jueves, 31 de marzo de 2016

Capítulo 2.27: El último capítulo o el principio de otro...



Sentada frente al ordenador, ya no sabe qué más escribir, no tiene ni idea de cómo puede acabar la historia DANNA que ha estado subiendo al blog durante casi tres años. Le tiene un cariño especial, por eso quiere darle un final perfecto, pero nada, se ha quedado en blanco. ¿Y se se pone música? Tal vez eso la inspire, Coge el mando del equipo de música y pone Grand Piano de Nicki Minaj repetidas veces, le gusta esa cancion, ha escrito muchos capítulos gracias a esa canción, pero esta vez... nada. Hoy está claro que la música no le va a servir mucho de ayuda. Está impaciente, se ha propuesto subir el último capítulo hoy. Frustrada, da un golpe sobre la mesa y se levanta. Tal vez si da un paseo se despierte el duende de la imaginación... 
Hace una tarde de primavera muy bonita, todo el mundo está en la calle, padres con sus hijos, amigos tomando algo en las terrazas, personas que van de un lado a otro sin pararse un momento a apreciar lo bello que puede llegar a ser un lugar... 
    -¡Ey! 
Nuestra querida escritora se sobresalta al oír la voz de su amiga. 
    -¿Te he asustado?
    -No, es que estaba pensando... 
    -Ya, se te veía, estabas empaná. -Sonríe-. ¿Qué haces? Iba ahora mismo a verte a tu casa. 
    -Nada, estaba dando una vuelta... 
Su amiga la mira preocupada. 
    -Te noto apagada, ¿estás bien? 
    -No... es que estaba pensando en que necesito escribir ya el último capítulo de la historia del blog. 
    -Yo no entiendo mucho de esas cosas, pero fijo que si te presionas mucho, no vas a conseguir nada bueno. Yo te recomiendo que te relajes, y cuando menos te lo esperes, vendrá la inspiración. Ya verás. 
Su amiga, ¿qué haría sin ese ser que la la escucha y que la anima cuando lo necesita? Sonríe al darse cuenta de lo afortunada que es teniendo a gente tan bonita junto a ella. 
    -Tienes razón. 
    -Así me gusta, que sonrías. 
Sonríe, tiene muchas ganas de enseñarle una cosa que de segura animará muchísimo a su amiga, vamos, es que ni se lo imagina. 
    -¿Sabes? Tengo un regalo para ti. -Cambia una y otra vez el peso de las piernas en señal de nervios. 
Nuestra escritora la mira suspicaz. 
    -Miedo me das... 
    -¿Por qué? -Pregunta la otra riéndose mientras su cara se vuelve escarlata. 
    -Estás loca... 
    -Te doy toda la razón, pero cuando veas lo que te tengo preparado me vas a adorar mucho más de lo que ya lo haces, es más, vas a plantar un monumento en la plaza mayor en mi honor después de verlo. 
    -Que sí que vale, no te enrolles y enséñame eso ya. 
    -No no, ya no, vamos a tu casa mejor. 
    -Venga, vamos. 
Las dos entran en la habitación, una se sienta en la silla y otra se sienta en la cama. 
    -Bueno, a ver, enséñame... 
    -¿Quieres verlo? 
    -Venga... 
Está perdiendo la paciencia. 
    -Bueno, pues... -Del bolso saca un sobre y se lo tiende. 
Ella lo coge. 
    -Un sobre... 
    -¡Ábrelo! 
Nuestra amiga escritora lo abre y saca un par de billetes de tren para León. Sonríe. 
    -¿León? 
    -¡Mira la fecha! 
Ésta contempla la fecha y siente un latigazo de emoción en el estómago. 
    -Ay madre... 
    -Y ahora mira dentro otra vez en el sobre, que hay más cosas. 
    -Ay madre... 
Mete de nuevo la mano en el sobre y saca dos entradas para ver a Dani Martínez en uno de sus espectáculos en el auditorio de León. 
    -¡AY DIOS MÍO, PERO ESTÁS LOCA TÍA! -Se levanta y empieza a dar saltos por la habitación. Está muy emocionada-. ¡¿ENSERIO ESTO ES DE VERDAD TÍA?! ¡¿ENSERIO ESTO ES DE VERDAD?! ¡AY DIOS MÍO, ESTÁS LOCA! 
    -¡Sí! ¡Sí! Es de verdad. -Se ríe.  
    -¡No puedo creerlo! ¡No puedo creer que esto vaya a pasar enserio! 
    -Pues créetelo, porque es verdad, así que nada, vete pensando lo que vas a meter en la maleta, porque nos vamos en tres días. Pero antes, si no te importa, salgamos a comer algo, ¿qué tal si me invitas a una pizza mediana de barbacoa? Me apetece mucho y creo que me lo he ganado. -Dice frotándose la tripa. 
    -Venga, vale. 


Después de una divertida cena, las dos amigas caminan de vuelta a casa. 
    -Se me ha ocurrido el final de la historia... 
    -¿Ah sí? ¿Cuál? 
    -Lo tienes que leer como todo el mundo. 
    -Jo, encima de que te llevo a León para que conozcas a Dani... desagradecida. 
Las dos sonríen. 
    -Tengo la idea clara, pero ahora es el escribirlo. 
    -¿Lo vas a escribir ahora? 
    -Sí, ahora cuando llegue a casa. 
    -¿Será un final feliz? 
    -Ah... -Dice misteriosa. 
    -Jo, yo quiero que sea un final feliz... 
    -¿Por qué? 
    -Porque los finales felices hacen creer al lector en que puede existir esperanza para todos... 
    -¿Tú crees? Los cuentos de hadas de normal tienen finales felices y en ellos cuando cumples doce años, como que se dejan de creer en ellos... 
    -No es lo mismo, en cuentos de hadas aparecen animales que hablan y mesas que cantan, eso no cuenta, pero en las historias que se escriben ahora, como la que tú escribes, pues es como una historia real en la que los protagonistas sufren, padecen, caen y se vuelven a levantar... creo que lo justo es que su final sea feliz... por lo menos algo bonito... que sí, que está claro que la vida no es eterna felicidad, pero que vivan con aquello que les hace feliz, ¿entiendes? 
    -No, me he perdido cuando has dicho eso de las mesas que cantan. -Se ríe. 
    -Idiota... 
Llegan al portal de la escritora. Las dos se miran. 
    -Oye... ¿tú crees que alguna vez hubo algo entre Anna y Dani de verdad? 
La escritora se encoge de hombros. 
    -Ni idea, pero cuando salían juntos en la tele tenían una química que me fascinaba mucho... muchos lo verán como una tontería, pero a mí me han ayudado a descubrir el placer de escribir... 
Su amiga sonríe. 
    -A ti y a un montón de personas... 
    -Cierto, y por eso les estaré eternamente agradecida estén juntos o no. 
    -¿Te imaginas que Dani o Anna leen vuestras historias? ¿Qué crees que pensarán? 
    -Que estamos como una puta cabra, yo que sé. 
Las dos se ríen. 
    -Bueno, pues nada, espero que luego me mandes un mensaje diciendo que has subido el capítulo, que tengo muchas ganas de leerlo. 
    -Ay no me presiones. 
Las dos se abrazan. 
    -Yo no te presiono, simplemente te digo que como no subas capítulo esta noche, no te vienes a León conmigo. 
    -Idiota...  
Se separan. 
    -¡Sube capítulo Karol! 
    -Hasta mañana Brenda!
Una continúa andando y la otra entra en el portal y sube a su casa. 


Mientras tanto, unas cuantas calles más allá, un coche negro aparca frente a un portal. El chófer baja del coche y abre la puerta trasera a los recién casados. 
    -Enhorabuena y que sean muy felices. 
Ella sonríe. 
    -Gracias. 
    -Gracias. -Dice él sacando de la cartera una buena propina y dándosela al señor. 
Éste sonríe. 
    -Muchas gracias señor. 
    -De nada hombre. 
Los dos, cogidos de la mano, van hacia el portal sonrientes. Una vez en el ascensor se miran. 
    -Estamos locos... 
    -Como una jodida cabra... 
Ella levanta la mano y contempla la sencilla alianza de oro que lleva puesta desde hace apenas unas horas. Él le coge de la mano y se la acaricia. 
    -Como una jodida cabra... -Susurra concentrado. 
Las puertas del ascensor se abren y ellos salen al rellano. 
    -Bien, ¿preparada? -Pregunta sosteniendo las llaves en alto. 
Ella sonríe. 
    -Sí... -Responde sin apenas poder contener la emoción. 
    -Bien, pues... arriba. -Sin previo aviso la coge en brazos.
Ella ahoga un grito. 
    -¡¿Qué haces?! 
Él ríe y sonríe. 
    -Es tradición que los recién casados entren en el umbral de la casa así... 
Ella también ríe. 
    -¿Y desde cuándo hemos seguido nosotros las tradiciones? Nuestra boda ha sido de todo menos tradicional. 
    -Bueno, pues te cojo en brazos porque me apetece, ¿te vale? 
Ella sonríe. 
    -No te enrolles y abre la puerta. 
    -No si encima...  
Se acerca a la puerta para abrir. 
    -Oye, ¿no deberías haber abierto la puerta primero antes de cogerme en brazos...? 
Tres segundos de silencio. 
    -Pues sí... 
Los dos rompen a reír. 
Después de haberla bajado, y abierto la puerta, la vuelve a coger en brazos. 
    -Vale, esta vez sí. 
No se le nota porque lo sabe controlar bien, pero él por dentro está de un nervioso... Es su noche de bodas y es la primera vez que ella va a ver la casa que él tiene pensado comprar para compartir la vida juntos. 
Antes de cruzar el umbral, se besan. 


