domingo, 4 de enero de 2015

Capítulo 2.10: Sorpresas agradables y no tan agradables.

    -Ag, lo que estás haciendo es una asquerosidad... -Digo cuando veo que Brenda embadurna su hamburguesa en queso en polvo para los macarrones. 
    -Pues que sepas que está muy rico. 
    -Di que no te vas a fastidiar los riñones, vas a necesitar que te los cambien y nena, yo a ti no te daré mis preciosos riñones. 
Dice Nico abriendo la botella de vino blanco que acompañará la comida. 
    -Soy tu mejor amiga, claro que me darás tus riñones. 
La conversación se está yendo al palacio de lo absurdo. 
    -Chicos, chicos, dejad de discutir, cuando alguna vez os falte un riñón, yo me presto voluntaria para dejaos uno, pero, ¿podriamos ocuparnos del tema que antes estábamos tratando? 
Los dos me miran. 
    -Nena, no hay nada nuevo que comentar, sigues enamorada de Dani, y punto. 
Brenda asiente con la cabeza. 
    -Yo no estoy enamorada de Dani. -Alego en mi defensa. 
Brenda se ríe, se levanta, se acerca a mí y me abraza. 
    -Mi amor, claro que estás enamorada de él, por favor, si desde que lo dejaste, no has echado un, triste, polvo. -Dice dándole énfasis a las tres últimas palabras de la frase-. Claro que estás enamorada de él. 
    -Lo que pasa, -continúa mi "amigo"-, es que ahora está pillado y... te es inalcanzable... 
    -Pero mira el lado positivo, trabajáis juntos y tenéis una hija en común que os mantendrá unidos el resto de vuestras vidas. -Dice Brenda sonriendo demasiado. 
    -Cielo, eso no es positivo, o sea, lo ve todos los días en el trabajo, va a tener que compartir la educación de su hija con él y con Johanne, que luego el chico puede dejarlo con ella y de Johanne pues a una Beatriz, Diana, Lucía, Rebeca, Nuria... 
    -Primero, estoy aquí delante y me parece una falta de respeto que habléis de mí y mi situación como si no estuviera, y segundo, yo, no estoy enamora de Dani. No sé cuántas veces os lo tengo que repetir para que os entre en la cabeza. 
Si es que soy tonta, no sé para qué les saco este tema, si siempre me salen con lo mismo, siempre con lo mismo. Me termino cabreando. Los dos se me quedan mirando, Brenda se encoge de hombros. 
-Lo siento... lo sentimos... 
Nico se acerca a mí y me acaricia el pelo con cariño. 
    -Lo que queremos es verte feliz, yo aún no hemos tenido esa suerte... 
    -¿Suerte de qué? Si yo soy feliz. 
    -Tal vez lo que Nico quiere decir, es que nunca te hemos visto enamorada. 
Sonrío por sus ocurrencias, a veces son como niños. 
    -De verdad, qué cosas tenéis. -Me río. 
    -¿Por qué no te abres al amor Anna? -Pregunta Nico. 
Me quedo unos segundos sin decir nada, porque sencillamente es que no sé qué responder.
    -Si quieres respondo yo por ti. -Dice esta vez con más dureza de la que creo que pretendía. 
Lo miro. 
    -Sigues enamorada de él Anna, ¿cuándo te quieres dar cuenta? 
Le sostengo la mirada, no pienso decir nada, sé que si ahora abro la boca soltaré cosas de las que me arrepentiría al momento, así que me mantendré callada hasta que uno de esos dos cambie de tema. 


