¡AVISO! Este relato es completamente ficticio, aunque salgan nombres de personajes reales.
Baja del coche, se acerca a la puerta y toca el timbre. Una mujer peliroja teñida abre la puerta. Sus ojos delatan que ha estado llorando hasta hace muy poco.
-Carla...
-Dani... -Dice con la voz quebrada.
Él se acerca a ella y la abraza. Deja que llore, lo necesita.
Pasa un rato, Dani y Carla están sentados en el sofá. Están en lo que hasta hace apenas dos horas, era la casa de Helena.
-¿Cómo ha sido...?
-Sobredosis de insulina...
Él se lleva las manos a la cabeza. No entiende nada.
-Pero, ¿por qué...?
-Llevaba tiempo deprimida; tenía problemas en el trabajo, tampoco se llevaba muy bien con su familia y hace semanas el hombre con el que se veía la dejó por otra más joven con la excusa de que no estaba preparado para ser padre... No le estaban yendo las cosas bien, pero... para llegar a esto... -De nuevo necesita llorar-, no creía que fuera capaz de hacerlo... ni siquiera mostró indicios de querer hacerlo... se la veía fuerte... dispuesta a luchar por su hijo...
Dani la atrae hacia si y deja que ella apoye la cabeza sobre su hombro, le va acariciando el brazo. Conocía a Carla, era la mejor amiga de Helena, habían coincidido en varias ocasiones y siempre habían contado con ella cuando la necesitaban con asuntos del niño.
-¿Y Jorge...?
-Está en casa con mis hijos y mi marido... Helena lo trajo ayer por la tarde. Los niños se llevan bien y de vez en cuando viene a dormir... Esta vez fue ella, la que tuvo la idea de dejar a Jorge en casa... Dios mío, lo tenía todo planeado desdel principio...
Se lleva las manos a la cara y las preguntas de momento han terminado.
Dani entra en la habitación donde está durmiendo Jorge. Son las ocho de la mañana. Ha intentado dejarle dormir lo máximo posible porque no tiene ni idea de como afrontar el hecho de que debe ser él quien le dé la noticia de que ya no va a volver a ver más a su madre con vida.
Se sienta en el borde de la cama, lo mira y le acaricia el pelo. Cada vez lo ve más grande, más mayor.
Jorge se mueve, las caricias le están sacando de los confortables brazos de Morfeo. Abre los ojos y se sorprende al ver a su padre.
-Papá... -Se incorpora-. ¿Qué pasa...?
Aún no está despierto del todo.
-Hijo...
-Entonces, la mamá de Jorge, ¿se ha ido al cielo?
-Sí cariño.
-¿Por qué?
-Porque todo el mundo acaba yendo allí si es bueno...
Lía la mira sin saber si lo ha entendido bien o no.
-¿Y podrá bajar para cuidar de Jorge como tú me cuidas a mí?
-No mi amor, cuando uno se va al cielo, no vuelve.
-¿Y ahora Jorge va a vivir solo?
-No cariño.
Anna le acaricia el pelo.
-Ah. ¿Y con quién va a vivir Jorge?
-Pues no lo sé mi amor, puede que con papá.
-¿Con papá?
-Sí amor.
-Entonces... ¿tendré que dejarle mis muñecas a Jorge para jugar?
Anna sonríe.
-Supongo que sí, pero no creo que él tenga problemas para encontrar otros juguetes... Lo que sí que quiero que hagas es una cosa princesa, tienes que hacer una cosa por mí, por papá y por Jorge.
Ella la mira sin entender apenas.
Anna la coge en brazos.
-Mi amor, ahora Jorge va a estar muy muy triste, porque claro, su mamá se ha ido muy lejos y no va a volver, así que, cuando le veas, tienes que darle un abrazo muy muy fuerte y ser buena con él, y con papá también, ¿vale?
Ella asiente con la cabeza.
-¿Vale?
-Vale mami, me portaré bien.
Sonríe.
Anna también sonríe, le da un beso en la cabeza y la vuelve a sentar en su sitio.
-Venga mi vida, termínate el yogur y luego te dejo en el sofá viendo los dibujos.
La niña coge la cuchara. Anna va a salir de la cocina.
-Mami...
Se da la vuelta y ve que su hija la mira seria.
-¿Qué pasa? Te lo tienes que terminar todo.
-Vale. Yo lo que no quiero es que papá y tú os vayáis al cielo... No quiero que me dejéis sola...