Después de una noche de bodas digna de recordar, ella se levanta de la cama sigilosa y sale a la terraza para admirar las vistas de la ciudad bajo el manto del alba. Con los dedos de la mano derecha se toca el dedo anular de la mano izquierda y sonríe. Ayer, sobre las siete y media de la tarde se casó en secreto con el hombre de su vida. 
Nota como él se va acercando a ella por detrás y la abraza rodeándole la cintura con los brazos y besándole el hombro. 
    -He soñado que nos casábamos en secreto...
Ella asiente. 
    -Y que luego íbamos a celebrarlo con una cena en un restaurante donde metí mano a mi reciente mujer por debajo de la mesa... 
Vuelve asentir. 
     -Y luego nos íbamos a nuestra nueva casa, que a ti te encantaba y rematábamos la noche haciendo el amor sobre la mesa del salón, la ducha y la cama... 
Ella sonríe traviesa y asiente de nuevo. 
    -Luego después de dormir, creía que todo había sido un sueño, así que, me he levantado para buscar mis calzoncillos y cuando he mirado hacia la terraza, he visto a mi mujer ahí... que por cierto, tiene un culo... 
Ella se ruboriza y se ríe. 
    -¿Y luego...? ¿Te has despertado del sueño...? 
    -No... -dice besándole el cuello- porque luego viene cuando le hago el amor a mi mujer aquí y ahora bajo los primeros rayos de sol... 
    -Estás loco... 
    -Por ti... 
Y entonces es cuando ella piensa: ¿pero se puede ser más feliz ahora mismo? 
    -Pero antes, vamos a contarle al mundo que somos marido y mujer..-dice entrelazando su mano izquierda con la de ella y preparando el móvil para hacer una foto. 
    -¿Enserio lo vas a hacer? 
    -¿Por qué no? 
    -Porque yo pensaba que a ti esas cosas no te gustaban... airear tu vida privada, digo.  
    -Y no me gustan, pero estoy demasiado feliz y eso quiero compartirlo con todo el mundo. Y también te digo, antes de que todos se enteren por las revistas mierdosas del corazón, pues les jodemos la exclusiva y ya... no te importa, ¿no? 
    -Para nada. 
    -Vale, pues... 
Tras hacer la foto, la sube a Instagram adjuntando dos simples palabras: *Felizmente casados*, etiqueta a su mujer y dispara. 
    -Ale, ya está. En menos de dos horas seremos titulares de la prensa mierdosa del corazón. Anna Simon y Dani Martínez se casan en secreto. 
Ella sonríe. 
    -¿Y eso de hacer el amor a tu mujer bajo los primeros rayos de sol, qué? 
    -Ay mujer... pero qué impaciente te estás volviendo...  


GRACIAS POR HABER ESTADO AHÍ! ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO LO QUE HE ESCRITO! GRACIAS! GRACIAS! GRACIAS! GRACIAS ! MIL MILLONES DE MILLONES DE MILLONES DE GRACIAS! GRACIAS! GRACIAS! GRACIAS! 

domingo, 21 de febrero de 2016

Capítulo 2.26: Hacia un nuevo comienzo.

Ann. Página 42: 
Ahora mismo mi estado actual es, ¡muerta de los nervios! Por fin mañana volvemos al trabajo. Han sido unas semanas de descanso increíbles. A veces me pregunto distraídamente si alguna vez disfrutaré de algo parecido a esto. ¿y por qué no? Siempre hay algo mejor. 
Nos esperan dos semanas de reuniones, preparativos y ensayos. Será divertido, con este equipo siempre lo es. Parece mentira, pero a pesar de haberle visto hoy, lo que más nerviosa me pone de todo es que voy a estar con Dani. Parezco una adolescente experimentando el primer amor. Sé que él me quiere y me pregunto si él ahora mismo estará sintiendo lo mismo que yo. Madre mía qué cacao mental llevo, ¿no? Vale, me voy a dormir pensando en el precioso futuro inmediato que nos espera y en que todo va a salir bien, pero que muy bien, ¿eh? Genial. Carpe diem. 
Hasta mañana.  


Dos semanas después...  


El plató ha quedado precioso. De verdad, es una pasada. Me encanta. Las secciones que hemos pensado nuevas personalmente creo que van a gustar al público. ¡Ah! ¡Y no lo he contado! ¡Brenda y Nico trabajan con nosotros! Nico trabaja con Ruth en maquillaje y en su peluquería y Brenda ayuda en el decorado de los distintos escenarios. Resulta que decorar no se le da nada mal. La verdad, me alegra que estén aquí conmigo, pero también digo que yo no he tenido nada que ver en ello. De hecho cuando me enteré de que iban a trabajar con nosotros pensé que era una broma de algunos cuantos. Son los mejores en todo lo que hacen y se merecen ser felices. Sonrío. 
    -¿Te gusta como ha quedado? -Me pregunta Dani. 
Le miro y asiento. Aunque echo de menos el otro plató, el original, el de Tonterías las justas. 
    -Yo también lo echo de menos... 
Lo miro. Si yo no he dicho nada. Él me mira y sonríe. 
    -Tengo poderes, leo la mente de la gente. 
Nos reímos. 
    -Venga rubia, vamos a maquillaje que si no, se nos echa el tiempo encima. 
Los dos nos vamos arriba. 


El programa ha sido espectacular. Hemos disfrutado muchísimo desde el minuto uno. Cuando Flo nos ha presentado y hemos salido he sentido un subidón de adrenalina impresionante. He abrazado a Dani y a Flo como si no los hubiera visto durante mucho tiempo, y el caso es que dos minutos antes estábamos los tres abrazándonos y dándonos suerte. Una sensación increíble volver de nuevo con el mejor equipo del mundo, ¿qué digo equipo? Familia.
Tocan la puerta. 
    -¡Mami! ¡Mami abre! 
Abro la puerta de mi camerino. Me estoy preparando para la fiesta de inauguración que hay abajo. 
Lía sonríe y grita. Me abraza fuerte. 
    -¡Mami! 
La cojo en brazos. 
    -¡Mi amor! ¿Cómo estás? 
    -He jugado con Daniela y con Leila al escondite, y luego hemos hecho dibujos y hemos fabricado coronas de princesa de papel. La mía es rosa y la de Leila es morada. 
Le beso la cabeza. La he echado tanto de menos... 
    -Qué bien te lo has tenido que pasar, ¿eh? 
Ella asiente con la cabeza. 
    -Jorge nos ha cogido a cada una a caballito y nos ha llevado por toda la casa. 
    -Vamos, que te ha cundido el día, ¿eh? 
Asiente.  
    -Bueno mi amor, ¿te quedas aquí sentada mientras yo termino de prepararme? 
    -Vale. 
La dejo en el sofá y sigo cambiándome. Lía mientras tanto no deja de contarme todos los detalles de los juegos con su amiga y su hermano. 


