lunes, 28 de julio de 2014

Capítulo 2.6: La encerrona.

¡Aviso! Este relato es completamente ficticio, aunque aparezcan nombres de personajes reales. 


La reunión ha terminado. Todos se levantan de sus puestos y salen a tomarse un aperitivo. Lo necesitan, ha durado más de dos horas y necesitan reponer fuerzas. Dani hace un rollo el contrato que se tiene que leer detenidamente antes de firmarlo. No se ha enterado de nada. Ha estado todo el tiempo preguntándose qué es lo qué hacía ella allí. Está cien por cien seguro de que Flo lo sabía, ¿por qué no se lo ha comentado antes? Y mira que han quedado repetidas veces estas últimas semanas. ¿Por qué no le ha hablado de esto? Busca con la mirada a Anna. Al ver que no está, va hacia Flo que está apunto de salir y le coge del hombro. 
-Flo, ¿podemos hablar un momento? -Le cuesta bastante disimular su inquietud, su enfado. 
Flo se da la vuelta. Lo mira. Por la cara que tiene Dani, no va a ser una conversación calmada. 
-¿Ocurre algo? 
Mejor hacerse el tonto. Dani mira a un lado y a otro, para ver que no hay nadie cerca que pueda oírlos. Cierra la puerta de la sala y fulmina a Flo con la mirada. 
-¿Por qué cojones no me has contado qué Anna iba a estar aquí? 
-¿Qué pasa? ¿Hay algún problema? 
Dani aprieta los puños y los dientes. Calma, tiene que contenerse, no puede perder el control ahora. No le conviene. 
-¿Qué si hay algún problema dices? ¿Qué si hay algún problema? ¿Qué hace Anna aquí Flo? Tú lo sabías y no me lo has contado. ¿Por qué? 
-Pensaba que ya lo sabíais. -Miente. 
-Pero si tú sabes perfectamente que yo y ella...
La puerta se abre, es Miguel. 
-Flo, ¿puedes venir? Tenemos un pequeño problema. 
Flo lo mira y asiente. Mira a Dani. 
-¿Podemos hablar luego? 
No le deja responder. Sale de allí dejándolo solo, con la palabra en la boca. 
Dani se frota la cara con las manos. Esto no puede estar pasando. ¿Ahora qué? ¿Qué hace? ¿Va a hablar con ella? ¿Qué le dice? Hace muchísimo que no hablan. Se sienta en una de las sillas abrumado por la situación. 


Dios. Dios. Dios. Dios. Dios. Dios. Dios. Dios. ¿Por qué? Joder, ¿por qué? Tengo la sensación de que nos han hecho una encerrona, sí, a los dos. Recuerdo la cara que se le ha puesto a Dani cuando me ha visto. Joder, esto no es un marrón, esto es todo el círculo cromático entero. 
Abro el grifo, me voy mojando la cara con las manos. Me miro al espejo. Estoy pálida. Debería comer algo. Mierda, ¿y si me encuentro con él qué hago? ¿Le saludo? Ay joder, si esto no debería estar pasando. ¿Qué no debería estar pasando? ¡No lo sé! Voy a acabar volviéndome loca. Vale, voy a ser valiente y voy a ir a la cafetería a tomarme algo antes de que me dé un patasús. 
-¡Anna! 
Al entrar en la cafetería oigo que alguien me llama. Miro hacia donde está quien me esté llamando. Me sorprendo al reconocerla. Es Meri. Le sonrío. Ella me sonríe y me señala una silla libre. Me acerco. Meri está con otras dos chicas que no conozco. 
-Chicas, os presento a Anna. Anna, estas son Ruth y Mónica. Van a trabajar con nosotras. Seremos compañeras de trabajo. -Dice con entusiasmo. 
No puedo evitar creer que ella conocía que yo y Dani íbamos a coincidir. Me siento algo traicionada, no sé... 
Ruth y Mónica se levantan y nos damos dos besos. Pues parecen majas. Me siento con ellas y me pido una coca-cola y aceitunas. Me encantas las aceitunas. 
Mientras vamos hablando un poco de todo para conocernos, no dejo de mirar hacia la puerta, por si Dani entra. 
¿Conocéis esa sensación de estar apunto de desmayarte? Pues es lo que llevo sintiendo yo la última media hora. Dani no ha aparecido por aquí. 
-Anna, ¿estás bien? 
La pregunta de Meri me abstrae de mis pensamientos. La miro, y me doy cuenta de que Ruth y Mónica no están. Creo que han ido al baño, porque sus bolsos siguen aquí. 
-S-si... 
.¿No sabías lo de Dani verdad? -Pregunta con cautela. 
-¿Tú lo sabías? -No puedo callarme esa duda. Necesito saberlo. 
Meri agacha la cabeza. No necesito nada más. 
-Lo siento mucho Anna, pero no nos dejaban decir nada... Todo el mundo se opuso a que Dani y tú coincidierais en este proyecto, pero, Flo no paraba de defender que era buena idea. Decía que ambos haríais un trabajo excelente. Pero claro, entre vosotros hay... tensión... Todos creemos que no es buena idea. Lo siento mucho Anna, siento no habértelo contado... 
-No pasa nada. 
Digo por decir, no me apetece mucho seguir hablando del tema. 
Meri me mira con aire pensativo. Algo me dice que en el fondo se alegra de haber sido partícipe de este encuentro. 
El timbre del WhatsApp anuncia que me ha llegado un nuevo mensaje. 
-Perdona. 
Meri me sonríe. 

Flo: Anna, ¿puedes venir a la sala de reuniones de antes? Tenemos que hablar. Te espero. 

