Lo que le está pasando le recuerda a la serie de Ana y los 7 en la que Fernando se encaprichaba de una bailarina exótica que al final resultaba ser la niñera de sus hijos. Cuando se dé cuenta de que la realidad supera siempre a la ficción...
-¡Papi el timbre! ¡Ya voy yo a abrir!
Leila salta de su silla y corre hacia la puerta. Uri va detrás de ella. No le hace gracia la predisposición de su hija a abrir la puerta sin preguntar. Menos mal que aún no llega, pero hasta que lo haga, tiene que hacerle entender que hay que tener cuidado con quien llama a la puerta; no todo el mundo es bueno.
-¿Quién es?
Pregunta la niña.
-Soy Daniela cariño.
Uri coge a Leila de la mano para que no salga de casa corriendo, no sería la primera vez que le pega un susto parecido. Abre la puerta y ahí está ella; esa persona que contra más cerca está de él, más solo le hace sentir. Es la única a la que la bailarina no le llega ni a la suela de los zapatos por mucho dolor que le haya causado.
-Qué guapos estáis los dos.
Entra en el apartamento y cierra la puerta tras ella.
-¡Hola Daniela!
Leila estira los brazos para que ésta la coja.
-Mi niña.
Se agacha y deja varias bolsas en el suelo, y la coge en brazos.
-¿Cómo estás princesa?
Ella sonríe y la abraza.
-Bien.
-¿Sabes qué? Te he traído unos cuantos regalos.
-¡¿Regalos?!
-Sí, regalos.
-¿Dónde están?
-En las bolsas, vamos al salón y los abres, ¿vale?
La deja en el suelo.
La niña coge dos de las bolsas y se las lleva arrastras hacia el salón. Está muy ilusionada con la idea de que le den regalos, pero no es su cumpleaños, ¿verdad? Bueno, primero a abrir esos regalos y ya le preguntará a su padre.
Uri y Daniela se miran.
-Demasiados regalos, ¿no?
Dice señalando con la cabeza las otras dos bolsas que la pequeña no se ha llevado.
-También hay para ti, espero que no te importe...
Dice con una sonrisa tensa.
Uri se agacha, las coge y van al salón a abrirlos. Tensión, desconcierto e ilusión en una misma sala.
-¿Estás segura?
-Sí.
-Pero Johanne, lo que estás diciendo es una locura...
-No.
-¡Pues no lo entiendo!
Ella se levanta de la silla y mira a su representante.
-Nadie te ha pedido que entiendas nada, simplemente haz lo que te he dicho.
-Es mucho dinero Johanne, es mucho dinero. Simplemente dime por qué, qué es lo que te ha llevado a tomar esa decisión tan...
-Tengo que irme.
-Joder Johanne...
-Se acabó la discusión.
Coge el bolso y se dirige hacia la puerta, pero él no piensa dejar que haga lo que le dé la gana sin dar explicaciones. Ha sacrificado mucho por esa muchacha para que ahora ella le haga esto. La coge del brazo y la aleja del la puerta.
-Dame una explicación.
Ella lo mira asustada, le ha hecho daño.
-Me estás haciendo daño, suéltame...
-Joder Johanne, ¿sabes lo que estás haciendo? ¿Eh? ¿Lo sabes? He hecho mucho por ti joder...
Está muy nervioso, sin darse cuenta le está apretando demasiado el brazo. Suerte que en esos momentos abren la puerta e interrumpen la escena.
-Mmm, qué bien huele.
Sonrío. Estoy preparando el postre de esta noche, mousse de chocolate.
-Gracias.
-¿Puedo probar un poco?
-Hasta esta noche nada, ¿cómo está Lía?
-Se acaba de dormir.
Es el tercer día que Dani pasa en casa.
-Oye Anna, ¿sueles llevar este ritmo de vida todos los días?
-¿A qué te refieres?
-A que no paras de hacer cosas, te vas a agotar...
-Estoy acostumbrada ya.
Dibujo una falsa sonrisa en la cara.
-Pero Anna...
-Que no se me olvide, no queda leche ni mantequilla para el desayuno de mañana, ¿bajas y compras porfi?
-Hay leche en la nevera y mantequilla queda aún media tarrina.
-Ah, es cierto. Lo que sí que faltan son tampones. ¿Puedes bajar a por una caja? Y de paso toallitas íntimas.
Dani me mira incómodo.
-Pero Anna...
-¿No querías ayudarme? Pues baja porfa y compra lo que te he pedido.
Se encoge de hombros y sale de la cocina.
Oigo la puerta de la calle cerrarse y sé que se ha ido.
Lanzo un suspiro. Pensé que teniendo varios días a Dani en casa con nosotras, todo sería como estar en familia, disfrutar en familia, yo que sé.
El caso es que como Lía está enferma pasa el tiempo en la cama o en el sofá sin ganas de nada, y cuando está dormida, él está en sus cosas y por la noche, le oigo hablar con Johanne. Se nota que se quieren, que la quiere, y me duele no ser yo la que está al otro lado del chat.
Una lágrima resbala por mi mejilla, y otra, y otra, y otra... ¿Ves? Por eso no me gusta quedarme sin hacer nada, porque pienso, y si pienso, pienso en Dani, si pienso en Dani, me pongo triste, y si me pongo triste, lloro.