Todos los días son negros para ella, desde que perdió a su madre y a su hermana todo se volvió negro. Se ha ido a vivir con su tía, con esa mujer con la que su relación se basa en el odio mutuo. No se soportan, es sencillamente que son como el agua y el aceite, puede ser que haya influido que Duna, la hija de Rocío, prima de Elvira muriera hace dos años y ahora ella esté ocupando su habitación, cosa que no se sabe ni se sabrá nunca. 
    -Elvira, venga levántate que son las doce y media del mediodía, ¿qué piensas, dormir durante todo el día o qué? Va. 
Ya estaba despierta, no pensaba dormir durante todo el día, pero no le apetecía nada levantarse, ¿para qué? 
    -Elvira, ¿me has oído? Que te levantes. 
    -Te he oído... -Dice apretando los puños. 
Odia a esa mujer, cada día más, acaba de perder a su madre y a su hermana y ella la trata con mano de hierro. No pide que sea cariñosa con ella, ni que la abrace ni nada parecido, con tal de que la ignore le vale. 
    -Elvira... 
    -¡QUE VALE, QUE TE HE OÍDO JODER! 
No se ha podido contener más. 
    -Qué poco respeto tienes a tus mayores... 
Se levanta de la cama y se acerca a ella. 
    -¿Ves? Ya estoy levantada, ¿ahora qué? ¿Me vas a acompañar al baño a ver cómo hago pipí? Si quieres me puedes limpiar culo, para que veas que está limpio. 
Irradia odio de los poros. 
    -Vuélveme a decir una insolencia más, y te vas a enterar niña. 
    -¿Me dejas pasar? Me estoy meando... 
Rocío se aparta.
    -Qué boca más asquerosa tienes... 
    -Déjame en paz y olvídame. 
Cierra la puerta del baño. Cuando sale de la ducha, se pone delante del espejo y se contempla. 
    -Dios, pero cuánto te odio... -Se dice a si misma. Su momento de intimidad no tarda en ser interrumpido por su tía. 
    -Elvira, sal de una vez, tenemos que ir a matricularte a tu nuevo instituto. 
Y encima eso, que se tiene que cambiar de instituto. Si por ella fuera no iría a ningún instituto, nunca hace amigos, la ignoran y si alguno se aburre y la pillan cerca, se burlan de ella. Se apoya en la puerta y se deja caer al suelo, apoya la cabeza sobre sus rodillas y se queda así. Qué sola está, antes tenía a su madre y a su hermana, también se sentía sola, pero su madre no era una metomentodo, simplemente la dejaba estar. Tenían sus broncas, como todo el mundo. Su hermana, ésa sí que era pesada, pero sólo era una niña, es normal que las hermanas pequeñas sean pesadas, están programadas para serlo, ¿quién le iba a decir que la echaría tanto de menos? Siempre se ha portado mal con ella, siempre la ha gritado, incluso pegado, y ahora, no está, no le puede pedir perdón, no la puede proteger. Las lágrimas vuelven, tendría que ser ella la que estuviera enterrada bajo tierra, no ellas. 
    -Elvira, ¿cuántas veces te lo tengo que repetir? Va, sal. 
Aprieta los puños, se levanta y se lava la cara, no quiere que su tía note que ha llorado. 