Hay mucha gente, muchas risas, muchas conversaciones, mucha comida, mucha música... la fiesta está siendo muy divertida. Están todos, las parejas de los que trabajan aquí, sus hijos... Lía y Jorge están haciendo nuevos amigos. Busco a Dani con la mirada y no tengo ni idea de dónde está. Después de hablar con Nico, Brenda, Meri, Ruth, Mónica y David, decido subir a mi camerino. Estoy cansada y los tacones me están matando.  
Si no me equivoco me he quedado dormida sobre un peluche enorme que me regalaron hace tiempo. Miro el móvil y exactamente llevo siete minutos en el camerino, dos de ellos despierta. Me levanto, me calzo las botas cómodas y cojo el bolso. Creo que ya es hora de irnos a casa. Salgo del camerino y cierro la puerta. 
    -Estás aquí. 
Me sobresalto al oír la voz de Dani. Lo miro. 
    -Me has pegado un susto de muerte, ¿qué haces aquí? 
    -¿Te vas ya? 
    -Sí, es que estoy agotada y mañana hay que madrugar, así que... -Sonrío. 
Él también sonríe. 
    -Claro, aunque Lía se lo está pasando demasiado bien con Flo y los demás niños. No sé cómo te las vas a poder apañar para llevarla a casa. 
    -Bueno, soy su madre, me hará caso.  
    -Ya que se lo está pasando tan bien, ¿por qué no la dejas cinco minutos más y mientras tanto hablas conmigo? 
    -¿Hablar? 
¿Y no puede esperar a mañana? 
    -Sí, hablar. Ven.  
Me tiende el brazo y yo le cojo. Empezamos a andar en dirección contraria a las escaleras. 
    -¿A donde vamos? 
    -A un sitio privado, no querrás hablar ahí abajo en mitad de todo el barullo. No me entenderías. 
    -Ah, vale. 
Entramos a la sala de reuniones. 
    -¿y de qué quieres hablar? 
Miro a Dani y veo que cierra la puerta y la atranca con una silla. 
    -¿Qué haces...? 
    -No quiero que nos interrumpan. 
Nadie nos va a interrumpir, están todos abajo. 
    -Pero si están todos aba... 
Dani se acerca a mí y me pone un dedo en los labios para que me calle. 
¡OH DIOS MÍO! 
    -No soy muy bueno en esas cosas, pero, quiero que sepas que te amo. Sé que he jodido mucho lo nuestro, te he ocultado cosas, fui un cobarde, luego hice cosas que no estuvieron bien... sé que con mi comportamiento he hecho mucho daño, pero ahora estoy dispuesto a cambiar. Quiero estar contigo en todo, en las buenas y en las malas... Joder es que no sé cómo decirlo para que quede bonito... 
    -Tranquilo... -Susurro acariciándole la mejilla. 
    -Esto es bonito...  
Él sonríe tímido.
Nos miramos durante un rato en el que no es necesario decir nada. 
    -Perdóname. Perdóname todo lo que te he hecho, todas las mentiras, todos mis juegos sucios, perdóname Anna. Por favor... 
Se le resbala una lágrima por la mejilla. Le acaricio y se la quito. 
    -Te perdono... 
    -¿Y me darás otra oportunidad? ¿Podremos estar juntos? Te prometo que esta vez lo haré bien... 
Sonrío y asiento con la cabeza, creo que también estoy llorando yo. 
    -Claro que sí amor, claro que te doy otra oportunidad... 
Los dos nos reímos en mitad del llanto. 
Él me coge de las mejillas y hace que lo mire fijamente. 
    -Te quiero rubia. 
Me pongo de puntillas y le doy un beso en los labios. 
    -Y yo a ti... -Digo junto a su boca. 
Él me besa también, pero esta vez el beso es más profundo. Es de esos besos que hacen que un cosquilleo recorra todo mi ser. De esos que te dicen lo que las palabras no pueden. De esos que firman la paz y un nuevo comienzo. 

jueves, 18 de febrero de 2016

Capítulo 2.25: El cuaderno azul.

Ann. Página 1: 
Querida Ann, voy a escribirte para contarte que ayer se acabó una etapa de mi vida o al menos eso es lo que sentí. Como no me gusta llamarte diario, te llamaré Ann, ¿vale? Me da igual si es bonito o no. Eres un cuaderno azul que acabo de comprar en una tienda de camino a casa, así que tengo derecho a ponerte el nombre que me salga de las narices. A Lía le he comprado un cuaderno de pegatinas. Escribiré cada día un breve resumen de las cosas que sucedan a partir de ahora. Cuando termine la última página, lo leeré y veré en que ha cambiado mi vida. Espero que todo vaya para bien. ¿Vale? Pues eso... que todo va a salir bien. 
Hasta mañana. 


Ann. Página 5: 
Acabo de llegar. Estoy agotada. Hemos estado todo el día fuera. Hemos ido todos a Valencia en el primer AVE y hemos vuelto en el último. Con todos me refiero a Uri, Daniela, Leila, Jorge, Dani, Lía y yo. Estamos empezando a formar parte de las vidas de todos. Eso me gusta. 
Esta tarde, en la playa, aprovechando que Uri y Daniela se han llevado a los niños a elegir helados para merendar, Dani y yo nos hemos besado. Me asusta un poco...  De verdad espero que se me pase este miedo que tengo y que podamos ser felices. Seguro que todo va a salir bien. 
Hasta mañana. 


Ann. Página 7: 
En la comida, Dani ha sugerido de ir todos a León. Los niños han dicho sí de inmediato. Les hace ilusión ver a sus abuelos. Y yo no sabía qué decir ni qué hacer, pero al final he dicho que sí. 
Dani es súper simpático conmigo, bueno, simpático no es la palabra, no sé... el caso es que creo que intenta conquistarme de nuevo. El caso es que yo creía que estaría súper feliz por tenerle donde yo quería, pero no es así. Siento inseguridad. Es decir, si ha sido capaz de engañar a Johanne conmigo, ¿quién dice que no será capaz de engañarme a mí con otra? ¿Qué me pasa? ¿Es normal esto que siento? Joder, si yo le quiero, enserio, le amo, siempre lo he hecho, ¿por qué ahora esta mierda? 
Esto tiene que salir bien, va a salir bien. 
Hasta mañana. 


Ann. Página 8: 
Maletas preparadas. Lía está muy ilusionada con el viaje a León. Es la primera vez que viajamos en familia y que pasamos unas vacaciones en familia. 
Lía estaba muy excitada con esto del viaje. No sé cómo, pero al final he conseguido que se durmiera. Ahora, la que no puede dormir soy yo. ¡Estoy nerviosa! Voy a pasar dos semanas largas con la familia de Dani. Siento que me va a dar algo... 
Todo saldrá perfecto. Todo será bonito y perfecto. Todo va a salir bien. 
Hasta mañana.  


Ann. Página 12: 
Madre mía qué días más divertidos estamos pasando todos juntos. Apuesto lo que quieras porque estas son las mejores vacaciones de mi vida. Los niños encantados con los primos, tíos y abuelos. Fernando y Tina como siempre muy amables conmigo, Nacho y Meri son los mejores y Dani, ha dejado de por así decirlo... no sé como decirlo, pero creo que me está dejando como un espacio para que nos estabilicemos. Yo que sé, es que no sé como explicarlo joder. Además, eres un trozo de papel que sólo leeré yo, ¿qué más da como me exprese? Como si esto lo fuera a leer alguien más... 
Conclusión: Carpe diem. 
Hasta mañana.  


Ann. Página 16: 
Hoy Lía me ha preguntado en la piscina que si su padre y yo éramos novios y que si nos íbamos a casar algún día. ¿Sabes que le he respondido yo? Pues que aún no éramos novios, pero que algún día lo seremos y que sí, que espero que nos casemos en un futuro, pero que era un secreto, algo que no debía contarle a nadie. 
El caso es que la conversación entre madre e hija ha sido justo al lado de un Dani supuestamente dormido. Quiero que sepa que conmigo no todo está perdido, que hay esperanza. Ahora mismo lo estoy pensando y no sé si está bien o está mal. Joder vaya lío. Pero venga, que todo va a salir bien. Carpe diem. 
Hasta mañana.  


Ann. Página 20:
Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Carpe diem. Todo va a salir bien, lo sé. 
Hasta mañana. 


Ann. Página 26: 
Estoy triste. Hemos vuelto de León y nos hemos separado. Dani en su casa con Jorge y yo en la mía con Lía. Les echo de menos, a Dani, a Jorge, a Tina, a Fernando, a Nacho, a Meri... echo de menos hasta a las señoras entrometidas del pueblo que daban su opinión de todo sin saber de nada. Supongo que me gustaba el rumor que propagaban de que Dani y yo habíamos vuelto. 
Desde que se "confirmó" la relación con Johanne había terminado, ahora nosotros éramos la comidilla de los cotilleos en la hora del café. He leído muchas especulaciones que hablan sobre nosotros, hay teorías de todo tipo. Algunas se acercan un poco a la realidad y otras ni por asomo, pero bueno... ¿qué se le va a hacer? Es lo que hay, ¿no? Es decir, si yo trabajo en lo que trabajo, es normal que la gente hable de mí, y con esa tendencia innata que el ser humano tiene a saber sobre lo que ocurre en la vida de los demás, pues está claro. Pero ¿sabes qué? Todo va a salir muy muy bien, genial diría yo... 
Hasta mañana.  

Ann. Página 30: 
¡Volvemos a ir de vacaciones todos juntos, toda la familia! ¡Estoy súper contenta porque vamos a ir muchos! ¡Todos nos vamos a Ibiza! Pero con todos me refiero a todos, es decir, a nosotros dos con los niños, a Nacho y a Meri, a Uri, Daniela y Leila, a Nico con un "amigo" a Brenda con otro "amigo" y faltan compañeros de mi antiguo trabajo en la radio por confirmar. Estoy muy contenta, de verdad, porque están siendo unas vacaciones maravillosas. Vamos a pasar una semana todos en la isla y luego cuando volvamos tendremos cinco días más de vacaciones y ya luego de vuelta al trabajo. Lo cierto es que cada día que pasa, estoy más ilusionada con el futuro. Siempre lo digo y siempre lo diré, todo va a salir bien.  Carpe diem. 
Hasta mañana.  


