¡Aviso! Este relato es completamente ficticio, aunque salgan nombres de personajes reales.
Dani está sentado en el salón trasteando con el Mac. Tiene que contarle a Johanne que va a trabajar con Anna, la madre de su hija. Johanne no es celosa, o al menos eso aparenta. Lo sea o no, el hecho de tener que contárselo, lo pone nervioso.
Llaman al timbre, es ella. Se levanta y abre la puerta. Johanne sonríe al verle y se lanza a sus brazos.
-¡Dani! -Le llena la mejilla de besos.
Él se ríe y sonríe. Se separa y la mira.
-Ven, pasa, tengo que contarte algo.
La coge de la mano y se la lleva al salón.
-Yo no quiero hablar. -Le dice guiñándole el ojo.
Él niega con la cabeza sonriente.
-Eres insaciable.
Ella lo abraza por detrás.
-Te veo un fin de semana cada tres semanas. Preocupante sería que no tuviera ganas de hacerlo contigo cuando no nos vemos, ¿no?
Él sonríe. Se da la vuelta y la coge de las manos. La mira serio para que lo escuche.
-Vale, me estás asustando Dani, ¿qué pasa?
La coge de la mano y la sienta en el sofá a su lado.
-A ver... en verdad no es nada grave, lo que pasa, es que pronto será noticia y los hijos de puta de los redactores o quienes lo escriban, pues pondrán cosas que no son verdad para crear morbo.
-Daniel, al grano.
-Voy a trabajar junto a Anna en el nuevo programa.
Lo suelta como el que escupe un trago de café con sal.
-¿Y qué? -Sonríe indiferente.
Él se extraña. El alivio que siente, casi se puede tocar.
Ella le acaricia la cara.
-¿Qué pensabas? -Se ríe-. ¿Qué me pondría celosa o algo?
Él se encoge de hombros. Ella se abalanza sobre él y lo abraza haciendo que se tumbe sobre el sofá. Se sube a horcajadas sobre él y lo besa como si no hubiera un mañana.
-Daniel, ahora mismo, noto como se te está despertando el monstruito y se va convirtiendo en un enorme monstruo bajo mi cuerpo.
Él le acaricia la cara y la besa.
-Joder, si es que eres...
En un abrir y cerrar de ojos, se incorpora y la coge en brazos. Ella grita por la sorpresa y se ríe.
-¡Dani!
Él la carga cual un saco de patatas y le da una palmada en el trasero. Ella chilla y se ríe escandalosamente.
-Shh, que a saber qué van a pensar los vecinos.
Se la lleva al dormitorio, y la cama hace de pista de baile del placer.
-Repite nena, ¿qué vas a trabajar con quién? -Pregunta Nico impactado desde la otra línea del teléfono.
-Qué fuerte... -Se oye de fondo a Brenda. Seguro que tienen puesto el manos libres.
-Lo que habéis oído...
Le acaricio el pelo a Lía, que se ha dormido en mis brazos mientras veíamos La Sirenita.
-¿Y cómo estás cielo? -Pregunta Nico.
-Pues la verdad es que bastante bien.
-¿Seguro Anna?
Ya estamos...
-Pues claro que sí chicos, la verdad es que me siento mucho mejor que antes. Dani y yo hemos derribado el muro tan tonto que habíamos construido sin saber muy bien el motivo.
-Entonces, todo está bien.
-Todo está perfecto chicos, no hay porqué preocuparse. -Sonrío.
-Bueno, pues con lo que sea nos llamas y aquí estaremos para ayudarte con lo que sea. No lo olvides preciosa.
Las palabras de Nico me hacen sonreír. Este chico es tesoro puro. Siempre dispuesto a darlo todo por todos. Lástima que su prometido no lo considerara así y le engañara con otros... Pensar en eso me enfurece. Como pille a ese, le parto la cara por ser tan gilipollas.
-Muchas gracias chicos, y no olvidéis que yo también estoy aquí para lo que necesitéis.
-Que mona. -Dice Brenda de fondo.
-Te echamos de menos nena... -Dice Nico fingiendo que está apunto de llorar.
-Y yo chicos, yo también os echo de menos.
-Mami... -Dice Lía revolviéndose entre mis brazos.