Miro a Meri. 
-Tengo que irme, Flo quiere hablar conmigo. 
Siento  que se me va a salir el corazón y el resto de órganos por la boca. 
-Vale. Suerte Anna. -Me acaricia la mano para tranquilizarme. 
-Gracias. -Sonrío, pero es obvio que es lo que menos me apetece hacer ahora. 
-Hasta luego. 
Salgo de la cafetería y me dirijo a donde Flo me ha dicho. A saber qué es lo qué me espera allí. 


Flo y Dani se miran en silencio. Flo está sentado en una de las sillas y Dani apoyado en la pared con los brazos cruzados. Está tenso, porque en cualquier momento, Anna va a entrar por esa puerta. Y efectivamente, Anna llega. 
Flo decide hablar. 
-Os debo una explicación. 
Dice rompiendo el incómodo silencio. Se queda unos instantes buscando las palabras adecuadas, pero al final opta por decir lo que piensa de verdad. 
-Mirad, no sé porqué os resulta tan incómodo veros. ¿Cuánto tiempo lleváis sin hacerlo? 
Anna y Dani se extrañan por la pregunta de Flo. Se supone que es él quien tiene que dar las explicaciones, no recibirlas. 
-Dentro de poco hará tres años... -Dice Anna. 
Dani asiente. 
-¿Y os parece normal? 
-Perdona Flo, pero, ¿a qué viene esto? -Pregunta Dani. 
-Lo que no es normal, es que tengáis en común una hija de tres años que en su vida ha visto a sus padres juntos pasando un día al mes con ella. Ahora porque es pequeña y no lo entiende, pero, ¿cuándo crezca cómo lo vais a hacer? ¿Cómo le vais a explicar a vuestra hija qué no os podéis ni ver por una razón qué ni siquiera vosotros sabéis? Ahora es fácil distraerla con juguetes y regalos, pero cuando sea mayor, y vaya entendiendo las cosas, sufrirá porque no tiene ninguna foto con sus padres. 
Se acerca a la mesa y despliega dos carpetas. 
-Estos son vuestros contratos. -Saca dos bolis y deja uno en cada carpeta-. Estaría muy bien que lo firmarais. Se os pagaría muy bien, y será divertido trabajar con vosotros. -Mira primero a uno y luego a otro-. No lo hagáis por vosotros, sino por Lía. Le hará ilusión ver a sus padres en la tele. 
Los dos agachan la cabeza aludidos. 
-Os dejo solos mientras os lo pensáis. 
Se da la vuelta y se va cerrando la puerta tras de si. 


Mantengo la vista clavada en una de las sillas. Tengo que reconocer que Flo tiene toda la razón. 
Levanto la vista hacia Dani y lo descubro observándome pensativo. 
-Me da a mí que los dos estamos pensando lo mismo, ¿no? -Pregunto. 
Dani agacha la cabeza y asiente. 
-¿Qué somos unos egoístas por pensar en nosotros mismos y no en Lía? Sí, estamos pensando lo mismo. -Se acerca a la mesa y coge su contrato. 
-Dicen que rectificar es de sabios, ¿no? 
-Eso dicen. 
Me acerco a la mesa y cojo mi contrato, aunque tengo otro igual en el bolso. Nos quedamos un rato en silencio mientras lo leemos. 
-¿Vas a aceptar? 
Pregunta Dani. 
-El sueldo es bueno. 
Nos reímos. 
-Yo soy tú y pido un poco más. 
Sonrío. 
-Pues pídele a Flo un aumento. 
-Me lo rompe en la cara. 
Lo miro. 
-Pues no le digas nada y firma. -Sonrío-. Será divertido trabajar contigo. 
Me mira y sonríe. 
-¿Firmamos a la vez? 
Su idea me hace reír. 
-Venga vale. 
Cogemos los bolis y empezamos a firmar donde nos toca a la vez mientras intercambiamos miradas y sonrisas. Estoy segura de que esto va a ser el principio de una gran etapa de mi vida. 


Y no sabe cuánto le va a macar. 


@Tinnadelunna

viernes, 25 de julio de 2014

2.5: I Was Hare.

¡Aviso! Este relato es completamente ficticio, aunque salgan nombres de personajes reales. 

Después de una ducha de agua fría, sale del baño con la toalla enrollada sobre la cintura. Se queda quieto unos instantes observándola. Las sábanas cubren su esbelta figura. Es una chica preciosa. Se acerca con cuidado hacia ella. Va a acariciarle el hombro para despertarla, pero en el último segundo la aparta. Mejor dejarla dormir. Va hacia la cómoda y coge unos bóxers. Se los pone con cuidado, no quiere hacer ruido. 
-Dani... 
Johanne se ha medio despertado. 
-Lo siento, ¿te he despertado? 
-No... -Se despereza-. ¿Qué haces? Vente aquí. 
La mira y sonríe. 
-Son casi las siete de la tarde. 
-¿Ya?
Se ríe. 
-Le has cogido el gusto a la siesta. 
Abre el último cajón de la cómoda para buscarse unos pantalones de pijama. Debería poner la lavadora más a menudo. 
-Es por el jet lag. 
-Sí sí, el jet lag. 
-Pues no me creas. -Se sienta sobre la cama y lo mira-. ¿Vas a venir aquí un rato o no?
-No, tengo trabajo. 
Ella no dice nada, pero es obvio que no está contenta con esa respuesta. Se levanta de la cama. 
-Voy a darme una ducha, dejaré la puerta abierta, por si te quieres venir. -Dice guiñándole un ojo. 
-Tentador, pero el trabajo ahora reclama mi atención. 
-Bueno, la dejo abierta por si acaso. 
Dani niega con la cabeza y sonríe. Esta chica es irremediable. 
-Venga, arréglate que te llevo a cenar. 
A Johanne se le ilumina la cara. 
-¡Ay! ¡¿Enserio?!
Johanne no puede ocultar la emoción y entusiasmo que siente cuando sabe que su novio va a hacer algo bonito por ella. Eso a Dani arranca una sonrisa. 
-Anda preciosa, ve a ducharte. Prometo que no tardaré en terminar. 
Ella le dedica una dulce sonrisa y se mete en el baño.
Dani sigue buscando algo cómodo para ponerse mientras trabaja con el ordenador. No le convence nada de lo que tiene. ¿En qué estaría pensando cuándo se compró estas prendas? Debería aceptar las propuestas de un día de compras con Johanne. No, no es buena idea. No quiere ser el mulo de carga de nadie, ni de su novia. Nunca le ha gustado esas chorradas. Mejor que ella vaya por su cuenta, que se compre lo que quiera, que cargue con lo que haya comprado, y ya si eso luego que lo sorprenda con su despampanante figura. Eso es lo mejor. 
Cuando menos se lo espera, rescata de entre las profundidades un tanga negro con piedrecitas plateadas. Esta prenda, no es de Johanne. 