    -Jorge, ¿has visto mi cuaderno azul? 
    -No. 
    -Vale. 
Miro a Lía que está sentada al lado de su hermano observando como éste juega con el Ipad. 
    -Lía cielo, ¿has visto mi cuaderno azul? 
Ella niega con la cabeza. 
Mierda, mi Ann, ¿dónde habré dejado a mi Ann? Busco por la habitación, no encuentro nada. ¿Lo habrá visto Dani? ¡Oh no! ¿Y si lo ha leído? Espero que no lo haya leído, es confidencial. 
Dani sale del baño ya arreglado.  
    -¿Estáis listos? 
    -Sí, pero una cosa, ¿has visto mi cuaderno azul? 
   -No. La última vez que te vi con él fue anoche antes de dormir. 
¿Y si no es verdad? ¿Y si lo tiene él? Bah, Dani no es así, no haría esas cosas. 
    -Jorge, deja el Ipad que nos tenemos que ir. 
    -Espera papá que termine la partida. 
    -Jorge, he dicho que lo dejes ya. No me lo hagas repetírtelo más veces, que será peor. 
    -¿Mañana vamos a subir en barco? -Pregunta Lía. 
Dani se acerca a ella y la coge de la mano para que se levante. 
    -Sí princesa. 
    -¿Y veremos a los pececitos? 
    -Si se dejan ver, sí.  
    -¿Y veremos a las sirenas? 
    -No lo creo cariño... 
    -¿Por qué? -Pregunta visiblemente decepcionada. 
Dani se pone a su altura para retocarle el pelo. 
    -Porque las sirenas se han ido de vacaciones. 
     -¿A dónde? 
    -A las costas de California y el Caribe.
Lía le mira pensativa. 
    -¿Y dónde está ese sitio?
    -Muy lejos. 
    -¿Y si mañana vamos hacia allí en el barco? 
    -Con ese barco no llegamos hija. 
    -¿Por qué papá? 
La pobre está a esto de echarse a llorar. 
    -Pues porque el barco van tan despacio tan despacio y el Caribe está tan lejos que cuando lleguemos hacia allí con ese barco, las sirenas ya habrán vuelto de vacaciones... no compensa el viaje. 
    -Jo... pues cuando nosotros volvamos a ir de vacaciones yo quiero que vayamos al mismo sitio que las sirenas. ¿Vale papi? 
    -De acuerdo princesa. 
Dani se levanta y mira a Jorge con severidad. 
    -Jorge, el Ipad, apagado, ya.
Alguien toca la puerta. 
    -¡Lía! ¡Lía! ¡Lía! 
Es Leila. Ya vienen a por nosotros. 
    -Venga chicos, vamos para allá. 
Los niños van hacia la puerta para salir al pasillo y saludar a Lía y a Daniela, que seguramente es la que haya ido con ella para recoger a su súper mejor amiga del mundo mundial, Lía.  
    -Anna, nos están esperando. Ya buscarás el cuaderno luego, venga, vámonos.
Menos mal que estoy de espaldas a él, porque así no puede ver la sonrisa de idiota que se me ha dibujado en la cara. Me hace gracia porque ahora parecemos una familia normal que pasa una semana de vacaciones en un hotel de cuatro estrellas en Ibiza con varios amigos más. Cojo mi bolso y salgo tras él de la habitación. Ya abajo, en el vestíbulo, nos reunimos con el resto de la tropa y todos vamos hacia la playa a observar la puesta de sol. 
Me está gustando mucho este viaje rodeada de gente que me importa muchísimo. Qué lástima que pasado mañana tengamos que volver a casa. 

domingo, 14 de febrero de 2016

Capítulo 2.24: Punto y aparte.

Dani y yo, uno al lado del otro, petrificados. Johanne enfrente de nosotros, fulminándonos con la mirada. ¿Desde cuándo lleva aquí? ¿Qué ha oído? ¿Lo habrá oído todo? ¿Todo? Hasta cuando estábamos... Dios, espero que eso no... joder en vaya lío estamos metidos. ¿Qué digo? ¿Digo algo o no digo nada? Mejor que no diga nada, ¿no?  
    -Johanne... -Dice Dani con cautela. 
    -Cállate. -Interrumpe contundente ella. 
Yo es que me cago en la leche, ¿quién me manda a mí meterme en estos líos? Si es que en verdad nos lo merecemos, nos merecemos la que se nos viene encima, nos lo merecemos... 
    -Tú. -Me señala con el dedo acusador-. Vas de mosquita muerta, pero bien que te tiras a mi novio... 
    -Johanne no la pagues con ella... 
    -Cierto, aquí gran parte de la culpa es tuya... -está apunto de echarse a llorar-, has jugado con mis sentimientos... y por mucho que me pesen también has jugado con los de esta infeliz...  -está llorando-. ¿Cómo... cómo has podido...? Enserio... ¿tan mal te he tratado...? ¿Tan mal lo has pasado conmigo...? ¿Tan mala novia he sido para ti...? 
    -Lo siento Johanne, lo siento mucho de verdad... yo no quería hacerte... 
    -¡No lo digas! ¡No digas eso porque es incluso peor! ¡¿No querías hacerme daño verdad?! ¡Eso es lo que ibas a decir! Que no querías hacerme daño... ¿entonces qué pretendías? ¿Divertirte con ella mientras yo estaba llorando la muerte de mi abuela? ¿Y luego qué? ¿Qué ibas a hacer luego? -Hace una pausa-. Ah ya... que pensabas dejarme... ¿verdad...? Tú pensabas dejarme, porque no es lo mismo estar conmigo que con ella, ¿verdad...? Yo no soy ella, y nunca sentirás lo mismo por nadie como lo sientes por ella... ¿cierto no? 
Con el rabillo del ojo miro a Dani y veo que asiente imperceptiblemente. 
Me siento culpable por tener esa sensación de mariposas en el estómago. 
    -Bueno, pues entonces no alargaré mi presencia aquí... -se agacha para coger sus cosas. Luego nos mira-. Sólo digo que las cosas podrían haberse hecho de una manera menos ruin como esta... me habrías roto el corazón, pero se habría podido reparar... ahora está de tal manera que creo que nunca será el mismo... faltarán trozos... 
Joder, ¿me puedo sentir peor ahora mismo? Si es que tiene razón... 
Ella se dirige hacia la puerta, abre y antes de salir nos mira.  
    -¿Sabéis qué? En verdad hacéis buena pareja. Hasta siempre. 
No es un portazo fuerte, pero sí un portazo que marca que se ha terminado. Dani y yo nos miramos, nada, unos segundos, luego miramos hacia la puerta y entonces me doy cuenta de que para bien o para mal, ese portazo había puesto un punto y aparte a una etapa de mi vida. 


¡YA QUEDA MENOS! ¡FELIZ DÍA DE MI SANTO AMORES! 

martes, 2 de febrero de 2016

Capítulo 2.23: La jugada.

Daniela está sentada en el sofá viendo una película. No puede dormir. Uri está en la habitación y Leila también. 
No puede parar de pensar en el día de hoy. Se lo ha pasado estupendamente con Uri, Anna, Dani y los niños. Se ha sentido tan a gusto con ellos, tan bien... Sonríe sólo de pensarlo. Le encantaría repetirlo. Tiene el número de Anna. Podría enviarle un mensaje, proponerle quedar para tomar un café o algo. ¿Querrá? Recuerda vagamente que eran muy amigas. Muchas veces le han contado que ambas vivían en el mismo apartamento, trabajaban en el mismo local, salían de fiesta, eran inseparables. ¿Y ahora qué? Le gustaría recuperar su vida, la de antes, la de antes de el accidente y perder la memoria. Coge el móvil, busca en contactos a Anna y se dispone a escribir un mensaje para decirle de quedar. Pero si son las doce de la noche... Bloquea el móvil y lo tira al otro lado del sofá. Ya mañana. 


