¡AVISO! Este relato es completamente ficticio, aunque salgan nombres de personajes reales.
La ambulancia se detiene en la entrada de urgencias del hospital. Los sanitarios sacan a Elvira y la pasan de una camilla a otra. Rocío sale tras ellos. Elvira desaparece en los pasillos de urgencias a los que familiares tienen prohibido el acceso si no son avisados. Rocío está dispuesta a seguirles, pero una enfermera la detiene.
-Señora, usted no puede entrar aquí, tiene que quedarse en la sala de espera.
-No, pero ella es mi sobrina, es mi sobrina. La niña, Elvira es mi sobrina...
-Lo sé señora, pero aún así de momento no puede. Venga conmigo.
-Pero... -Empieza a llorar-. Pero... ella... pero... -Las lágrimas no le permiten hablar.
Sonia, la enfermera, le acaricia el hombro.
-Tranquilícese señora, verá como todo va a salir bien. Venga conmigo por favor.
Rocío, desconsolada, va con ella. Se sienta en una de las sillas.
-Quédese aquí tranquila. Voy a avisar al doctor para que le dé algún tranquilizante para que se relaje, ¿de acuerdo?
-Pero, ¿eso me dormirá?
-Para nada, sólo la mantendrá calmada.
-De acuerdo...
-Bien, quédese aquí.
Se va en busca del doctor.
Elvira mira el reloj, son la una y cincuenta y tres de la madrugada, ahora sólo toca esperar.
Es tarde, muy tarde, es de madrugada, todas las luces están apagadas, toddo está desierto, no hay movimiento ninguno, excepto en la cocina, en la cocina hay movimiento, y qué movimiento... exactamente el de las caricias, besos, respiraciones agitadas, pulso acelerado... Esto está mal, está muy mal, si estuviéramos cuarenta años atrás, estaríamos cometiendo un grave pecado.
Sus manos bajan de mis mejillas hacia mis pechos, y eso me pierde... Gimo, pero él me calla con un beso.
-No grites, que como nos oiga el vigilante vamos a tener que dar más de una explicación...
Dice junto a mis labios. Poco a poco, va dejando un camino de pequeños besitos desde mi boca hasta mi cuello. Una mano se queda jugando con uno de mis pechos mientras la otra sigue bajando por mi vestido hasta mi trasero, me aprieta contra él y siento su erección en mi vientre.
-Dani...
Él me mira y sonríe.
-Joder rubia, las ganas que te tengo no son normales.
Lo miro.
-Pues aquí me tienes... absolutamente para lo que quieras...
Aleteo las pestañas y me muerdo el labio. Joder, siento como el fuego sube en mi interior. Esto es muy excitante.
-¿Qué crees que voy a hacer contigo rubia?
Los dos sonreímos, él me levanta el vestido, me sube en sus brazos.
-Cruza las piernas rubia.
¡Bien! ¡Vamos a hacerlo! ! ¡Sí!
Él se desabrocha la bragueta, con las uñas deshace las braguitas de encaje que desde ahora es un inservible trozo de tela y Lía empieza a llorar. Dani me besa el cuello ignorando el llanto angustioso de la niña, cosa que yo no puedo hacer.
-Dani...
Él sigue besándome y acariciándome.
-Dani... la niña está llorando...
Al ver que no me hace caso, le aparto y de un sobresalto, me despierto.
Miro el despertador luminoso que hay en la mesita, son cerca de las dos de la madrugada. Lía no deja de llorar. Me levanto, voy a su cuarto y la veo sentada en la cama llorando. Cuando me ve, estira los brazos para que la coja.
-Mi amor, ¿qué ha pasado? ¿Has tenido una pesadilla?
La cojo en brazos, pero ella sigue llorando. La acaricio y me doy cuenta de que está ardiendo.
-Mi amor, tienes fiebre. ¿Te duele algo?
-Sí...
-¿Qué te duele?
Ella se señala la cabeza.
-¿Te duele mucho mi amor?