-Flo, sigue sin convencerme esto. 
-¿Por qué? -Pregunta él sin darle mucha importancia a la conversación. 
Ya lo ha oído muchas veces, pero él no piensa lo mismo que el resto. Esta vez no es el loco que va en contra dirección, son todos los demás los que se están equivocando. 
-Pero Flo, es una mala idea lo mires por donde lo mires. Dime tú que hay de bueno en reunir en un proyecto a...
Flo se detiene a mitad de camino y lo mira. 
-¿Confías en mí? 
Miguel se lo piensa. Esta vez hay millones de razones para pensárselo. 
-Sí...
-Pues ya está. Si te digo que esto va a funcionar, es que va a funcionar. 
Y dejándolo con la palabra en la boca, Flo desaparece por el pasillo y entra en la sala de reuniones. 
Miguel agacha la cabeza. Mira su vaso de café. Se le ha quedado frío. Ya no lo quiere, se le ha quitado el hambre, la sed, las ganas de tomar café. Tira el vasito a la papelera y entra en la sala donde antes ha entrado su compañero. Tienen muchas cosas de que hablar. 


-Bueno chicos, antes de despedirla temporada, me encantaría dedicarle estos últimos minutos de programa que quedan a nuestra colaboradora rubia, Anna, que como ya sabéis, pues hoy es su último programa como locutora aquí... 
Dicho esto, Víctor hace sonar en las ondas, I Was Hare de Beyonce. Todos se quedan en silencio, no pueden hablar, si lo hacen, saben que se van a deshacer en lágrimas. Uri, como director que es, decide retomar el control de la situación y hablar. 
-Anna... -se le quiebra la voz. 
-Dime... -Dice sin poder hablar casi. 
-Que muchas gracias... 
Tiene que coger un pañuelo limpiarse. 
Todos agachan la cabeza, están realmente emocionados. 
-Uri, Laura, Víctor, Venus... todos los oyentes... 
Tiene que hacer grandes esfuerzos para no echarse a llorar y no parar hasta quedarse seca. No, ese lujo ahora no se lo puede permitir. Tiene mucho que decir aún. 
-Chicos que muchas gracias a todos de verdad. Gracias por habérmelo hecho pasar tan bien todas estas noches. He sido la que menos he durado aquí, pero, me habéis dejado marcada de por vida. 
-Has sido tú la que nos has dejado marcados bonita. -Dice Laura alargando el brazo para acariciarle la mano. 
-No nos queda mucho tiempo chicas. -Dice Uri-. Y yo no quiero cerrar esta temporada, sin agradecerle a Anna todo lo que ha hecho por nosotros. Gracias Anna por todo lo que has hecho por nosotros. Nos lo hemos pasado muy bien este año contigo. Ha sido muy increíble todo. Trabajar contigo,  ya sabes que eres muy especia para mí y...  -se contiene las lágrimas-, joder...
Venus decide tomar la palabra. 
-Yo también te voy a dar las gracias a ti Anna. A ti, al equipo y a los oyentes claro. Como te vas, por otros proyectos laborales, pues te voy a desear toda la suerte del mundo, porque te lo mereces reina. Te lo mereces y ojalá, no todas las noches, pero que sí que una noche, pues vengas aquí a los estudios y puedas estar con nosotros. 
-Voy a volver, eso lo tengo muy claro ya. Como apenas ya queda tiempo, yo me despido de todo esto. Os voy a escuchar cada noche desde donde esté, aunque al día siguiente me tenga que levantar a las tres de la mañana, yo hasta la una no me acuesto sin haberos acompañado, y ahora me encantaría dedicar lo poco que queda de programa a los oyentes, que ellos que de una forma u otra también forman parte del programa. 