¡No puedo creer que lo hayamos vuelto a hacer! ¡Madre mía, pero qué fuerte! Es decir... ¡es que no me lo creo! No hay manera de que se me borre esa sonrisa de plena satisfacción del rostro, hasta que pasados unos instantes en las nubes, empiezan a surgir las dudas. ¿Y... y ahora qué? Cojo la sábana y me cubro con ella. Dani me mira arqueando una ceja. 
    -¿Por qué te tapas? 
Me pongo roja. 
    -Pues... 
    -Pero mujer, si te la acabo de meter... 
    -¡Dani! -Le doy un golpe en el brazo. 
Él se ríe. 
    -¡Qué! Si es verdad. -Se sigue riendo-. Además, ahora estás mucho más buena. ¿Haces más ejercicio? 
Poco a poco me va quitando la sábana de encima. 
    -Dani... -Le aparto con un manotazo y me vuevo a cubrir más. Me tapo hasta el cuello.
    -¿Qué pasa Anna? -Pregunta en tono exasperado. 
Me pongo boca arriba y miro al techo. 
    -Anna... 
Respiro hondo y le miro. 
    -¿Qué Dani? 
    -¿Qué te pasa...? 
    -¿Cómo que qué me pasa? ¿Qué me va a pasar? Pues que no entiendo qué es a lo que estamos jugando... Esto no está bien... 
    -¿Cómo que no está bien? Está de puta madre, la otra vez gritabas como una...
    -¡Dani! 
Joder, ¿pero de qué coño va? 
    -Y ahora te he tenido que besar para acallar tus gemidos... 
    -Vale que sí, que hemos echado dos polvos de puta madre, pero esto, no está bien. O sea, es que quiero saber de qué pie cojeas. Se supone que estás con Johanne. -Me incorporo y me levanto de la cama enredada con la sábana-. Así que Dani, dime a qué estás jugando... 
Él se levanta de la cama, coge el pantalón de pijama y se lo pone, se acerca a mí. 
¿Qué pretende? 
    -Esto no está bien, dices... 
Sus ojos se clavan en los míos. Me arde la cara, lo juro. 
Niego con la cabeza. 
    -¿No, qué? 
    -¿Por qué tengo la sensación de que me estás echando la bronca? 
    -¿Yo? -Levanta las manos como si de un delincuente acorralado se tratara-. Para nada. Eres tú la que ahora empiezas con tus preguntas. 
    -Pues respóndelas. 
    -Y exactamente Anna, ¿qué es lo que realmente quieres saber? 
¿Por qué tengo la sensación de que él ya lo sabe y que lo que quiere es oírlo de mi boca? 
Agacho la cabeza. Creo que voy a llorar. 
    -Rubia, -me coge suavemente de la barbilla y me la levanta haciendo que le mire a los ojos-, ¿no querías que te dejase las cosas claras? Pues venga, ahora es el momento... Pregunta...
    -¿Por qué te has acostado conmigo? 
    -¿Cuándo? 
¿Por qué me hace esto? 
    -La otra vez... en casa de Helena... 
    -Estaba jodido, muy jodido. No creía lo que estaba pasando. Helena muerta, se había suicidado, había redactado una carta de despedida... mientras escribía esa carta, ella estaba pensando en matarse, en dejar a su único hijo sin madre, sin verle crecer... No sé... no asimilaba que aquello estuviera sucediendo... y... y tú... tú estabas ahí, a mi lado, apoyándome... Lo necesitaba... necesitaba hacerlo... necesitaba sentir que... 
    -¿Necesitabas sexo? -Pregunto con brusquedad-. Vamos que necesitabas follar y me tenías ahí a mano, ¿no?
Me mira aparentemente dolido. Se queda unos instantes callado. 
Nos miramos. 
    -¿Ya? 
Me pregunta y yo le miro sin entender a qué viene esa pregunta.
    -¿Me dejas terminar? Me has preguntado y yo te estoy respondiendo, ¿me dejas acabar? 
Seguimos mirándonos. Asiento con la cabeza. 
    -Sé que acostarme contigo en aquel momento estuvo éticamente mal. Sé que no me porté bien. Sé que le puse los cuernos a Johanne, que le fui infiel... pero es que yo en ese momento te necesitaba tanto... y pasó... -Hace una pausa-. ¿Crees que luego no me sentí mal? ¿Crees que después de aquello no me sentí como una mierda? Pues claro, claro que me sentí como una mierda, me sentí sucio, una mala persona, pero en su momento, -niega con la cabeza-, no lo pude evitar. ¿Me comprendes Anna? ¡No lo pude evitar!
Se pasa las manos por el pelo. Empieza a caminar por la habitación. Yo me siento en la cama. Él se sienta a mi lado. 
    -Y hoy... hoy ha sido... -Me coge de las manos y hace que le mire. Sonríe-. Ha sido un día increíble. Lo hemos pasado tan bien todos juntos, con los niños, con Uri, con Daniela... Ha sido como volver al pasado. ¿Te acuerdas? 
Me mira esperanzado. 
    -Dime rubia, ¿te acuerdas? 
Asiento. Noto que me arden los ojos. Voy a llorar. Él me acaricia la cara como si fuera una joya frágil y valiosa. 
    -Pues eso es lo que he sentido hoy. Por eso hemos hecho el amor. Porque sé que tú también lo has sentido. Por eso lloras, porque sabes que es cierto... 
Me levanto de la cama y busco el pijama. 
    -¿Qué haces Anna? ¿Qué pasa? 
Me doy la vuelta para gritarle, pero pienso en los niños que están durmiendo al otro lado y me callo. Él me mira desconcertado. 
    -Anna... 
Si alguien me pregunta porqué, no sabría responderle, pero con todas mis fuerzas le suelto tal bofetada que le giro la cara. 
Él se toca la mejilla, me mira. 
    -¿Sabes cómo me siento desgraciado? 
Me sorprende lo clara que suena mi voz a pesar de hablar tan bajo. 
Él me mira con el rostro desencajado. 
    -Anna yo...
Levanto la mano para que se calle. 
    -Cállate. 
Me sigue mirando confuso. 
    -Me has utilizado Dani... 
    -No Anna, yo... 
    -Que te calles.
    -Perdón... -Agacha la cabeza. 
    -Me has utilizado, has jugado conmigo, con mis sentimientos, con mis ilusiones... Ahora mismo me siento como una mierda. Y no es justo Dani, eso no es justo. 
    -Pero Anna... 
    -¡Que te calles! 
Cierra la boca. 
    -¿Y Johanne...? -Niego con la cabeza-. Con ella también has jugado Dani. Es una buena chica, guapa, divertida... y también has jugado con ella sin que se dé cuenta, y eso es muy ruin... 
Él agacha la cabeza. 
    -¿Te confieso algo? 
La levanta y me mira. 
    -Aún te sigo queriendo, ¿sabes? No te he olvidado. Sigo estando enamorada de ti. 
Palidece. 
    -Lo pasé mal cuando lo dejamos... 
Él arquea las cejas.
    -Sí, vale, te dejé yo, pero sabes muy bien porqué lo hice. Sabes perfectamente lo que pasó y lo mucho que me dolió. 
Desvía la mirada hacia una mancha invisible en la habitación. 
    -Sé que tú también sufriste mucho, lo recuerdo... Pero a diferencia de mí, tú pudiste seguir adelante, conociste a Johanne, rehiciste tu vida... 
Vuelve a agachar la cabeza. 
En silencio, empiezo a ponerme el pijama. Necesito estar vestida para esta conversación. Cuando ya he terminado, le miro y veo que no se ha movido ni un milímetro. Sigue tal cual... No puedo evitar sentir lástima por él. Tal vez él haya sufrido mucho también con esto, aunque cuesta imaginarlo... Me acerco a él. Le acaricio el hombro. 
    -Lo siento... 
Mi cerebro dice que soy estúpida y mi corazón sonríe. 
Despacio él levanta la cabeza y clava sus ojos verdes sobre mí. Me coge la mano con la que le estoy tocando, la aprieta delicadamente, niega con la cabeza y sonríe. 
Lo miro enfadada, ¿qué le hace tanta gracia? 
Él nota mi reacción deja de hacerlo. 
    -En verdad soy yo quien debe disculparse contigo... -Acaricia mi mano distraídamente-. Me he comportado como un hijo de puta contigo y con Johanne. No merecéis esto ninguna de las dos... y la que menos lo mereces eres tú... 
No sé qué decir... 
Me suelta la mano. 
    -Te mentiría si te dijera que no te sigo queriendo como antes... 
Otra vez, vuelven a aflorar las lágrimas.
    -Volví a rehacer mi vida, cierto. ¿Pero qué podía hacer? La cosa entre nosotros acabó mal, por mi culpa sí. No sabía cómo afrontarlo, cómo volver a recuperarte... -Agacha la cabeza y se lleva una mano a los ojos. 
¡Dios mío está llorando! 
    -No... no fui valiente... no tuve cojones para ir tras de ti y suplicarte una segunda oportunidad... -Se frota la cara para enjugarse las lágrimas-. Me rendí enseguida... como un cobarde... 
Y la noche había empezado con un buen polvo... 
    -Soy plenamente consciente de que ahora te resultará impensable confiar en mí, pero... pero si me das una oportunidad, te prometo que... 
Niego con la cabeza y él deja de hablar. 
    -Entiendo... -Dice resignado.
Volvemos a quedarnos en silencio, hasta que tomo una decisión.  
    -Haz lo que tengas que hacer, pero esta vez hazlo bien. Ahora será mejor que no, pero en un tiempo... -me encojo de hombros-, ¿quién dice que no pueda funcionar? 
Él me mira con el rostro iluminado, como si acabara de renacer. Va a decir algo, pero levanto el dedo y calla obediente. 
    -Pero haz las cosas bien, como se deben hacer... Hagas lo que hagas, tomes el camino que tomes, me tendrás a tu lado, como compañera, madre de tu hija y amiga... ¿vale? 
Él asiente. 
    -Bien... Me voy a dormir, o por lo menos a intentarlo...  
    -Buenas noches... 
    -Buenas noches Dani. 
Me acerco a él y le abrazo fuerte. 
Ahora la pelota está en su tejado, ahora debe ser él quien debe decidir la jugada. Le toca a él. Y me satisface entender que haga lo que haga, no se lo voy a reprochar. Estaré ahí para lo que necesite y seguiré con mi vida. Que sí, que puede que me cueste superarlo, pero si me lo propongo, sé que lo conseguiré. 

sábado, 30 de enero de 2016

Capítulo 2.22: Día perfecto.