Las palabras de la niña la conmueven muchísimo, se agacha junto a ella y le acaricia la mejilla.
-Papá y yo no te vamos a dejar sola mi amor, vamos a estar contigo hasta que seas muy muy mayor.
-¿Y por qué no para siempre? Quedaos conmigo para siempre.
-Bueno, tú termina de desayunar.
-Joder Dani que estoy mal, ¿no tienes nada que decirme?
Él suspira. Ahora mismo no está para animar a nadie.
-Lo siento Johanne, pero es que justo no me pillas en un buen momento...
-¡Joder Dani yo tampoco estoy en un buen momento! ¡Acabo de renunciar a una campaña que me iba a elevar a lo más alto en mi carrera!
Empieza a llorar.
-Johanne, Helena ha muerto, estoy con los preparativos del funeral, los papeles del seguro y del banco, e intentando que mi hijo lo lleve lo mejor que pueda. Como comprenderás, ahora no puedo ocuparme de ti y tus problemas...
-Mira Dani, mejor dejémoslo, que vaya bien todo. -Cuelga.
Dani tira el smartphone a la cama. Se sienta y se lleva las manos a la cabeza, se acaricia el pelo. Está teniendo un día de mierda y no tiene a nadie con quien desahogarse porque no cree que nadie quiera escuchar sus problemas. Siempre ha sido muy de sufrir en silencio. Además, ahora tiene que cuidar de Jorge, un hijo al que ve muy de vez en cuando, bueno, veía, ahora será él quien cuide del chico, ya que sus abuelos y sus tíos no muestran el mínimo interés por él. No le molesta tener que hacerse cargo del chiquillo, pero sí que su familia no le haya aceptado como a uno más. Si no hubiera sido por Helena y sus amigas... Empieza a dar puñetazos sobre el colchón, él tampoco ha sabido ser un buen padre, bueno, mal padre no ha sido, pero podría haber hecho mucho más por ese niño, al fin y al cabo también es suyo, como Lía, pero desde que nació ella él ha querido siempre estar con ella, cosa que con Jorge... económicamente no le ha faltado de nada n a él ni a la madre, pero para que pasaran un día juntos padre e hijo... A partir de ahora todo va a cambiar, se promete a si mismo que va a ser un buen padre para Jorge.
No hay mucha gente en la misa de despedida de Helena, nunca fue una mujer que tuviera muchos amigos. Siempre volcada en el trabajo y en educar a su hijo, apenas tenía tiempo para relacionarse con otras personas.
Dani le acaricia el hombro a Jorge, que está muy callado desde ayer por la mañana cuando se enteró de la noticia. Recorre con la mirada a los presentes en la capilla. Anna que está seria junto a Uri y Nico, Carla con su marido y dos parejas más que supone que también eran amigos de Helena, sus padres y hermanas, y supone que el resto de gente son vecinos y conocidos a los que no es capaz de ponerles nombre. Lo triste es que sospecha que la gran mayoría están ahí por cortesía y no porque lo sientan de verdad.
Cuando la misa termina, todo el mundo se acerca a la familia para darles el pésame, Dani los mira con asco, esa gente no merece estar aquí. Sólo unos pocos se acercan a Jorge y le acarician el pelo y la barbilla para consolarle, la realidad es que eso de consuelo no tiene nada, pero ni él ni el padre dicen nada.
Anna, Nico y Uri se acercan a ellos.
-Lo siento mucho Dani.
Uri le da unas palmaditas suaves en el hombro. Luego mira al niño y también le acaricia el pelo.
-Me tenéis aquí para lo que necesitéis, ya sabes amigo.
Dani sabe que éste lo dice de conrazón y le corresponde con una débil sonrisa.
-Gracias.
Nico se acerca a él, lo abraza, es el único que no ha reprimido las lágrimas. A Dani le resulta irónico porque de todos los presentes allí, Nico es la única persona que nunca ha coincidido con Helena. Pero sabe que Nico no es de lágrimas de cocodrilo, sino que es demasiado empático y sensible.
-Si me necesitáis para algo, ya sabes donde encontrarme, ¿eh Dani? De verdad, aquí me tenéis para lo que queráis.
Dani le pone la mano sobre el hombro y se lo acaricia.
-Muchas gracias Nico, lo tendré en cuenta.
Él asiente y mira a Jorge.
-Mucho ánimo pequeño, ahora tienes que ser fuerte, no olvides que la gente nunca se va del todo si los que estamos aquí no les olvidamos...