Me quito los auriculares. No puedo seguir escuchando esto. Cada vez que lo recuerdo, se me saltas las lágrimas. Como les echo de menos... Ya han pasado dos semanas que mi etapa de el Ponte a prueba terminó, me va a costar vivir sin ellos. Cierro los ojos. 
-Señorita, ¿se encuentra bien? -Me pregunta el taxista que me lleva hacia una nueva etapa en mi vida. 
Me seco las lágrimas con la manga de la chaqueta y asiento con la cabeza. Sonrío. 
-Estoy sensible últimamente. 
El taxista asiente con la cabeza y me sonríe amablemente. 
A los pocos minutos paramos en la calle Alcalá 518. Pago al taxista y salgo del vehículo. 
-Gracias. 
-Las que tú tienes preciosa. -Se despide de mí con la mano y arranca. 
Me doy la vuelta. Noto que los nervios suben como la espuma de la Coca-cola. Vale, Anna, tranquila. Me dispongo a entrar. 
Tras un buen rato perdida entre la gente y los nervios, veo una cara conocida. Eso en cierto modo me relaja un poco. 
-¡Anna! -Flo se acerca a mí y me abraza con fuerza. 
Se alegra de verme. 
-¡Flo! ¿Cómo estás? -Digo realmente contenta de verle. 
-Pues encantado de volver a verte. ¿Y tú? 
-Pues... bastante nerviosa la verdad. -Me río de los mismos nervios. 
-Tranquila. Verás como en menos de cinco minutos te ves por aquí andando como en tu propia casa.
-Lo dudo un poco... 
-Pues no dudes tanto y confía en mí. -Me acaricia la cara y me sonríe con ternura-. Mira, para empezar, en vez de tratarme como a Flo, podrías tratarme como a... -se queda pensando-, trátame como a un papá Flo. 
Me río. 
-¿Cómo un papá Flo? 
-Claro, como si fuéramos familia. 
No creo que vaya a funcionar, pero vale, acepto. 
-De acuerdo papá Flo. 
Ambos nos sonreímos. 
-Bueno, ven conmigo. 
Me coge cariñosamente del hombro y me lleva hasta una sala enorme. 
-Te voy a presentar a los jefes, por así decirlo. 
Nerviosa. Nerviosa. Nerviosa. Muy nerviosa. 
Cuando entramos a la sala, Flo interrumpe con una tos más que fingida la charla animada que mantienen los jefes, directores, mandamases, ¡YO QUE SÉ! 
Todos clavan sus miradas en mí. Me quiero volver invisible ya por favor. 
Flo me presenta a cada uno de ellos e intercambiamos fríos saludos. 
-Bueno, pues ya casi estamos to...
Dos toques en la puerta interrumpen a Flo. 
-Buenos días. Perdonadme el retraso, es que me ha costado encontrar aparcamiento. 
Esa voz... un escalofrío recorre todo mi cuerpo. No, esa voz no puede ser de... no, no puede ser. Me doy la vuelta y ahí creo que mialma muere.  Es Dani... 


@Tinnadelunna

lunes, 21 de julio de 2014

2.4: Estancia en Madrid.

¡Aviso! Este relato es completamente ficticio, aunque aparezcan nombres de personajes reales. 


Dios, estoy nerviosa. No, nerviosa no, ¡NERVIOSÍSIMA! Cómo me encantaría morderme las uñas. No puedo, me las acabo de arreglar. Me miro las uñas y sonrío. Las tengo azules. Me lo ha mandado Lía. 
-Azul mami, azul. -Cogió el pequeño frasco y me lo puso en la mano. 
-¿Quieres qué me las pinte azules?
-Sí. 
-Venga, vale. 
Sonrío al recordarlo. 
-¿Estás nerviosa? -Pregunta Uri. 
Lo miro. Estamos en el coche de camino a un estudio de radio. 
-Pues la verdad es que bastante. ¿Crees qué es buena idea qué trabaje allí? 
-Claro que sí, es la mejor idea que he tenido nunca. -Sonríe sin dejar de mirar la carretera. 
-Pero... 
-Es buena idea, y ya Anna. -Dice para que me calle. 
Estamos unos minutos en silencio. 
-¿Y si no encajo bien? -Pregunto preocupada. 
Él suspira exasperado y niega con la cabeza. 
-Encajarás perfectamente Anna. 
-¿Y si no?
-Lo harás. 
-Pero...
-Anna... 
-Vale, 
Silencio. 


Llaman al timbre. Dani va hacia la puerta. Abre la puerta y ahí está ella.
-¡Papi! 
-¡Mi niña! -La coge en brazos y la llena de besos en el pelo. 
Ella ríe. Le encanta estar con su padre. Sonríe y le tira de la barba. 
-Au, Lía, por favor. -Se ríe-. No se tira de la barba de papá. -Le da un pequeño manotazo para apartarle la mano.
-Menudo viajecito nos ha dado en el coche. -Dice Nacho entrando en el apartamento junto a Meri. 
-¿Queréis tomar algo? 
-Una cerveza. -Dice Meri. 
-Otra para mí. -Dice Nacho llevándosela de la mano hasta el sofá. 
Dani va con Lía a la cocina a coger los botellines de cerveza. 
-Yo también quiero. -Dice la pequeña intentando arrebatarle uno de las manos. 
-Si hombre.
Va al salón donde sorprende a la pareja dándose cariño. 
-Oye, que hay niños delante. 
Se ríe y les tiende los botellines. 
Tras un buen rato de agradable conversación, risas y juegos con la pequeña, se ponen a hablar cuando ésta se queda dormida en los brazos de su padre. 
Dani le acaricia el pelo a la niña. 
-¿Qué tal está Anna? -Pregunta serio. 
Nacho y Meri se miran sorprendidos. Normalmente, Dani no se suele interesar demasiado por la madre de su hija. La relación entre ambos se heló ya hace mucho tiempo. 
-Pues está bien... no sé, ¿qué quieres qué te contemos? Sólo la vemos cuando recogemos o llevamos a Lía. 
-Ya. 
-¿Por qué lo preguntas?
-Porque es la madre de mi hija, me tengo que interesar por ella, ¿no? 
Ambos se encogen de hombros sin saber qué decir. Ni siquiera recordaban cuándo fue la última vez que hablaron de ella con Dani. 
-Bueno, pues... 
-Se ha venido a Madrid una temporada. -Suelta Meri de pronto. 
Los hermanos la miran sorprendidos, pero cada uno por una razón diferente. Uno porque no tenía ni idea de ese dato, y otro porque no estaba en sus planes contárselo a Dani, por lo menos en ese momento. 
Dani no sabe qué decir, mira a Lía, le sigue acariciando el cabello. Anna se ha venido a Madrid una temporada, ¿por qué? Allí en Barcelona estaba muy bien. 
-Uri le ha conseguido trabajo en la radio. -Sigue contando Meri. 
¿Cómo? ¿En la radio? No entiende nada, y tampoco quiere preguntar. 
-Es periodista ya, terminó la carrera y ya es periodista. 
Nacho le aprieta la mano para que no siga contando nada. Ella lo mira y se calla. 
Los tres se quedan en silencio. No saben qué decir. Aunque Meri no siente lo que ha hecho. No cree que se haya ido de la lengua. Es la madre de su hija por el amor de Dios, que han vivido muchas experiencias juntos. No entiende porqué ahora ni siquiera se envían ni un puñetero mensaje para hablar de Lía. No lo entiende. Y no es la única a la que le pasa. 