No sé qué le ocurre a Dani conmigo, está raro, estos días está raro. No le he hecho ni dicho nada que pudiera ofenderle, ¿no? Tal vez ha sido eso... tal vez se siente molesto conmigo porque no le he preguntado cómo está sobre su bronca con Johanne, tal vez necesite hablar conmigo, pero no se atreva a decírmelo y tal vez haya estado esperando a que yo le preguntase.... ¿no? Tal vez... 
No puedo dormir, me cuesta, me cuesta mucho conciliar el sueño. Cojo el móvil de la mesilla y miro la última conversación que he mantenido con él: 


    Anna: Hola... Estás bien? 
    Dani: Sí, y tú?
    Anna: Bien, un poco triste. 
    Dani:  Por qué? 
    Anna: Por lo del programa, me da mucha pena que se haya terminado... 
    Dani: Bueno... ya... 
    Anna: Quieres hablar?
    Dani: De qué? 
    Anna: No sé... Sobre la vida. 
    Dani: Ya si eso mañana... 
    Anna: Yo es que quería proponerte una cosa... Quería organizar unas vacaciones para los niños.
    Dani: Te importa si hablamos de eso mañana? Estoy muy cansado para ponerme a pensar. 
    Anna: Vale. 
    Dani: Ok. Hasta mañana. 


Leo una y otra vez esto, lo analizo hasta exprimirlo y llego a la conclusión de que Dani no quería hablar conmigo. Estaba distante. Puede ser que también lo pillara ocupado o dormido en el sofá. Es posible que yo esté aquí comiéndome la cabeza tontamente mientras él está durmiendo. Seguramente mañana se levante más temprano que yo y me deje un mensaje diciéndome que no haga planes, que él y Jorge vienen a comer y planearemos las vacaciones para toda la familia. Sonrío al imaginarlo. Tal vez sea eso, si es que menuda tontería... Dejo el móvil en su sitio y me pongo cómoda para dormir. Mañana le preguntaré cómo está y dejaré que se desahogue conmigo aunque lo que me cuente no me vaya a gustar. Sí, soy una buena persona. La gente valora a las buenas personas... Dani, Dani es buena persona... Es... Estoy dormida. 


    -¡¿Vamos a ir a la playa?! 
    -Sí mi amor, ¿te apetece? 
    -¡Sí! Pero ya no tengo el cubo, ni la pala ni el rastrillo... 
    -No pasa nada, conseguiremos otros muchos más bonitos. Tú por eso no te preocupes bomboncito. 
Daniela termina de recogerle el pelo en un moño a Leila. 
    -Daniela... 
    -Dime amor. 
    -¿Sabes nadar? 
    -Sí, ¿por qué? 
La niña la mira a través del espejo y sonríe.  
    -Yo sé un poco, pero me da miedo, así que papá me dio un flotador y unos manguitos. 
Daniela sonríe, la coge en brazos y se mira a través del espejo. 
    -¿Te gusta como te ha quedado el recogido? 
La niña asiente con la cabeza. 
    -¿Sí? ¿Te ves guapa?
    -Sí. 
    -Pues ale, para abajo y ve a enseñarle a tu padre lo guapa que estás.
La deja en el suelo. La niña sale corriendo en busca de su padre. 
Daniela se apoya en el mármol del lavabo y se mira fijamente en el espejo. Sonríe. Ha cambiado, ahora está más feliz. Uri la ha ayudado a ser feliz. Dejó el trabajo de bailarina exótica y se ha apuntado a un curso de locución para ser locutora de radio. Uri le ha prometido que si saca buenas notas, es probable que estudie la posibilidad de ficharla para un nuevo proyecto que tiene entre manos.


    -¿Esto va enserio Uri? -Pregunta ella al leer la solicitud de matrícula para el curso de locución que éste le ha puesto sobre la mesa. 
    -Totalmente. 
    -Pero... 
    -No sé si te acordarás de esto, pero cuando nos conocimos me dijiste en varias ocasiones que te encantaba el mundo de la comunicación, que te gustaría ser presentadora o colaboradora de algún programa de radio o televisión. Me comentaste que te habías presentado a varios casting, pero que no habías tenido suerte. Así que, pensé en esta posibilidad...  
Ella lo mira atónita. Se levanta y lo abraza. 
    -¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! 
Él sonríe. 
    -Pero eh, a cambio tienes que dejar ese trabajo...  
Los dos se miran, ella con lágrimas en los ojos por la emoción y asiente. 
    -Por supuesto, claro que lo dejo, sí. 
    -Entonces, ¿segura? 
    -Súper segura. -Sonríe.  
Uri saca un bolígrafo de el maletín y lo deja sobre la mesa. 
    -Pues a rellenarlo. 


Vuelve al presente. Sonríe llena de gratitud. Uri está dando tanto por ella... A  pesar de el daño que ella le ha causado él está dispuesto a ayudarla en todo lo que está en su mano y más. Qué buen corazón tiene... 
    -¡Daniela, el desayuno ya está! -Dice Uri desde la cocina. 
    -¡A desayunar! -Repite Leila con evidente entusiasmo. 
    -¡voy!
Echa un último vistazo al espejo antes de irse y sonríe. A partir de ahora, todo va a salir bien. 


Termino de prepararle el desayuno a Lía y se lo llevo a la mesa. 
    -Venga princesa, a desayunar. 
    -Vale. 
Lía coge la cuchara y empieza a juguetear con los cereales. 
    -¿Hoy vamos a estar con Jorge y con papá?
Buena pregunta.
    -No lo sé amor. 
Ella mira los cereales algo decaída.
Se me ocurre una idea, ¿y si lo llamo? 
    -¿Quieres hablar con ellos mi vida? 
    -¡Sí! -Sonríe.  
    -Pues termínate el desayuno. Cuando te lo hayas tomado todo, les llamamos al móvil. ¿Vale?
    -Vale. 
    -Pues venga, termínatelo todo. 


Dani y Jorge están en la cocina desayunando. Dani apenas ha pegado ojo, no ha podido. Tiene demasiadas cosas en la cabeza. Suena el móvil. Lo mira, es Anna. Mierda, es Anna... ¿qué diablos querrá ahora? No tiene más remedio que cogerlo:
    -Sí. 
    -¡Hola papi! 
Es la voz de Lía la que le dibuja una sonrisa en la cara. 
    -¡Princesa! ¿Cómo estás? 
    -¡Bien! ¡Me he comido todo el desayuno! 
    -¡Vaya! ¡Qué mayor! ¿Quieres hablar con Jorge? Él quiere hablar contigo.  
    -¡Vale! 
    -Ven Jorge, ponte, habla con tu hermana. 
Jorge coge el móvil y empieza a hablar por teléfono con su hermana. 
Dani se pone a recoger los platos sucios y empieza a fregarlos. 
    -Papá, Anna quiere hablar contigo. -Dice Jorge tendiéndole el móvil. Él lo coge. 
    -Sí.  
    -¿Estás bien...? 
    -Sí. 
    -Ah... oye... ¿te pasa algo conmigo? 
    -Nada. ¿Por qué? 
    -Bueno, no sé, es que estás tan distante que...  Si necesitas hablar de lo que sea, sabes que puedes contar conmigo, ¿verdad? 
Dani sonríe perverso. Para lo que necesite, ¿no? Eso es lo que quiere evitar, pero claro, eso mejor guardárselo uno. 
    -Lo sé. Es que he estado bastante liado. Lo siento. 
    -Hoy hace un día para no quedarse en casa, ¿te apetece que nos veamos todos y comamos fuera? Podríamos ir a la Warner. ¿Te apetece?
Él se pasa una mano por el pelo. Mira a Jorge. 
    -¿Te apetece ir a la Warner con Lía y Anna? 
    -¡Vale! 
    -Bien, pues ve a arreglarte. 
Jorge va a vestirse. 
    -Bien, pues quedamos en Sol en una hora. A los niños les encantará ir en tren. 
    -Vale. 
Dani pondría la mano en el fuego de que ella ha sonreído y eso le hace sonreír también. 


Voy con Lía de la mano por Gran Vía. Nos dirigimos a Sol. Hoy hace un día precioso, es esa clase de sábados con cielo azul y buena temperatura que te obligan a salir de casa. Lía contempla la ciudad con curiosidad. 
    -¡Mira mamá! ¡Ahí hay letritas! 
Miro a donde ella señala, es un puesto de recuerdos de Madrid. 
    -Esas letras son llaveros amor. 
    -Yo quiero un llavero mami, quiero uno rosa... -Tira de mí para acercarnos al puesto. 
Qué remedio... 
Después de comprarle un llavero en forma de L rosa, la cojo en brazos para ir andando más rápido a Sol y que la niña no se distraiga con más caprichos. 