    -Te voy a echar de menos mi amor. -Lo besa por quincuagésima vez. 
Dani sonríe y le devuelve el beso. 
    -En ocasiones como estas, odio tu trabajo. -Le acaricia la cara. 
Ella sonríe. 
    -Bueno, por esa razón creo que lo adoro, porque me echas de menos. -Otro beso apasionado. 
    -Pues como sigamos así, perderás el avión y luego el trabajo, seguro que eso no lo adorarías tanto. -Se separa y coge el smartphone. 
Ambos salen del coche, Dani le lleva la maleta a Johanne y la llevan a facturar. Aprovechan las dos horas de retraso del avión para estar juntos, darse arrumacos y pasar unos diez minutos agradables en los baños del aeropuerto. Llega la hora de despedirse, a Johanne se le saltan las lágrimas, no le gusta despedirse de él, van a ser seis semanas en las que la distancia será la única que reinará en la relación. 
    -¿Prometes que te conectarás a Skype todos los días? -Pregunta ella. 
    -Te lo prometo. -La besa en la cabeza. 
    -Vale, yo te prometo que te traeré un recuerdo de todos los sitios que visite. 
Esta vez es él quien la besa con pasión. 
    -Te quiero princesa. 
    -Perdona...  
Los dos se giran, una chica de piel clara, pelo rubio platino y ojos azul muy claro les ha interrumpido la despedida. Johanne pone mala cara. 
    -Perdonad que os haya interrumpido, pero... -sonríe- ¿os importaría si me hago una foto con cada uno? -Sus mejillas se tiñen de rosa al mirarles. 
A Dani le fastidia que les hayan interrumpido, pero toca resignarse. 
    -Claro. 
Ella saca el móvil y se hacen las fotos. 
    -Bueno, pues ya está. -Dice Johanne. 
    -Perdonadme, no quiero molestar, pero, ¿os importaría firmarme un autógrafo? -Se saca del bolso una agenda y un boli. Sonríe. 
    -Claro. -Johanne coge la agenda y el boli y firma un garabato. 
    -¿Tú me podrías hacer una dedicatoria? -Le pregunta a Dani. 
A él no le hace gracia que le interrumpan la despedida con su novia, claro, como no es ésa la que no va a ver a su novia en seis semanas... 
    -Por supuesto, dime tu nombre. 
    -Michelle, me llamo Michelle. -Sonríe y lo mira con descaro. 
Él le firma y le da la agenda y el boli. 
    -Gracias... hacéis buena pareja... 
Se aleja de ellos dejándolos algo impresionados. 
    -Qué gente más rara hay en este mundo. -Comenta él acariciándole la mejilla. 
    -Sí... -Lo mira-. Te echaré de menos, te quiero, ¿vale? 
    -Ven aquí... -La abraza y le besa apasionadamente-. No olvides que yo también te quiero. 


    -No me gusta. 
    -Ni a mí. 
Las dos niñas alejan los platos de coliflor. 
    -Está malo. 
    -Está malísimo. 
    -Veo que os habéis puesto de acuerdo. -Dice Uri sentándose enfrente de Leila y de Lía. 
    -Es que no nos gusta. 
    -¿Por qué no nos pones unas salchichas con patatas? 
    -¡Eso, ponnos salchichas con patatas! -Lía levanta la mano en señal de que está a favor del nuevo menú. Cualquier cosa es mejor que esa cosa que sabe tan mal. 
    -Os coméis la mitad del plato, y os preparo las salchichas. 
Las dos niegan con la cabeza. 
    -Niñas...
    -Papi que no, que eso está malo... -Empieza a llorar. 
Lía hace lo mismo, también se pone a llorar. 
    -Lo que lo que me faltaba... -Dice él para si mimo. 
Coge los platos de coliflor y los deja en el banco. 
    -Dejad de llorar, ya vale, habéis ganado vosotras, os haré salchichas con patatas fritas... 
    -¡BIEN! -Gritan las dos a la vez. 
Hacer deporte todos los días, llevar una dieta estricta, medir 1,93, ser básicamente como un armario, para luego ser derrotado fácilmente por dos niñas de 3 años. 
Les sirve el plato de salchichas con patatas. 
    -¿Os pongo zumo de naranja? 
    -Sí por favor. 
Sonríe y les sirve los zumos. 
    -¿Contentas las princesas? 
Las dos sonríen y asienten. 
    -Bien. 
Se sirve el plato de coliflor y se sienta para comer con ellas. Las dos niñas empiezan a hablar de los dibujos animados que más les gustan, de lo que han hecho con sus respectivos padres, de los amiguitos que se hacen en el cole y de las profesoras que más les gustan y las que no. Uri mientras tanto, va mirando el móvil, ha empezado a hablar con una chica por chat, se hace llamar Jordana, dice ser de Barcelona y tener 21 años, está siendo alguien que le hace soportar un poco mejor su soledad. 