-Un beso de quien te habló, Uri Sabat. ¡Buenas noches familia! 
-¡Buenas noches!
-¡Adiós adiós!
-¡Buenas noches!
Todos se despiden. 
-Estamos fuera. 
El piloto rojo se apaga y todos los que están allí se quitan los cascos. Todas las miradas se clavan en Anna. Ella sonríe tímida. 
Venus empieza a aplaudir, Víctor y Laura la siguen y la aplauden también. 
-¡Te lo dije! -Dice Uri levantándose de la silla y cogiéndola de los hombros-. ¡Te dije qué lo harías de puta madre! -La abraza. 
Ella le corresponde al abrazo y empieza a reírse por la emoción. Lo ha conseguido, ha conseguido un trabajo en la radio. Bueno, ella no lo ha conseguido, ha sido Uri quien ha movido todos los hilos para que ella pudiera entrar en el equipo. No sabe cómo le va a poder pagar el favor tan grande que su amigo le está haciendo. 
-Gracias. -Dice casi entre lágrimas cargadas de emoción. 
-No es nada preciosa. -La besa en la cabeza. 


Estoy tumbada en la cama con Lía jugando con el Iphone a mi lado. Le acaricio la cara, pero ella me aparta la mano. No quiere que la moleste ahora que está distraída. Me doy la vuelta y me tumbo boca arriba. Miro al techo y pienso en Víctor, Venus y Laura. En este último año, han pasado de ser unos compañeros de trabajo, a unos grandes amigos. Sonrío al pensar en todo lo que he conseguido este año: un piso cerca del trabajo y cerca del colegio donde va a estudiar Lía, un bar en el que nada más entrar el camarero ya sabe lo que quiero, una vecina agradable a la que adorar, y tres vecinas cotillas a las que odiar. Ahora mismo, yo, soy bastante feliz. 
-Mami, están llamando. 
Lía me  da el Iphone que ha empezado a vibrar. 
-Gracias mi amor. 
Miro el número que me está llamando, no lo reconozco, pero lo cojo. 
-¿Diga? 
-Hola, hablo con Anna, ¿verdad? 
-Eh, sí. ¿Y yo? ¿Con quién hablo?
-Con Pepe Navarro... 


Esa llamada, lo va a cambiar absolutamente todo. 



@Tinnadelunna 

viernes, 18 de julio de 2014

Capítulo 2.3: Marujona de frutería.

¡AVISO! Este relato es completamente ficticio, aunque aparezcan nombres de personajes reales. 


La melodía del Iphone le saca a la fuerza de los brazos de Morfeo. 
-Mmm... mierda...  
Dice mientras busca a tientas con el brazo el aparato escandaloso entre las sábanas. Cuando lo alcanza, se lo acerca sin ninguna prisa. Quien le esté llamando, si es importante, volverá a llamar. Mira el nombre que sale iluminado en la pantalla. Lo descuelga. 
-Sí... 
-Oye Dani, es la una y media del mediodía; ¿y estabas aún durmiendo? 
-¿Desde cuándo eres mi madre? 
El interlocutor se ría. 
-Pues en ella estoy pensando ahora cuando se entere de que su hijo se ha echado una novia modelo. 
Al oír esas palabras, Dani pega un salto sobre la cama y se incorpora. ¿Cómo se han enterado de eso? Sólo son especulaciones, ¿verdad? 
-¿Cómo? -Por mucho que lo intenta, no puede ocultar su sorpresa. 
-¿Qué tal te lo has pasado en tu escapada con tu hermano? No sabía que hubieran trasladado la torre Eiffel a Burgos. 
-¿Cómo te has enterado? -Pregunta molesto. 
No le hace ni pizca de gracia que se metan en su vida privada. Por desgracia es el precio que tiene que pagar por trabajar en lo que le gusta. 
-Ábreme, estoy fuera esperando. He estado tocando el timbre, pero no te has enterado. 
-De acuerdo. -Dice levantándose y cogiendo un pantalón corto para ponérselo. 
-Hasta ahora.
-Venga... 
Ambos cuelgan. Dani se lava la cara y se pone una camiseta mientras va hacia la puerta para abrir a su amigo Jesús. Abre la puerta. Ambos se sonríen al verse y se dan un fugaz abrazo. 
-Lo siento, ¿cuánto tiempo llevas esperando? 
-Nada, poco más de cinco minutos. ¿A qué hora te acostaste ayer? 
-Pues a las... realmente no lo recuerdo. 
-¿Qué haces hasta las tantas? 
-Ver la tele americana. 
-Pues déjate de tanta televisión americana y centrémonos en lo nuestro. 
Jesús se sienta en el sofá y saca de una bolsa una revista que a simple vista se ve que es del corazón. Dani se sienta en el sofá a su lado. 
-Eso es... 
Jesús deja la revista encima de la mesa para que Dani lo vea. 
-Sí. Tus vacaciones en París con Johanne, tu novia. 
Dani coge la revista y empieza a leer el artículo que hay escrito sobre ellos. 
-Joder. -Dice tirándolo sobre la mesa con brusquedad. 
Estas cosas no las soporta. 
-¿Por qué cojones tienen qué decir lo de mis hijos? 
-¿Johanne sabe qué eres padre? 
-Sí... -Dice pensativo-. 
-Cuéntame lo que te preocupa... -Dice dándole unas palmadas amistosas en el hombro. 
Dani se queda unos segundos en silencio, respira hondo y empieza a explicar. 
-No estaba preparado para que esto saliera a la luz ahora... 
Jesús lo escucha pacientemente. 
-No sé... Johanne es preciosa, inteligente, alegre, soñadora, llena de vitalidad, con ganas de vivir un millón de experiencias...
-Vamos qué roza la perfección, por lo que me cuentas... 
-Sí... 
-¿Pero...? 
-Prácticamente acabamos de empezar a salir. Ahora van a llegar las llamadas y los mensajes de la familia reprochándome que se han tenido que enterar de mi relación con Johanne por una puñetera revista, o peor, por una marujona de frutería. Joder. 
Se lleva las manos a la cabeza y empieza a tocarse el pelo por los nervios de la situación. Sólo le queda aguantar la lluvia de reproches y críticas que se le vienen encima. 