Dani y Jorge ya han llegado. Mientras esperan, el chico le pregunta: 
    -¿Cuándo me vas a comprar una bici nueva? 
    -¿Pero qué dices? Si la tuya está bien. 
    -Papá, esa es para niños pequeños. Yo ya no soy un niño pequeño. Pronto cumpliré diez años. 
Dani se ríe. 
    -Vamos, todo un hombre. 
    -Es que esa bici ya no me gusta... Me porto bien, merezco una bici nueva. 
    -Mira, si no das mucho por saco con la pu... con la bicicleta puede que te la compre. 
    -¡¿Enserio?!
    -He dicho puede. 
    -¡Me portaré bien de verdad! ¡Haré todas las tareas que me mandes! 
    -Venga que sí, calma que la estás montando...  
Sonríe.
    -¿Dani? ¡Dani! ¡Ey Dani! ¡Tío! 
Dani busca con la mirada al que le está llamando. Es Uri que se acerca a ellos con Daniela y la niña. 
    -Uri... 
Está sorprendido. Hace mucho que no sabe nada de ellos. Uri siempre había tenido más relación con Anna que con él. 
Uri le da un abrazo y varias palmadas en la espalda. Dani le corresponde del mismo modo. 
    -¿Qué tal?
    -Pues aquí esperando a Anna y a la niña que hemos pensado en irnos a la Warner a pasar el día. ¿Y vosotros? -Mira a Daniela y Leila que va de su mano. 
    -Pues hemos salido a dar una vuelta por ahí. Vamos al Retiro a montar en barca y luego a comer por ahí. 
    -Ah, pues a pasarlo bien. 
Dani no podría explicar porqué, pero se siente incómodo. 
    -¡Papi! 
Todos miran hacia Anna y Lía que se acercan al grupo. 
    -¡Princesa! 
Coge a la niña en brazos. 
    -¡Mira papi lo que me ha comprado mamá! -Le enseña el llavero-. ¡Es un llavero! ¡Es una L! ¡De Lía! 
    -¡Qué bonita! ¡Y de color rosa como a ti te gusta! 
    -Papi, yo también quiero una L rosa. -Dice Leila a su padre. 
Uri la mira y le acaricia el pelo. 
    -Si te portas bien te compro una. 
Anna mira sorprendida a Uri y a Daniela. 
    -Hola Uri. -Le da dos besos. 
Mira a Daniela. No sabe muy bien cómo saludarla. No sabe si se acuerda de ella o no. 
Mientras tanto Daniela es la que peor lo está pasando. Se siente rodeada de desconocidos. El caso es que sabe que los conoce, pero no los sitúa. 
Dani deja a Lía en el suelo. La niña se pone junto a Leila para jugar con ella. 
    -¡Nos vamos a la Warner! 
    -¡Ala! ¡Yo también quiero! ¡Papi! ¿Podemos ir a la Warner con Lía?
    -¡Sí! ¡Sí! ¡Mami, papi! ¡¿Puede venir Leila a la Warner con nosotros?! 
    -Pues si Uri y Daniela quieren venirse... -Dice Anna. 
Dani mira a Uri. 
    -Veníos si queréis. 
Uri mira a Daniela. Ella asiente. 
    -¡Venga! ¡Pues todos a la Warner! 
    -¡BIEN! -Celebran las pequeñas al unísono mientras saltan agarradas de la mano.


Si ayer dije que tuve el peor día de mi vida hoy creo que es el mejor día de mi vida. Ha sido como si nada hubiera cambiado. Los cuatro juntos, con los niños, como dos familias normales que quedan de vez en cuando para divertirse. Lo más gracioso de todo es que nosotros no somos familias normales. Cuando ha tenido tiempo Uri me ha contado las novedades sobre Daniela. Está enamorado, ojalá ella en un futuro no muy lejano le corresponda. Ya le abandonó una vez, no creo que él pueda soportar una segunda y Leila... esa niña adora a su madre, aunque aún no sabe que su madre es su madre. Deberían decírselo cuanto antes, ahora lo asumirá mejor que más adelante. Los niños se adaptan a todo. Y estoy segurísima de que a la niña le hará mucha ilusión saber que Daniela es su madre. 
¡Dios! ¡Con Dani ha sido todo perfecto! ¡Está hecho todo un padrazo! Ha sido muy paciente con los niños y conmigo. No le gustan las alturas, pero aún así se ha montado en varias atracciones con Jorge... Ha sido gracioso verle sufrir de esa manera, pero jo... también ha sido enternecedor... Creo que me he enamorado aún más de él. ¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡No tengo que pensar en eso! ¡No tengo que pensar eso! Si pienso en ello me deprimo... 
Abro los ojos. Dani está sentado enfrente de mí con Lía dormida en brazos. Él mira distraído por la ventanilla. Jorge está a mi lado jugando con el móvil de su padre. En el otro lado, están Daniela con Leila en brazos también dormida y Uri. Estamos apunto de llegar a Sol. Jo, quiero que este día dure para siempre. 
Después de despedirnos de Uri y familia, hemos optado porque Lía y yo nos quedemos a dormir en casa de Dani. Al final mañana decidiremos todos juntos a dónde iremos de vacaciones. Al principio Dani parecía más cerrado, pero con el transcurso del día ha vuelto a comportarse como el Dani de siempre; Dani el divertido, el bromista, el tonto... mi Dani... ¡NI LO PIENSES! 
Dani abre la puerta de la casa. 
    -Ya estamos. ¿Alguien tiene hambre? 
    -Yo no, gracias. 
    -¿A ti te apetece comer algo mi amor? -Le pregunto a Lía que ahora medio duerme en mis brazos. 
Niega con la cabeza. 
    -¿Y tú Jorge? -Pregunta Dani. 
    -¿Puedo tomar un vaso de lehe con galletas mientras veo una peli? 
    -Vale, pero a las doce a la cama. 
    -Vale.  
Una vez acostada la niña y Jorge en el salón, Dani y yo nos preparamos (cada uno en un lugar de la casa distinto) para ir a la cama. Ya on el pijama voy a la cocina para hacerme un vaso de leche. No tardaré en irme a la cama. 
    -¿Te lo has pasado bien? 
Dani me sobresalta. Como va descalzo no le he oído llegar. 
    -Creo que no es bueno ir a la cocina descalzo...  
    -Puede ser...  
Se acerca a mí y me quita el vaso de leche de las manos. Se lo empieza a beber. 
Hijo de puta irresistible. 
    -Eso era mío... 
Él me mira. 
    -Estás en mi casa, en mi cocina, este vaso lo compré yo y esa caja de leche la compré yo. 
Sonríe y me acaricia la barbilla. 
Vale... creo que esto no va bien...
    -No importa... Ya me hago yo otro. 
Me doy la vuelta para no tener que enfrentarme a su mirada. Vuelvo a echar leche en otro vaso y lo meto en el microondas. 
Él se termina el vaso de leche, lo deja sobre el mármol y me empieza a dar un masaje en los hombros. 
    -No me has respondido. 
    -¿Cómo...? 
    -Que si te lo has pasado bien... 
Sus manos me acarician por encima de los pechos. 
Ostras... 
    -Sí, ha sido un día inolvidable. ¿Y tú? -Intento sonar natural e indiferente, pero apuesto todo a que no lo he conseguido. 
    -Me lo he pasado de puta madre. Adoro a los niños. Y tú... madre mía tú. 
Abro los ojos como platos. 
    -¿Qué pasa conmigo? 
No le mires Anna, no le mires. 
    -Estás mucho más buena. 
Con un brazo rodea mi cintura y con la otra mano, me tira del pelo dejando acceso a su boca para besarme el cuello. 
Y yo, que soy gilipollas, con mis manos busco sus brazos para aferrarme más a su cuerpo. 


El taxi para delante del portal.
    -¿Cuánto es? Bueno da igual. -Saca un billete de cien y se lo da al taxista-. Quédese con el cambio. 
El hombre sonríe y se lo guarda. 
    -¿La acompaño? 
    -No, gracias. 
Coge la bolsa de viaje y baja del vehículo. 
    -Las que tu tienes guapa. 
Ella no le hace caso. Se acerca al portal. Lee los apellidos de su chico en el botón del telefonillo. Sonríe. Le ha echado tanto de menos estas dos semanas... Le necesitaba, pero las cosas se complicaron para los dos y no fue justa su reacción. Por eso de repente decidió coger el primer vuelo hasta España e ir a verle y pedirle disculpas en persona. Mete la mano en el bolso y saca las llaves. Sonríe. Está segura de que todo se va a arreglar. 

jueves, 28 de enero de 2016

Capítulo 2.21: Esa sensación.