Jordana: ¿Y dices que no has sabido decirles que no? jajajajaj ¡¡¡¡eres patético!!!! :P
Uri: Oye, ¡¡¡¡no te rías de mí!!!! Son niñas pequeñas, ¿qué querías que hiciera? 
Jordana: Para empezar no ponerles coliflor... 

Esa respuesta le hace sonreír. 

Uri: Pues también llevas razón. 
Jordana: Lo sé, siempre la llevo  
Uri: Creída. 
Jordana: Soso :P
Uri: Oye, que yo no soy soso, tengo mucho sentido del humor. 
Jordana: Se te nota, se te nota... mira, yo estoy totalmente de acuerdo de escribir correctamente en los chats, pero, siempre pones puntos al final de cada frase, pareces borde  
Uri: Tú que no dejas de poner guiños y sonrisas... 
Jordana: Me da pereza poner los emoticonos, creo que tengo que meterme en ajustes de móvil y hacer algo que ahora mismo no recuerdo. 
Uri: jajajaj eres una vaga. 
Jordana: Perdona? Esta mañana he corrido 12,5km, a eso le llamas tú ser vaga???!!! 
Uri: No quería ofenderla. 
Jordana:  
Uri: Te tengo que dejar, las niñas han terminado de comer. 
Jordana: Estírate y pones de postre natillas de chocolate!!! 
Uri: Eso haré, adiós guapa  
Jordana: XXX 

    -¿Qué queréis comer de postre? 
    -¡Yogur de fresa! 
    -¡Yo también quiero yogur de fresa! -Repite Lía. 
Sonríe al recordar lo que Jordana le ha dicho, que les diera natillas de chocolate. Les da los yogures de fresa después de habérselos abierto. Las dos lo miran. 
    -¿A qué esperáis? Lo tenéis abierto... ¿es que ya no los queréis? 
    -¿Nos lo puedes dar tú? 
    -Pero si sois ya mayores, os lo podéis comer solas... 
    -Jo papi, va, dánoslo tú. 
    -Porfi... 
Suspira. 
    -Venga, vale. 
Coge las cucharas de ambas y por turnos les va dando el yogur a cada una, hasta que llaman a la puerta. 
    -Venga niñas, termináoslo vosotras, voy a abrir. 
Va a abrir, la sorpresa mayúscula cuando descubre a quien hay tras la puerta, decir que se queda en shock es poco. 
    -Hola... 
    -Daniela... 


Johanne se pone cómoda en el asiento del avión, se alegra de que de momento el de al lado esté vacío. Saca el móvil y mira la foto que tiene en la pantalla de bloqueo, Dani con ella, acaricia la foto con cariño, lo va a echar mucho de menos. Siente un escalofrío que le recorre todo el cuerpo, mira a su lado, ese asiento ya no está vació. 
    -Adoro las casualidades como estas... -Su acompañante sonríe. 
Johanne no parece tan contenta, si su ánimo desde que se despidió de Dani estaba por los suelos, ahora está bajo la superficie. 
    -¿Me has estado siguiendo? -Pregunta con el corazón en un puño. 
    -Cielo, las dos sabemos que eres muy importante para mí, pero no, no te he estado siguiendo. Como dije antes, casualidad... 
Johanne no las tiene todas consigo. 
    -Tengo que reconocerlo, has cazado a un hombre... está bueno. -Sonríe. 
Johanne la mira. 
    -Déjanos en paz, ¿vale? 
    -¿Por qué? -Se ríe-. Cualquiera diría que me tienes miedo, bueno, a mí no, si no a que rebele tu secreto. -Sonríe. 
    -¿Qué quieres...? -El pánico se apodera de Johanne. 
    -¿Pero por qué clase de persona me tomas? ¿Crees que te voy a hacer un chantaje o algo así? 
Con eso ya se lo ha dicho todo. 
    -Michelle, por favor... 
Ella le acaricia el pelo y sonríe. 
    -Tranquila, tranquila... todo va a salir bien. 


Perdonad las posibles faltas ortográficas, gracias por leer lo que escribo. Os quiero coleguis. 😘😘😘