Unos pocos meses después... 


Me miro al espejo. Me ha crecido el pelo, lo tengo muy largo, no me queda nada mal, me gusta. Y pensar que hace unos meses quise cortármelo excesivamente corto... en fin, me alegro de que Brenda y Nico se opusieran rotundamente a que no lo hiciera. Sonrío sólo de recordar cómo se pusieron cuando se los comenté. 
-¡Ah! ¡No, ni soñarlo asesina de la belleza femenina! ¡Esa melenaza rubia no se corta, no desparece! -Dijo Nico poniéndose las manos en la cabeza. 
-¡¿Estás loca?! ¡Yo aquí intentando hacer que mi pelo sea un poco bonito y tú qué lo tienes envidiablemente precioso, ¿te lo quieres cortar?! ¡Loca! -Dijo Brenda. 
Me río. Creo que no tengo ni idea de la suerte que tengo teniéndoles como amigos. Son fantásticos. 
-¡Mami! ¡Ya ta! 
Sonrío y voy al baño donde está Lía sentada sobre su nuevo orinal fucsia. Está loca de contenta de saber usarlo, se siente mayor y me hace mucha gracia. 
-Ven aquí mi niña. 
Ella se pone en pie y yo la voy limpiando. 
-Tengo dos años. 
Sonrío. 
-Sí, tienes dos añitos ya. 
La termino de arreglar y le doy un beso en la cabeza. 
-Venga, que nos vamos ya. 
-¿A la calle? 
Salimos del baño, ella me sigue allá donde voy. 
-Vas a ir con papá. -Digo recogiéndolo todo-. Venga, vamos. -Le tiendo la mano para que me la coja. 
No quiero que haga como hace un par de semanas; resulta que al bajar al garaje, como ella iba sola, se echó a correr y se subió al coche de un vecino mío que estaba descargando la compra. Me costó muchísimo sacarla del coche de ese chico. Madre mía, sólo de recordarlo me da una vergüenza tremenda. 
-Venga, dame la mano. 
Ella se me queda mirando embobada. 
-Quiero teta. -Sentencia. 
-Lía... 
Empieza a hacer pucheros. 
-Quiero teta... 
La madre que la parió. En toda la mañana ha estado haciendo lo que le ha dado la gana y ahora que nos vamos a ir, me pide el pecho. Sí, aún le doy algo de pecho. 
-Venga. -La cojo de la mano y vamos al salón. 
Me siento, la siento encima y me voy desabrochando los botones de la blusa. Ella mientras espera, juega con varios mechones de mi pelo. 
-¡Teta! -Grita al ver que lo tengo todo listo.
-Venga. 
Ella se pone cómoda y la empiezo a amamantar. Mientras tanto, le mando un mensaje a Nacho para que vaya un poco más tarde al sitio acordado para encontrarnos.
A los tres cuartos de hora más tarde, llegamos al parque donde siempre quedamos para llevar y recoger a Lía. Bajo del coche y voy hacia donde está ella. Desde que le he dado el pecho, ha caído rendida. Normal, toda la mañana de aquí para allá, para no quedarse roque. La miro. Me sabe fatal despertarla. Le acaricio la cara. 
-Lili... 
Digo con mucha suavidad. Ella va abriendo los ojos poco a poco. Me aparta la mano con uno de sus manotazos. Ala, ya está de mal humor. 
-¿Ahora qué te pasa?
-Mmm. -Gira la cabeza y deja de mirarme. 
-De verdad, qué mala leche tienes hija mía. 
Hace una pedorreta. Un coche aparca muy cerca de nosotras. Me doy la vuelta y veo a Nacho y a Meri salir del vehículo. 
-¡Hola! -Dice Meri acercándose a mí y dándome un abrazo. 
Le correspondo con el abrazo. 
-Hola guapísima, ¿cómo estás?
-Muy bien, ¿y tú? ¡Me encanta cómo tienes el pelo! 
Sonrío, qué maja. 
-Gracias, pero no tiene gran misterio. 
Miro a Nacho que se acerca y nos saludamos con dos besos. 
-Guapísima, ¿cómo estás?
-Bien, ¿y tú? 
-Pues bastante bien la verdad. 
Meri y Nacho se miran con complicidad y se sonríen mutuamente. ¿Hola? Ey que sigo aquí delante. 
-¡Tío! -Grita Lía desde el coche. 
Nacho se acerca a ella y la coge en brazos. 
-Bueno, Anna nos habría encantado quedarnos un rato contigo y la niña y comer algo juntos, pero nos están esperando en el hotel. 
-Ya, tranquilo, ha sido un poco también culpa mía por llegar tarde. -Me acaricio el pelo-. Bueno, Lía mi amor, -le toco la punta de la nariz-, mamá se tiene que ir, ahora te vas con los tíos y luego verás a los abuelos y a papá, ¿vale? Pórtate bien. Anda, dame un besito. -Acerco mis labios a su moflete y le doy un beso, ella me imita y hace lo mismo. 
-Hasta el lunes Anna. 
-Hasta el lunes chicos, que os lo paséis bien. -Me despido de Meri y Nacho con la mano mientras ellos se van hacia el coche. 
-¡Adiós mamá! -Grita Lía mientras Nacho la va sentando en la sillita. 
-¡Te quiero preciosa! 
-¡Te quiero! 
Sonrío. Cuando estos se montan y se van, yo subo al coche para irme. Voy a arrancar cuando me suena el móvil. Lo saco del bolso y lo cojo. 
-¡Uri! ¡Qué sorpresa! -Sonrío. 