Ella asiente y me abraza tan fuerte como si yo fuera un salvavidas.
Uri y Diego entran por quinta vez en el bar de copas y barra americana que descubrieron hace unas pocas semanas. Les gusta el ambiente, las bebidas y las chicas que les deleitan la vista con sensuales bailes que les arrebatan el habla. Se sientan donde siempre, una mesa cerca del escenario para poder ver mejor el espectáculo que ahí se crea. Iluminada se acerca a ellos, es la camarera que siempre les atiende, una mujer que aparte de servir copas sirve una complaciente sonrisa que desaparece en cuanto el local cierra sus puertas.
-Hola chicos, ¿esta noche qué les va a apetecer?
-Whisky.
-Yo otro.
-Bien, ahora vuelvo chicos.
Sonríe y se va.
-¿Has visto qué culo tiene?
Pregunta Diego.
-Tío, estás desesperado.
-Lo que no estoy es ciego.
Ambos se ríen.
Dani está sentado sobre la cama con el Ipad en las manos. Está hablando vía Skype con Johanne.
-¿Tienes ganas de volver a verme?
Pregunta ella.
Él sonríe, ella siempre es tan dulce y tierna...
-Ya sabes que sí tonta.
Ella aplaude.
-¿Sabes? Tengo una maleta entera llena de regalitos para ti.
-Sabes que no es necesario que me regales nada...
-Ya lo sé, pero es que me apetece regalarte cosas para que las tengas y así te acuerdes de mí cuando las veas, las uses, las encuentres después de treinta años de casados...
A ella la sonrisa no se le borra del rostro.
Dani la mira desconcertado.
-Bueno, pero no es necesario que me regales mil cosas, gastas mucho dinero en ello.
-Es mi dinero y me lo gasto en lo que me da la gana. Fin.
-Vale vale.
-¿Cómo está Lía?
-Como siempre, un bicho.
-A ella también le he comprado varias cosas.
Él no dice nada, está cansado y no le apetece discutir tontamente para salir perdiendo.
Ella empieza a hablar, le empieza a contar las cosas que ha estado haciendo las últimas horas, los cotilleos de sus compañeros, la gente que conoce, otra gente que le cae mal... Pero él está poco interesado en ello, lo que tiene es un sueño tremendo. Se le van cerrando los párpados.
-¡Dani!
Él se sobresalta.
-¡No me estabas escuchando, jo!
-Lo siento, lo siento, es que hoy estoy cansado y aquí son las dos de la mañana así que... debería estar durmiendo.
Ella lo mira y sonríe.
-A mí me apetece mucho seguir hablando contigo, para una vez que tengo tiempo de sobra... me gustaría aprovechar. Además, -se desabrocha la blusa y deja ver su escote-, estoy sola en la habitación. No hay nadie. Podemos hacer cositas...
La blusa de Johanne desaparece junto al sueño acumulado de Dani.
-Hostias...
Ella sonríe pícara.
-¿Te apetece una sesión de ciber sexo con la mujer de tus sueños?
Pero antes de que responda empieza a sonar el móvil.
-¿Quién te llama a estas horas?
-Eso me pregunto yo.
Dani deja el Ipad encima de la cama y coge el móvil, ve que es Anna. Que lo llame a estas horas no puede ser por nada bueno. Descuelga.
-Anna, ¿qué pasa...?
Ella es una diosa, una diosa de la que todos son víctimas de la hipnosis que provoca con el movimiento de sus caderas, con su cuerpo girando y deslizándose sobre la barra como si fuera la cosa más fácil del mundo, con sus labios rojos que incitan a los deseos más primitivos del ser humano... La música es su armadura y su esbelta figura su arma más poderosa. Deslizándose sobre el suelo como una vívora hambrienta es quien domina cuerpo y mente de los hombres débiles que la contemplan embelesados con una copa en la mano y un cigarro en la otra. En esos instantes, es ella quien tiene el poder, poder que desaparece cuando la música termina y billetes de diez, veinte y cincuenta euros son lanzados al escenario por un público satisfecho que no dudaría en pagar un poco más si ella quisiera concederles "un último baile". Coge todos los billetes entre aplausos y vítores de bestias hambrientas.