-Ya cariño. -Le acaricio el pelo para que no se despierte-. Os tengo que dejar chicos, tengo que acostar a Lía y de paso me voy a dormir yo.
-Vale reina, buenas noches, ¡besitos enormes!
-¡Buenas noches cariño! -Grita Brenda para que la oiga.
-Buenas noches chicos, os quiero.
Cuelgo.
-Mami, ¿nos vamos a dormir ya?
Pobrecita, está que se cae.
-Claro que sí mi amor.
Me levanto con ella en brazos y la llevo a la cama. Le empiezo a leer un cuento, aunque apenas voy por la segunda página cuando Morfeo se la ha llevado a dar un dulce paseo.
Abre la puerta de su habitación. Apunto de entrar, una vocecita la abstrae de sus pensamientos.
-Mamá ha dicho que me lleves esta tarde a patinar.
Ella cierra la puerta de golpe y mira a su hermana.
-Vale.
La niña la mira con curiosidad.
-¿Por qué tienes llave en la puerta de tu cuarto?
-Porque me da la gana. Ala, vete a ver la tele.
-Es hora de comer y mamá no ha dejado nada. Me tienes que hacer la comida.
-Pues come bolsas de patatas fritas.
-Son malas para la salud.
-¡¿ES QUÉ NO PUEDES PARAR DE DAR EL COÑAZO NI UN SÓLO SEGUNDO DE TU PUTA VIDA?!
Nuria mira horrorizada a su hermana mayor y sale corriendo al salón.
-¡Procura no romper nada! Voy a estar dentro en mi cuarto. A no ser que te estés muriendo ni te acerques por aquí, ¿entendido?
Nuria no responde. Tiene miedo de decir algo que pueda enfadar a su hermana mayor. Se acurruca en el sofá y se abraza a su peluche favorito.
-Mamá vuelve pronto. Mamá vuelve pronto. Mamá vuelve pronto... -Susurra.
Al entrar, Elvira echa la llave de su cuarto. Ahora la pesada de su hermana no la podrá molestar. Se acerca al equipo de música y pone una canción de Evanescence Bring Me To Life. Coge uno de los dardos. Es campeona de tiro con arco. Tiene buena puntería. Lanza el dardo y lo clava justo donde quería. En la cara de Johanne Baker. Sube el volumen del equipo de música. Coge otro dardo y lo lanza sobre el pecho de Johanne. Se acerca al gran mural compuesto por fotos y artículos que tienen que ver con Dani Martínez. Ese hombre es su sueño, su vida, su razón para abrir los ojos cada mañana al despertar, la razón por la que bebe, come, respira... Él, lo es todo para ella.
-¡Puta! ¡Puta! ¡Puta! ¡Puta! ¡Puta!
Golpea las fotos que tiene de Johanne Baker. Esa chica le cae mal, bueno, todas las mujeres que se acercan al hombre de sus sueños, le caen mal. Si sólo fuera eso, las odia, las detesta, son las peores personas del mundo, unas brujas, unas malvadas, ladronas sin corazón.
-¡Puta! ¡Puta! ¡Puta! ¡Puta! ¡Puta! ¡Puta!
Sigue golpeando las fotos, hasta que se da cuenta que le ha dado un manotazo a la cara de Dani.
-Oh no...
Acaricia el rostro herido con mucha suavidad.
-Lo siento... perdóname... yo a ti nunca te haría daño... nunca.
Los ojos se le anegan de lágrimas. El desconsuelo y la tristeza abriga su alma. Se acurruca sobre la cama y se abraza a un cogín en forma de corazón con la cara de Dani.
-Yo nunca te haría daño cariño... nunca... nunca... nunca...
Se deshace en lágrimas sobre la cama. La canción termina, vuelve a empezar, vuelve a terminar, otra vez a empezar... Así hasta que el equipo de música se apaga automáticamente. Ella ya ha derramado todas las lágrimas que tenía. Poco a poco y abrazada al amor de su vida en forma de cojín, se sumerge en un profundo sueño.
SIENTO HABER TARDANDO UN POCO MÁS DE LO
PRETENDIDO, PERO, ES QUE LAS COSAS SON ASÍ, ESPERO QUE OS ESTÉ GUSTANDO. UN KISSITO!!!!
@Tinnadelunna