Sorpresa es la que se va a llevar en un futuro no muy lejano, y no será la única...


@Tinnadelunna

lunes, 14 de julio de 2014

Capítulo 2.2: Lía.

¡Aviso! Este relato es completamente ficticio, aunque salgan nombres de personajes reales. 


Anna sale del coche. Abre la puerta de atrás y saca a Lía de la sillita. La niña está despierta, pero tranquila. La mira y le da un beso en la cabeza. Empieza a caminar con la niña en brazos hacia la peluquería donde ha tenido la oportunidad de trabajar, y así poder mantener a su hija y seguir pagándose la carrera de periodismo. Hoy al fin ha terminado todos los exámenes. Sólo le falta saber si los ha aprobado, para saber si es oficialmente periodista, o no. Ha tenido que hacer grandes esfuerzos y sacrificarse mucho para lograr todo lo que ha logrado en todo este tiempo. Espera haber aprobado todo y sentir que todo aquello por fin ha dado sus frutos. 


-¿Crees qué se habrá enterado? 
-Ay, pues no sé Brenda, deja de preguntar que me estás poniendo histérico. 
-Estará apunto de llegar. Todo el mundo lo sabe. ¿Y si ella no lo sabe? ¿No te sientes con la obligación de contárselo? 
Nico y Brenda son los compañeros de Anna en la peluquería. Han quedado con ella para comer. Ella estará apunto de llegar, por eso, están ya recogiéndolo todo. 
-Supongo yo que se habrá enterado. Lo habrá visto por Twitter o en algún kiosco. 
-¿Y si no? -Insiste ella. 
-No lo sé. No lo sé Brenda. No lo sé. No sé qué tenemos qué hacer si Anna aún no se ha enterado de nada. No lo sé. -Dice nervioso. 
-Vale. Vale. No me muerdas víbora. 
Nico termina de ordenarlo todo y la mira. Coge la revista donde sale una enorme fotografía de Dani y Johanne besándose en la terraza de una cafetería de París. 
-Sólo espero que lo haya visto, no quiero ser yo quien le enseñe esto. 
El tintineo de la campanilla de la puerta avisa que alguien ha entrado. Nico se esconde la revista detrás y mira hacia la puerta. 
-¡Hola! -Dice Lía saludando a todos con la mano. 
Todos sonríen. 
Brenda se acerca a ellas. 
-¡Guapísima! ¡Qué guapa está mi niña con esa florecita en la cabeza! 
La coge en brazos. Lía no se lo impide. Brenda es de las pocas afortunadas a las que no extraña y acepta. 
-Guapa. -Dice Lía mientras le coge el colgante y juguetea con el con las manos. 
Brenda soríe enternecida. 
-Tú sí que eres guapa peque. -La besa en la cabeza y mira a Anna. 
-¿Qué tal Anna? ¿Ha ido bien todo? 
Anna sonríe. No puede ocultar su alegría. Está casi segura que ha aprobado todo, pero no se va a arriesgar a poner la mano en el fuego por ello. 
-Los he terminado hoy por fin. 
-¡Enhorabuena! -Brenda le da medio abrazo. 
-¡Felicidades preciosa! -Nico se acerca a ella y la estrecha entre sus brazos-. Te lo mereces más que nadie. 
Ella sonríe. 
-Muchas gracias guapos. Bueno, ¿estáis listos? No he comido en toda la mañana y tengo hambre. 
-¡Felisidade! -Grita Lía imitando a los mayores. 
Todos centran sus miradas en la niña rubia de ojos verdes que estira los brazos hacia su madre, porque quiere abrazarla como todos han hecho hace unos instantes. 
-Ven aquí mi amor. Ven con mami. -La coge en brazos y deja que la niña la abrace-. Muchas gracias preciosa. -Le da dos besos en la mejilla. 
Ella se queda a gusto entre los brazos de su madre. No quiere moverse de ahí nunca. 
-Bueno qué, ¿nos vamos? 
-Espera que me ponga la camisa. 
Nico se mete dentro de la trastienda para cambiarse. Brenda va a por su móvil. 
Anna se acerca a uno de los sillones donde suelen estar las clientas, hay una revista encima. La coge para dejarla en su sitio con las demás. Lía se la coge de las manos, pero como le pesa un poco, se le cae y se precipita al suelo. 
-¡Papá! -Dice Lía al ver a su padre en aquellas fotos. 
Anna la mira extrañada, luego mira a la revista. Deja a Lía en el suelo. Se agacha y coge la revista. A Lía no le hace gracia estar en el suelo y tener que caminar. 
-¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamá! -Tira de sus vaqueros para que le haga caso, pero ella está demasiado absorta leyendo el artículo que habla sobre su ex-novio y padre de su hija, y sobre su aparentemente nuevo amor francocanadiense, Johanne Baker. 
-Pues yo... ya... es-toy... lis-to... -Dice Nico al salir de la trastienda y ver que Anna está leyendo la revista que al parecer, no ha escondido bien. 
Brenda sale del baño y también se queda inmóvil al ver la triste estampa. 
-¡Mamá! -Lía empieza a llorar al ver que su madre no le presta ni la más mínima atención. 
Ella deja la revista sobre la mesa. Coge a Lía que se ha puesto muy pesada. Ahora mismo lo que menos le apetece es aguantar una de las rabietas de la pequeña. La abraza para consolarla. 
-Ya está. Ya está pequeña. Ya está. Mami está aquí. Mami está aquí. Mami... -intenta contener las lágrimas que le hacen un nudo en la garganta-, está aquí. 
Besa a la niña en la cabeza. 
Nico y Brenda agachan la cabeza. 
Saben que a Anna se le acaba de reabrir una herida que ha permanecido cicatrizada en su corazón durante mucho tiempo. 