Hoy ha sido uno de los días más tristes de mi vida o al menos esa es la sensación que tengo. ¿No os ha pasado a vosotros también? Eso de que tienes un día horrible y piensas/dices *Hoy ha sido el peor día de mi vida*, pero al cabo de un tiempo el destino vuelve a jugártela y pasas otro día horrible y otra vez piensas/dices lo mismo. ¿No os ha pasado? Sí, seguro que sí, a todos nos pasan esas cosas... sentimos lo mismo, tenemos las mismas sensaciones... El caso es que hoy estoy así. Se acabó el programa. Sí, es real... Tonterías las justas se ha acabado. Que sí, que es verdad, que vamos a volver juntos en otra cadena en otro formato similar a este, pero, ¿y si no funciona?¿Y si al público no le gusta lo que les vamos a ofrecer? Es como cuando un escritor saca un libro que revienta las listas de ventas, un éxito total. Pues la gente luego siempre espera que el o la que escribió ese libro tan fantástico vuelva a sorprender al mundo con otra joya de palabras y se supere... ¿Me habéis entendido? ¿Entendéis lo que quiero decir? Pues así me siento, siento que este ha sido el libro por el que seremos recordados, y que lo que hagamos después no será nada más que una sombra tras otra... 
Me estremezco cada vez que recuerdo la despedida que hemos hecho en directo. Ha sido preciosa. Todos juntos en plató, sintiendo el cariño del público, la emoción... ha sido... yo por casi me deshago en lágrimas, pero al final las he retenido. Si en verdad es lo que dice Dani, dice que tampoco es para tanto, que los programas terminan pero que las personas permanecen...  
Oh Dani...  madre mía Dani... Lo está pasando fatal. Me da pena porque lo está pasando realmente mal. Ha tenido una bronca muy fuerte con Johanne y ahora están enfadados, llevan estas últimas semanas sin hablarse. La abuela de Johanne ha muerto y Dani no ha estado ahí cuando más ella lo necesitaba, pero claro, tenía este compromiso con el trabajo y también tiene a Jorge que ahora lo necesita más que nunca. Las cosas se le han torcido muchísimo al pobre. Yo intento ayudarle todo lo que puedo, pero a veces es tan orgulloso que no hay manera...


    -No hace falta que recojas todas tus cosas. El programa se acaba, pero vamos a empezar otro en mes y medio. En realidad no nos vamos de aquí, así que...
Es Meri la que interrumpe el curso de mis pensamientos. Levanto la cabeza y la miro.
    -Tienes los ojos rojos, ¿has llorado? -Me pregunta.  
    -No, no he llegado a llorar, pero varias veces he estado apunto... 
Ella sonríe.  
    -A veces es bueno llorar... 
Se sienta en la silla de mi camerino. 
Las dos nos miramos en un extraño silencio.  Le podría preguntar cosas sobre Dani, seguramente ella al ser su cuñada sepa más de él que yo, pero no quiero parecer muy interesada o desesperada, yo que sé.  
    -El que peor se lo ha tomado ha sido Dani. 
¡Bingo! ¡No ha hecho falta que le pregunte nada! 
    -Ya... 
Intento disimular mis ganas de hablar sobre él. 
    -¿Sabes? Creo que la ruptura con Johanne estaba anunciada incluso antes de que empezaran a salir. 
¿Cómo? ¿Que han roto? ¡Mierda! ¡Creo que he sonreído! ¿Por qué coño sonrío? ¡No hay que sonreír! Espero que ella no se haya dado cuenta. La miro y veo que me está mirando.  
    -En fin. Anda deja de recoger cosas y vente, vamos todos a tomar una copa antes de las vacaciones. 
Se levanta y abre la puerta. Dejo las cartas de los fans sobre la mesa, cojo el bolso y salgo junto a ella. 


    -¿Dónde vais a ir de vacaciones? Yo este año como todos, me voy al pueblo de mis padres con los niños y la mujer.  
    -Yo me voy a los Ángeles con la mujer y el hijo. 
    -Yo con unos amigos a las Vegas. 
    -¿Y vosotros? ¿Qué vais a hacer? ¿Os iréis juntos con los niños a algún sitio? Unas vacaciones familiares o algo...  
¿Quién coño ha preguntado eso? Dani no está de humor para responder, no tiene ganas de estar ahí. Quiere ir a casa, con su hijo y acostarse. ¿Vacaciones familiares? ¿Con los niños y con Anna? No, para nada, no. Si eso se organizará con ella para llevarse a los niños a algún sitio, a un parque de atracciones o a la playa, pero con ella no. Contra más lejos la tenga, mejor. 
La mira con el rabillo del ojo, está hablando con las chicas. 
Se levanta captando la atención de todos. 
    -¿Ya te vas Dani? 
    -Sí.  -Dice serio.  
    -Bueno, pues, felices vacaciones amigo. -Flo se levanta y le da un fuerte abrazo. 
Dani aprecia a ee hombre como si fuera un padre. En cierto modo es como un padre. Sonríe. Vaya, ha sonreído. Eso sí que es una novedad... Él le devuelve el abrazo. 
    -Gracias Flo.  
Los dos se miran. Flo le da unas palmaditas en el hombro y sonríe. 
    -Ya verás como todo va a salir bien... 
Dani le da un cachete en la mejilla a modo de respuesta. Se separan. Dani mira a todos que los miran visiblemente emocionados. Dani levanta la mano y así se despide de ellos. 
    -Nos vemos a la vuelta de las vacaciones chicos. 
Sin dejar tiempo a que los demás puedieran responderle, se va. 
Cuando llega a casa paga a la canguro y saluda a su hijo. 
    -Hola campeón. 
    -Hola papá. 
El niño está jugando con el Ipad. 
    -¿Cómo has pasado la tarde?
El niño se encoge de hombros. 
    -¿Eso qué significa? 
    -Te he visto en la tele. No es justo que se acabe el programa, mola un montón. ¿Sabes? A mamá le gustaba mucho... 
Dani le acaricia la cabeza al niño. 
    -A mí también me gustaba... 
    -¿Ya no vas a trabajar? ¿Ya no tienes trabajo? 
    -Claro que tengo trabajo, ¿dónde has oído que no lo tengo?
    -Lo oigo en muchos sitios, en el parque muchos hablan de ti y de los demás, dicen que el programa termina para siempre y que es una pena, que ahora a saber dónde vais a trabajar. 
Dani sonríe. 
    -Esa gente por lo que veo no tiene internet. 
Está claro que no han leído que van a hacer otro programa en otra cadena, pero con el mismo equipo, que no se separan. 
    -Tú no hagas caso de lo que digan desconocidos sobre nosotros. Ellos no tienen ni idea de nada. Y ahora venga, vamos a cenar. 
Los dos van a la cocina a preparar la cena. 
    -Papá... 
    -Dime.  
    -¿Nosotros vamos a ir de vacaciones? 
    -Claro. 
    -¿A dónde? 
    -¿Dónde te apetece ir?
    -Al parque de atracciones. ¿Podrán venir también Lía y Anna?
    -Lía tal vez, Anna no creo...  
    -¿Por qué no? A mí Anna me gusta, es divertida. Serán unas vacaciones divertidas si vamos todos juntos. Lo pasamos siempre bien. -El niño sonríe y mira a su padre. 
    -Ya veremos Jorge. Venga a poner la mesa.
    -Vale papá. 
El pequeño va de un lado a otro poniendo cubiertos, vasos y servilletas. Mientras tanto Dani se plantea si contar con Anna para unas vacaciones familiares o no. Mientras espera a que las hamburguesas se hagan se apoya en la mesa y se queda pensando. Echa de menos a Johanne, la ha fallado, sabe que la chica estaba destrozada por la enfermedad de su abuela, y ahora que la mujer ha fallecido, no se quiere ni imaginar cómo lo debe estar pasando la pobre. 
    -¡Joder! -Da un golpe sobre la mesa. 
    -Papá, ¿ha pasado algo? -Pregunta Jorge desde el salón. 
    -Nada, ve a lavarte las manos. 
    -Vale. 
Dani saca el móvil, mira varias fotos que tiene con Johanne. Esa chica es preciosa, es un cielo, está loca, pero... Pasando fotos se topa con una en la que salen los cuatro: Lía, Jorge, Anna y él. Instintivamente acaricia el rostro de Anna. ¿Qué coño le pasa? 
    -Me cago en la puta... -Dice entre dientes.
Después de cenar y dejar a Jorge jugando en el portátil, Dani se sienta en el sofá a ver la tele. Le llega un mensaje. 


    Anna: Hola... Estás bien? 
    Dani: Sí, y tú?
    Anna: Bien, un poco triste. 
    Dani:  Por qué? 
    Anna: Por lo del programa, me da mucha pena que se haya terminado... 
    Dani: Bueno... ya... 
    Anna: Quieres hablar?
    Dani: De qué? 
    Anna: No sé... Sobre la vida. 
    Dani: Ya si eso mañana... 
    Anna: Yo es que quería proponerte una cosa... Quería organizar unas vacaciones para los niños.
    Dani: Te importa si hablamos de eso mañana? Estoy muy cansado para ponerme a pensar. 
    Anna: Vale. 
    Dani: Ok. Hasta mañana. 


Apaga el móvil y lo arroja al otro lado del sofá.
Si va de vacaciones con Anna, Dios sabe lo que podría pasar... 


Nota de Valentina: Siento mucho la espera, pero una tiene mucho lío. Ahora que las cosas están más asentadas empezaré a escribir con más frecuencia. Un abrazo muy sentido para cada uno de ustedes.