-¡Tía buena!
-¡Baja que te dé lo tuyo nena!
-¡Vamos a un hotel gatita!
Y ahí es cuando se descubre la verdad, que ella no domina a nadie, que no es una diosa ni tiene poder de hipnotizar a nadie con sus movimientos. Ella es sólo una parte de una función dedicada para un público adulto mayoritariamente masculino, que no tiene nada mejor que hacer en la profundidad de la noche.
Cuando llega al camerino, guarda el dinero en el bolso, se pone delante del espjo y se retira la máscara que le cubre medio rostro, lo suficiente como para que nadie la reconozca. Los ojos se le llenan de lágrimas, las cosas que una madre está dispuesta a hacer por su hija, no tienen límite.
Elvira entra en casa, intenta no hacer ruido, no quiere que su tía se entere de que ha llegado tarde, bueno, qué tontería, seguro que enterarse se ha enterado ya, pero no tiene ganas de discutir, no tiene el cuerpo para más, hoy ya no. Con sigilo entra en la habitación, cierra la puerta y deja las cosas en el suelo. El cuarto está totalmente desordenado, Rocío se va a enfadar mucho cuando vea que no le ha hecho caso. Se pone a recoger las cosas para ordenarlo un poco, pero es tarde, la puerta del dormitorio se abre, es Rocío.
-Pero mira cómo lo tienes todo, qué desastre de habitación por Dios, ¿tanto te cuesta tenerla un poco ordenada? Esto es peor que una pocilga.
-¿No ves que la estoy recogiendo?
-Ahora, ¿no? Te dije que la ordenaras hace dos días y has pasado de mí como de la mierda. Qué asco... Recoge rápido.
-Es lo que estoy haciendo, pero si me interrumpes, no puedo hacer nada.
-Que no me contestes niña.
Rocío la empuja.
-Ya me he enterado de que hoy lo has vuelto a hacer desgraciada.
Otro empujón, pero esta vez Elvira no se contiene, le devuelve el empujón.
-¡Que no me empujes coño ya! ¡Vete un poco a tomar por culo vieja amargada!
Bofetón a Elvira.
-Asquerosa, vuélveme a tocar un solo pelo y te mando al reformatorio como que me llamo Rocío.
-Pues no me empujes tú a mí cerda asquerosa.
Otro bofetón a Elvira en la otra mejilla.
-¡Que tú a mí me respetes niña! ¡Que soy yo la que te da de comer todos los días muerta de hambre desagradecida! Mírate, si no fuera por mí tú ahora estarías en un reformatorio con otras niñas como tú o en la calle poniéndote hasta el culo de porros para olvidar lo desgraciada que eres.
Son palabras muy duras que ninguna adolescente debería recibir de su propia tía. La cara le arde por las lágrimas que amenazan con salir, pero no, delante de esa mujer no piensa bajar la guardia, no piensa mostrarse débil, no le va a dar esa satisfacción.
-Lo dices como si estar aquí fuera mejor opción que las otras. Con una bruja como tú, ¿quién necesita vivir una vida desgraciada como las que dices? Esta casa es un puto infierno, tú eres un monstruo. A ver si echas un polvo de una vez y cambias esa cara de amargada que tienes, ¡malfollada!
-Mira que con eso que has dicho te mereces unas cuantas bofetadas, pero me voy a ahorrar el dártelas, que eres capaz de volverte más tonta de lo que ya te has quedado.
Se dirige hacia la puerta, pero antes de salir se gira y la mira.
-Quiero este dormitorio como los chorros de loro, y como vuelvas a saltarte las clases, me encargaré de que te encierren en un reformatorio. No tengo el porqué soportar a una niñata como tú.
Elvira intenta contenerse, pero esta vez no puede.
-¡Ahora entiendo porqué Duna se mató, porque no soportaba vivir bajo el mismo techo con una bruja como tú!
