, y será divertido trabajar con vosotros. -Mira primero a uno y luego a otro-. No lo hagáis por vosotros, sino por Lía. Le hará ilusión ver a sus padres en la tele.
Los dos agachan la cabeza aludidos.
-Os dejo solos mientras os lo pensáis.
Se da la vuelta y se va cerrando la puerta tras de si.
Mantengo la vista clavada en una de las sillas. Tengo que reconocer que Flo tiene toda la razón.
Levanto la vista hacia Dani y lo descubro observándome pensativo.
-Me da a mí que los dos estamos pensando lo mismo, ¿no? -Pregunto.
Dani agacha la cabeza y asiente.
-¿Qué somos unos egoístas por pensar en nosotros mismos y no en Lía? Sí, estamos pensando lo mismo. -Se acerca a la mesa y coge su contrato.
-Dicen que rectificar es de sabios, ¿no?
-Eso dicen.
Me acerco a la mesa y cojo mi contrato, aunque tengo otro igual en el bolso. Nos quedamos un rato en silencio mientras lo leemos.
-¿Vas a aceptar?
Pregunta Dani.
-El sueldo es bueno.
Nos reímos.
-Yo soy tú y pido un poco más.
Sonrío.
-Pues pídele a Flo un aumento.
-Me lo rompe en la cara.
Lo miro.
-Pues no le digas nada y firma. -Sonrío-. Será divertido trabajar contigo.
Me mira y sonríe.
-¿Firmamos a la vez?
Su idea me hace reír.
-Venga vale.
Cogemos los bolis y empezamos a firmar donde nos toca a la vez mientras intercambiamos miradas y sonrisas. Estoy segura de que esto va a ser el principio de una gran etapa de mi vida.
Y no sabe cuánto le va a macar.
@Tinnadelunna