¡Espero qué os haya gustado el segundo caítulo de la segunda parte de http://yourdannafantasy.blogspot.com.es/?m=1! ¡No os podéis imaginar lo que tengo pensado para los siguientes! ¡Me ayudaría mucho qué recomendarais ambos blogs a la gente que quiera leer algo, sería todo un detallazo! ¡Gracias! 

@Tinnadelunna

viernes, 11 de julio de 2014

Capítulo 2.1: La confirmación.

Esta historia y la anterior, de Your Danna Fantasy, son ficticias, aunque hayan nombres de personajes reales. 


¡Se confirma qué Dani Martínez y Johanne Baker están juntos!  

En estas últimas semanas, han sido muchos los rumores de que el cómico Dani Martínez, ha comenzado una relación sentimental, con la modelo Johanne Baker. Después de 2 años siendo el soltero de oro nacional, Dani, ha encontrado el amor con una modelo francocanadiense de 20 años recién cumplidos, Johanne Baker. 
Ambos coincidieron en una fiesta privada en Ibiza,  y no tardaron mucho en hacerse buenos amigos. No fue hasta hace un par de meses atrás, que se empezaba a rumorear, que entre la modelo y el cómico, había empezado algo más que una estrecha amistad. Ahí quedó todo, hasta este pasado fin de semana, en el que Baker, subió una foto a Instagram en la que pretendía salir ella tan despampanante como siempre, sin darse cuenta de que un  pequeño detalle que fácilmente podría haber pasado desapercibido, hizo saltar todas las alarmas en redes sociales. 
¿Adivinan cuál es? 


Pie de foto: Johanne Baker con un vestido rosa en la habitación del hotel donde se hospedaba y detrás dos maletas, una rosa y otra negra. 


Johanna Baker ha estado el fin de semana en París para hacer una nueva campaña publicitaria, y como se puede apreciar en la imagen, no ha estado sola. 
Al principio, todo fueron especulaciones y rumores que corrieron como la pólvora en Twitter, Facebook, Instagram...  pero, han sido varias imágenes filtradas en la red, las que han confirmado que sí, que es verdad, que Dani Martínez y Johanne Baker son mucho más que amigos. 
Como dice el dicho, más vale una imagen que mil palabras. Pues aquí tenéis 4:


Pie de foto: Dani Martínez y Johanne Baker paseando de la mano por París. 

Pie de foto: Dani Martínez y Johanne Baker dándose más que un abrazo en el parking del hotel donde estaban alojados. 

Pie de foto: Dani Martínez y Johanne Baker besándose en la terraza de una cafetería. 

Pie de foto: Dani Martínez y Johanne Baker comiéndose un cruasán gigante en la terraza de una cafetería.  


¿Creen qué Dani y Johanne hacen buena pareja? ¿Johanne será capaz de aceptar a los dos hijos que tiene Dani con dos mujeres diferentes? ¿Será capaz Dani de aceptar las alocadas juergas qué se pega Johanne en sus viajes de trabajo? 
Como se suele decir, con el tiempo se sabrá. 



¡Espero qué os haya gustado el primer capítulo de la segunda parte de Your Danna Fantasy, (http://yourdannafantasy.blogspot.com.es/?m=1)! Gracias a vosotros, he vivido con la ilusión, de que soy escritora y he podido lograr hacer esto. 
Se dice mucho, pero es que es como un 2+2, que nunca dejará de dar 4. Y es que gracias a vosotros, esto es posible. Espero que me queméis el Twitter o el WhatsApp pidiendo el siguiente, porque eso significará que os ha gustado y queréis más. Aún no lo tengo planeado, pero prometo que esta historia, no os va a defraudar, que yo no os defraudaré. 
Dar las gracias también, a Bea (@FansClubOMCPP_) que es la que hace posible que yo suba capítulo a capítulo. Sin ella, esto no hubiera nacido. Gracias cu. Gracias a todos. Gracias. 


@Tinnadelunna