Jorge mira a ese señor al que no conoce, pero le cae bien enseguida.
-Gracias...
Nico le sonríe y se aleja junto a Uri.
Anna les mira.
-Lo siento, ya sabes que me tenéis aquí para todo.
-Lo sé Annita, muchas gracias.
-Flo y el resto del equipo también dicen lo mismo. Nos tienes a todos para lo que quieras. Ya sabes, somos una familia y como tal nos debemos a ti y a tus necesidades, si estás triste, nosotros también.
-Lo sé Anna. ¿Lía cómo está?
-Mejor, la he dejado con Brenda en casa.
Mira a Jorge y se agacha frente a él.
-Cielo, ya sabes que aquí me tienes para lo que quieras, ¿vale? -Le acaricia la mejilla.
Jorge asiente con la cabeza.
-¿Quieres venir a casa y dormir allí? Lía está allí y quiere verte. ¿Te apetece?
Jorge asiente.
-Vale.
-¿Sí?
-¿Quieres venirte? ¿Te quieres quedar a dormir?
-Vale.
Ella sonríe y mira a Dani para buscar su aprobación.
-Claro. Vamos a salir de aquí.
Los tres salen de la capilla, se reúnen con todos fuera y van al aparcamiento.
-Jorge hijo, ¿te importa ir en el coche de Uri a casa de Anna? Yo ahora tengo unos recados que hacer.
-Vale papá.
Dani se agacha junto a él y lo abraza. Le da varios besos en la cabeza.
-Te quiero...
Lo mira y le acaricia la cara.
El niño asiente y sonríe.
-Yo también te quiero papá.
-Pórtate bien.
Jorge sube a la parte de atrás del coche.
Uri, Dani, Nico y Anna se miran.
-Tengo que ir a casa de Helena a por las cosas del chico...
Agacha la cabeza.
-Dani, ¿quieres que te acompañe? -Pregunta Anna.
-Pues... si no te importa... vale.
La casa de Helena está muy ordenada, todo muy bien colocado. Gracias a ello a Dani no le cuesta nada coger las cosas del niño. Anna le ayuda en todo lo que necesita. Ambos se encuentran en el dormitorio del crío. Anna va sacando la ropa del armario y le consulta.
-¿Esta camiseta?
-Sí, esa le gusta...
Dani está ausente. Contempla el dormitorio de su hijo. Le da pena que esa estancia deje de serlo.
-Voy a llamar a Carla para que me diga cuales son los cuadernos del colegio.
-De acuerdo. Creo que ya he metido suficiente ropa en la maleta...
-Vale... ve a por el cepillo de dientes y mete la maleta en el maletero y espera fuera, enseguida salgo...
-De acuerdo.
Antes de salir, ella le mira por última vez y sabe que lo que quiere es estar solo. La muerte de Helena le afecta más de lo que todos creen. Agacha la cabeza por la impotencia de no poder hacer más por él.
Dani lleva ahí dentro más de lo necesario. Llevo como diez minutos debatiendo conmigo misma si debo o no debo entrar a ver qué pasa, pero al final salgo del coche. Despacio entro a la casa. Camino con sigilo por todas partes hasta encontrarle en la que supongo que era la habitación de Helena.
Lo que veo me desgarra el alma; Dani sentado en el suelo apoyado en los pies de la cama con los brazos rodeando sus rodillas mirando al infinito.
Me acerco lentamente a él. Si se da cuenta de que estoy ahí no se inmuta ni un poco. Me siento a su lado despacio y me pongo en la misma posición que él.
Al principio no digo nada, pero al ver que el tiempo pasa y él sigue sin moverse, opto por romper el hielo.
-Está anocheciendo...
Él mueve un poco la cabeza y me mira, luego vuelve a ponerse como antes.
Joder. Cierro los ojos en busca de ayuda divina.
-¿Estás bien...?
Tarda veinte segundos en responder:
-He encontrado una nota...
Abro los ojos como platos. No sé si debería preguntarle o dejar que siga hablando. No sé cómo llevar esta situación. Pero a veces a Dios le da por hacer acto de presencia y actúa, Dani sigue hablando.
-Tenía esto pensado desde hace ya tiempo...
Coge la nota que está al otro lado, por eso yo no la había visto antes, me la tiende.
No sé si debería, pero la cojo e intento leer. Como he dicho antes, está anocheciendo y la luz natural que entra por la ventana no es suficiente. Debería levantarme para encender la luz de la habitación, pero me da a mí que si lo hago rompo el curso de las cosas, así que no lo hago.