Rocío coge a Elvira de los pelos y la tira al suelo.
-¡Puta niñata!
Empieza una pequeña pelea entre ellas dos, arañazos, tirones de pelo, bofetadas, ninguna de las dos se puede contener, la burguja del odio ha explotado. Finalmente es Elvira quien se queda sin fuerzas sobre el suelo con la cabeza apoyada en la cama. Rocío la mira.
-Esto se ha acabado. Esta será la última noche que pasas en esta casa. Ve haciendo las maletas porque te vas al reformatorio, a ver si allí te enseñan a comportarte como es debido, porque contigo de verdad que no se puede. No estudias, no haces nada por ser alguien en la vida, sólo te interesa el tonto este.
Coge del escritorio una revista en la que había una foto de Dani Martínez. Se la enseña.
-¿Crees que este hombre se fijaría en una persona como tú? Para él, tú no eres nadie Elvira, nadie. Deja de coleccionar fotos suyas y céntrate en mejorar como persona, porque si no, acabarás mal, muy mal.
Arranca la página en la que sale la foto de Dani y la rompe en trocitos muy pequeños y se va.
Elvira no es capaz de decir nada, ni siquiera de moverse, está exhausta, cansada, se ha rendido. Se queda así durante eternos veinte minutos, contemplando los pequeños trozos de la foto del hombre de sus sueños, sueños que están igual de rotos como esa página, están tan rotos que no se podrían volver a encajar nunca. Su tía tiene razón, es patética, no tiene nada ni a nadie, no ha hecho nada bueno por nadie en su vida, nadie piensa en ella y nadie la echa de menos, está sola. Podría luchar, podría luchar contra su tía, decir que su tía la maltrataba, la humillaba y pegaba, pero de qué iba a servir eso si luego iría a parar en algún centro de menores donde ella sería como siempre ha sido la marginada del grupo, a quien arrastrarán por los pasillos para meterle la cabeza dentro del váter, quien reciba las burlas y humillaciones de sus compañeros porque sí... Sería pasar de un infierno a otro, y para eso, no está preparada.
Ya ha terminado de ordenar la habitación tal como su tía le ha ordenado, ha recogido todas las fotos de Dani en una carpeta, ha cogido una jarra de agua y el bote que necesita para terminar con todo. Se sienta en la silla del escritorio, llena el vaso de agua y abre el bote de tranquilizantes que ha encontrado. Coge un puñado de esas pastillas y con ayuda del agua se las traga. Le dejan un mal sabor de boca, pero está preparada para ello, en la mochila tiene una caja de batido de chocolate para endulzar el momento. Repite el movimiento tres veces, Queda medio bote de pastillas, se ha tomado suficientes. Saca el batido y empieza a bebérselo, le gusta el sabor del batido, es lo último que se toma en la vida. Una vez ya terminado, tira la caja a la papelera y se va hacia la cama donde allí le espera un cojín en forma de corazón con la foto de Dani. Se tumba boca arriba y abraza el cojín contra su pecho. Mira el reloj, es la una y treinta dos de la madrugada, vuelve la vista hacia arriba. Se ha dejado la luz encendida, pero está demasiado cómoda para levantarse a apagarla. Su tía se va a enfadar con ella, pero ¿qué más da? Cuando vaya a reñirla estará en un lugar mejor, junto a su madre y su hermana, estará a salvo de los gritos, las peleas y las burlas. Por fin podrá pedirles perdón y aprovechar el tiempo infinito con ellas. Sonríe sólo de pensar en la luz que la espera al final del túnel. Con esa sonrisa, cierra los ojos y deja que la calma vaya haciendo su dulce trabajo.
Siento haberos hecho esperar tanto. Gracias por seguir la historia. Se les quiere.
Sigue Por favor
ResponderEliminarJoder con la tía! Creo que Elvira no ha muerto,pero le tendrán que hacer un lavado de estomago. Justo en el momento Anna se despierta. Pobre Lia,espero que se recupere. En fin,capi genial. Next pronto!
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