-Ésta se va a llamar Antonella y esta Linna.
Dice Leila alzando las dos muñecas que Daniela le acaba de regalar. Una rubia y otra morena.
-Bonitos nombres.
Dice Daniela sonriendo.
-¿No tienes algo que decirle a Daniela?
La niña se queda pensando unos segundos, se levanta y abraza a Daniela.
-Gracias.
-De nada preciosa.
La niña se separa y se va a la habitación a jugar, momento que Uri debe aprovechar para hablar con ella.
-Has comprado muchas cosas para los dos.
Ella lo mira con la ansiedad reflejada en sus ojos.
-¿Te ha molestado?
-No, pero creo que no era necesario que trajeras tantas cosas, con un pequeño detalle para la niña bastaba.
-Te ha molestado...
-No, sólo digo que eso debe haberte costado un dinero...
-Si es por eso no te preocupes, tengo trabajo y gano lo suficiente para estos caprichos.
-Bueno, de acuerdo.
-Uri, ¿cuándo le diremos a Leila que soy su madre...?
Él suspira.
-Aún no es el momento.
-Nunca va a ser el momento, ¿verdad Uri...?
Johanne está sentada en los pies de la cama de la habitación del hotel. Está muy nerviosa. Tiene ganas de llamar a Dani y escuchar su voz. Él siempre consigue sacarle más de una sonrisa hasta cuando parece imposible. Esta ocasión es de esas. El corazón le late con fuerza, siente que en cualquier momento se le va a salir del pecho. Por un lado eso estaría bien, así dejaría de estar en la situación que está.
Tres toques en la puerta avisan de que la hora de la verdad ha llegado. Respira hondo y se levanta. Camina con seguridad para abrir, aunque en realidad está aterrada. Abre.
-¡Preciosa! ¡Qué alegría verte!
Coge a Johanne, le da un breve abrazo y dos besos.
-¿Cómo estás?
Sonríe.
-Déjate de jueguecitos Michelle...
-Ay querida...
Le acaricia la cara y se sienta en la cama.
-¿Qué te cuentas?
-He presentado mi renuncia hace un par de horas.
-¡Bien!
Sonríe y aplaude como una niña pequeña.
-¿Cuándo se hará público?
-Mañana por la mañana.
-Precioso... pero no. Hazlo ahora.
-¿Cómo...?
-Comunica tu renuncia en las redes sociales ahora.
-Pero...
-Pero te callas y lo haces.
-Michelle por favor, ya he renunciado, he hecho lo que me has pedido, ¿por qué me haces esto?
-Lo haces, o te jodo la vida.
-Está bien, lo haré...
Michelle se levanta y sonríe.
-Bueno, pues nada, te doy dos horas para que publiques la noticia como te dé la gana. Como pase un solo minuto más, estás hundida. Ah por cierto... -Saca del bolso un sobre y lo tira sobre la cama-. Ten, de recuerdo.
Se va. Johanne no se lo puede creer, esto a ella no le podía estar pasando, pero lo cierto, es que sí le estaba pasando.
Nico sale de la ducha y va a la cocina a por un helado de turrón, se le ha antojado. Coge la tarrina y la cuchara y va al salón a cotillear en sus redes sociales y chats, a ver si su media banana se encuentra por allí.
-¡AH! ¡PERO, ¿POR QUÉ?! ¡AH!
-Joder, qué bueno te sale todo Anna, eres la leche cocinando.
Dice Dani frotándose el estómago satisfecho.
-No sé cómo tomarme eso, si como un halago o como una ofensa. Parece que lo único que se me dé bien sea cocinar...
Él sonríe y la atrae hacia si.
-No seas tonta. Sabes que hay mil cosas que se te dan bien hacer y que a mí personalmente, me encantan.
Ella se sonroja bajo la mirada sincera de Dani.
-Gracias...
Él sonríe y le acaricia el pelo. Ella toma algo de valor y le hace una pregunta. Ya que puede, debe aprovechar el momento.
-¿Y qué más cosas son las que te encantan?
Ambos sonríen. Una de nervios y otro de cariño hacia el pasado.
-Pues tu forma de ser, de cantar, tu sonrisa cuando hablas...
El Iphone de Dani empieza a sonar interrumpiendo ese momento tan especial para ambos.
-Espera un momento...
Se separa de ella y lo coge. No reconoce el número, pero descuelga.
-Sí... Sí... -La sangre abandona su rostro-. ¿Cómo...?... Bien... voy para allá... Gracias... -Sin colgar tira el Iphone al sofá bajo la mirada ansiosa de Anna.
-Dani, ¿ocurre algo...?
Él la mira atónito, está en shock.
-Helena... Helena... Helena...
-Qué Dani, ¿qué pasa con Helena?
-Ha muerto...
¡Dios! Cuantas cosas en un solo capi... Uri debería decirle a Leila que Daniela es su madre,aunque tal vez haya que esperar un poco. No sé qué tipo de chantaje le estarán haciendo a Johanne ni lo que quiere que diga,pero madre mia. Y por último,la muerte de Helena :O
ResponderEliminarMuchas cosas en este capitulo 🙌
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