-En la nota dice:
Seguramente nadie entienda el porqué de lo que he hecho, seguramente estéis enfadados conmigo. Lo comprendo.
Para empezar me gustaría disculparme con todos los que me queréis, sobre todo contigo Jorge, que sepas que tú no tienes la culpa de la decisión que ha tomado mamá, quiero que sepas que es por ti por quien he aguantado tantos años, que ha sido por ti por lo que he intentado luchar contra mis sombras y mis demonios... lamento decirte hijo, que he perdido. A mis amigos y a ti Dani, sólo dar las gracias por haber estado conmigo todo este tiempo, por haberme ayudado en todo lo que he necesitado. Seguramente si no me hubiera avergonzado de mí, me habríais ayudado a luchar contra mis sobras y demonios, y no habría pasado esto. Pero por favor, no os paréis a pensar en eso, nos os reprochéis el no haber hecho algo más por mí, porque lo pienso y creo que no podríais haber conseguido nada que no fuera frustración y decepción con vosotros mismos por no poderme ayudar más de lo que estaba en vuestra mano.
Creo que acabo de decir algo incoherente, pero me niego a romper esta nota y empezar a escribir otra, sería una estupidez por mi parte y la verdad es que no tengo fuerzas para más. Ahora sólo hago que dejarme llevar por lo que siento e ignoro a la razón. Pero por favor, no os sintáis culpables por nada, aquí, la única culpable soy yo. Espero que algún día, me podáis perdonar.
Ahora cuando termine de escribir esta carta de despedida, te voy a llamar por última vez pequeño, pues antes de dejar este mundo, necesito oír tu voz. Sé que vas a estar bien con papá, sé que vas a ser un buen chico con tu hermanita y que sacarás buenas notas. Sé que cuando seas mayor harás grandes cosas. Adiós mi niño.
Cuidaos mucho todos, yo os estaré protegiendo y arropando desde el cielo.
Me he quedado sin palabras. Ha recitado la carta de memoria, ¿cuántas veces la habrá leído y repetido en su cabeza? Joder. Es que no sé qué decir ahora.
-Sombras y demonios dice...
-Ella sabría lo que estaba sufriendo...
-Todos sufrimos en la vida...
Dejo la nota sobre la cama y con la otra mano le cojo la suya.
-Lo siento mucho Dani.
Maldigo no saber decir nada más.
Él me coge bien de la mano y la aprieta. Noto que una lágrima muere entre mis dedos. ¡Dios mío, está llorando! Le suelto la mano y rápidamente me pongo de rodillas y le abrazo. Ahí es cuando se derrumba del todo y se abandona.
Se tira un angustioso rato llorando y abrazado a mí. Me doy cuenta de que ya ha oscurecido del todo. Todos los que están en casa deben estarse preguntando en dónde nos hemos metidos. Poco a poco Dani se tranquiliza. Lentamente se separa de mí hasta que su frente se posa sobre la mía. Noto que su rostro se acerca al mío y me besa. ¡Oh Dios mío! Yo no lo puedo evitar y por unos segundos le sigo el beso, pero no, esto no está bien, no está bién, él está con la guardia baja y no me da la gana aprovecharme de esta situación. Me separo de él, pero él me detiene rodeándome con un brazo y colocando la mano por detrás de mi cintura, y con la otra mano en la mejilla.
-Por favor... no... por favor...
Joder Dani, tienes novia...
-Por favor Anna...
Vuelve a acercarse a mí y me vuelve a besar. Esta vez con más desesperación que antes, con pasión.
No debo joder, no debería, esto está mal, está muy mal. Desde luego a mí no me gustaría que me hicieran esto. No...
Sé que me voy a arrepentir de esto durante mucho tiempo, pero da igual, llevo mucho tiempo esperando esto. y ahora que se me presenta la oportunidad, ¿por qué no aprovecharla?
Como humana débil que soy, elijo la tentación antes que la razón y me dejo llevar.
¡Espero que os haya gustado el capítulo amores!
Se os quiere fuerte.
Buff CAPITULAZO! Sí,en mayusculas porque me has emocionado. Ha sido todo tan triste... Pero sobre todo cuando Lía pregunta por la mamá de Jorge y le pide a Anna que Dani y ella no la dejen nunca sola. Qué decir de la carta? Super triste,llorando me tienes.
ResponderEliminarTe has superado,bonita :')